FRONTERA ECOLÓGICA, PRÓXIMA BATALLA

Carlos Arce Macías

 

El estado de Guanajuato, ha tenido un crecimiento acelerado y constante durante los últimos lustros. Eso se verifica en la progresión de las áreas urbanas que conforman una red de ciudades muy dinámicas, en una zona conocida como el corredor industrial del Bajío. Allí crecen León, Silao, Irapuato, Salamanca y Celaya. Ninguna entidad federativa presenta un fenómeno similar de urbanización explosiva como la vivimos, día a día, en esta región.

 

Conceptualmente, la ciudad moderna presenta un reto especial para ser gobernada, se trata de codificar una relación diferente entre los habitantes de localidades intercomunicadas, con sistemas de movilidad y una inmensa densidad de redes de toda índole, con los personajes encargados de la gestión gubernamental. Hoy, los gobernantes no generan confianza porque se encuentran más ocupados de sus carreras políticas, que por el buen desarrollo de su comunidad.

 

Frente a este fenómeno pernicioso, en el caso de la sustentabilidad citadina, es violentada constantemente, acicateada por gobiernos dedicados al botín, y no a la procuración de una buena interrelación con el medio ambiente. Guanajuato hoy, mantiene un inmenso déficit con la ecología. Y pocos pasos se dan para paliar esta carencia, que ya perjudica a todos.

 

Siendo la ciudad un “centro de civilización”, como lo definía el urbanista y geógrafo inglés Peter Hall, desde su cátedra en el University Collage de Londres; llama la atención que la comunidad urbana no reaccione convenientemente al deterioro del entorno de nuestra red de ciudades, atapadas en el vergonzoso record de metrópolis mexicanas con la peor calidad de aire y con ríos contaminados. Un asco.

 

La creación de una Secretaría del Medio Ambiente, aún no da testimonio de sus delicadas y vitales funciones. Las presiones de la expansión industrial y urbana, continúan sin ser reguladas con efectividad, su contención se advierte cada día más distante. No hay punch ni presencia política significativa. No bascula dentro de la agenda del nuevo gobierno, y los problemas continúan acumulándose.

 

El respeto a las áreas restringidas al crecimiento urbano, sufre la desenfrenada ambición de unos pocos individuos, decididos a comprar voluntades gubernamentales, a través de cualquier medio, incluso apoyando campañas políticas. Corrupción descarada. Por eso, en esta columna, describía, la semana pasada, como se ganan las elecciones. Un estercolero.

 

¿Dónde queda pues el carácter creativo, innovativo y culto de un centro urbano? ¿No suponían los científicos sociales, que las propias ciudades irían generando las soluciones de gobierno y sustentabilidad por sí mismas? Pues parece que todo está fallando, por lo menos en Guanajuato.

 

Y en su capital (no estamos seguros que aún lo sea), inmersa en una profunda cañada, rodeada de zonas de protección ambiental y paisajística, en sincronía con su calidad de ciudad Patrimonio de la Humanidad, padecemos uno de los peores gobiernos de su historia, que ya es decir. Nuestra red de organizaciones sociales, tendrá que librar, próximamente, una batalla trascendental para garantizar una parte de la frontera ecológica del estado: el respeto a los cerros de La Bufa, Los Picachos y El Hormiguero, así como la exigencia de conformar un área natural protegida, en el corazón mismo del estado de Guanajuato. Una acción de conservación, buena para toda la región.

 

La combinación de un gobierno corrupto con un puñado de ambiciosos, decididos a urbanizar el área más significativa y preciada para los guanajuatenses, pondrá en pié de lucha, una vez más, a muchos habitantes  de la capital. Mientras el gobierno estatal, mira impasible como la convivencia se deteriora y la confrontación de ánimos se extiende por las callejuelas de la ciudad. El gobernador ni se inmuta, tampoco la secretaria del medio ambiente y menos el secretario general de gobierno, interesado apenas en su ciudad de origen: León.

 

Esperamos, por lo menos, el acompañamiento de la Universidad de Guanajuato, que teniendo una corresponsabilidad con la ciudad y siendo centro de pensamiento crítico y científico, presenta rasgos positivos como la propuesta de formar una área natural protegida, los análisis de lixiviados de un criminal tiradero de basura a cielo abierto, el impacto de los jales producidos por la industria minera y la propuesta técnica del nuevo Programa de Ordenamiento Ecológico y Territorial (POET). ¿Tendrá consciencia la universidad de su trascendente posición política en la batalla que se avecina?¿U optará por dejar sola a la ciudadanía? Ya veremos.

 

La consulta ciudadana al POET, está marcada por una estrategia del gobierno local, sincronizada con los intereses de los pretensos urbanizadores, con el objeto de permitir la devastación de los cerros, y empezar a asentar fraccionamientos y  oficinas administrativas en las faldas de La Bufa. Habrá que frenarlos. La red de organizaciones sociales, deberá reaccionar a la acechanza e impedir cualquier intento de comercializar terrenos tradicionalmente ecológicos.

 

Los guanajuatenses, si no cuentan con la UG, irán solos a esta justa, no hay temor. Con el gobernador no contamos, ni siquiera se para ya en Guanajuato, ha trasladado sus oficinas al Puerto Interior de Silao, lo que significa que su prioridad son los parques industriales, no el tema ambiental. La secretaria de Medio Ambiente, no considera que el tema requiera de su interés, quizás ni lo conoce. Le vale. En tanto el secretario de gobierno, parece haberle cedido amablemente la franquicia política de Guanajuato Capital, al patético alcalde que obscurece nuestro futuro. Lanzas en ristre.

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DERECHO A LA INFORMACIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE OBRA PÚBLICA

DESDE POZUELOS SE VE LA BUFA

Carlos Arce Macías

 

En las últimas semanas se ha informado sobre la intención de proseguir el proyecto, de la anterior administración municipal, de construir una vía que comunique la Glorieta de Pozuelos con el acceso Diego Rivera.

 

Pero he aquí, que una ciudadana, decidió ejercer su derecho a la información y solicitó a las autoridades el proyecto de la obra multianunciada. El desconcierto se apoderó de los funcionarios, no atinando a resolver la solicitud y decidiendo no entregar la información. En los archivos no había nada, dijeron, aún cuando ante medios, el presidente municipal hablaba del proyecto, su construcción y su conveniencia para los guanajuatenses. La agraviada ha presentado un recurso de revocación, en espera de que se le haga efectiva su petición, y le entreguen sin pretextos la información del proyecto.

 

Sépanlo señores funcionarios, los archivos de gobierno no son de su propiedad, sino de los ciudadanos. Y por mandato constitucional tenemos el derecho a requerir y recibir la información documental que en ellos obra. La tienen que entregar.

 

Por otra parte, se justifica que los habitantes de ésta ciudad conozcamos los proyectos que se pretenden realizar. Se anuncia que la obra costará cerca de 30 millones de pesos, pagados con nuestros impuestos. ¿Cómo ha tomado el Ayuntamiento esa decisión? ¿Dónde está el estudio costo-beneficio?¿Podrían explicarlo?

 

Y es que a primera vista, lo que se observa es que una inversión de ese monto, seguirá plus valuando los terrenos que se pretenden adquirir para convertir a Los Picachos y La Bufa en zona natural protegida. Quizás los venturosos dueños de esas áreas, no quedaron satisfechos con la construcción de un túnel, una carretera y un contrato multimillonario de obra pública, y ahora requieren una nueva vía a Pozuelos, cuya licitación podrían ganar, que de acceso a un estacionamiento que el propio Ayuntamiento les concesione, más otras calles (no se ha dicho todavía), que conecten el acceso Diego Rivera con la carretera Panorámica. Negocio redondo.

 

Pero, pensándolo bien, quizás no debamos desperdiciar la oportunidad de construir el ramal Pozuelos-Diego Rivera. La ganga puede seguir vigente. Y me refiero a la emocionada declaración del anterior alcalde, Nicéforo Guerrero, sobre éste proyecto: “esta obra se conseguirá con el apoyo del Gobierno del estado y con la cooperación de la familia Marcoquio (sic) quién donará al municipio los terrenos por donde pasará la vialidad”. Los terrenos amablemente cedidos, informaba Nicéforo, equivaldrían a 15 o 20 mdp. (http://www.quanaxhuato.com/anuncian-nueva-vialidad-de-pozuelos-al-accedo-diego-rivera/ ) ¡De celebrarse la gentil y desinteresada donación en beneficio de la ciudad… y de sus propios terrenos!

 

 

Reflexionando, hay cosas que parecen no entender las autoridades. La primera es el asunto de la información, la cual debe de socializarse, compartirse, y entregarse. En ella deberán contenerse los estudios que se requieren para asignar el presupuesto racionalmente, y no por ocurrencias o necedades autoritarias. Gobernar no es fácil, y depende más de capacidades técnicas y de afinada visión política, que de habilidades grillezcas y proclividad a la tenebra.

 

Por lo pronto existen necesidades más urgentes de atender en la zona sur de la ciudad, como el nudo vial en la glorieta Santa Fe. La zona esta urgida de inversión. No en balde, fue identificada como el área de crecimiento explosivo por el Programa de Ordenamiento Territorial generado por la UNAM. Urge un libramiento sur, que comunique a las carreteras de cuota y libre, con la salida a Juventino Rosas, desfogando parte del tráfico que congestiona la glorieta Santa Fe.

 

Entendamos, los autos no van a ningún lado en el casco antiguo de la ciudad, hay que desalentar su uso. En tanto, hay que privilegiar la infraestructura urbana en la zona sur, porque ahí es donde se esta generando la ciudad moderna. carlos.arce.macias@gmail.com

Sígueme en Twitter: @carce55

 Nicéforo Guerrero, exalcalde de Guanajuato y el cerro de La Bufa

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