CUATRO SILLAS

Carlos Arce Macías

 

Estamos fuertes, no tenemos miedo y no viviremos en silencio nunca más.

Estudiantes de la UG (La Colmena)

 

Apenas la semana pasada tocaba el tema de lo mal que se veía la Universidad de Guanajuato, conminando a miembros de su comunidad a no intervenir en acciones de organizaciones ciudadanas de reclamo y protesta; cuando el miércoles estalló una huelga estudiantil, a causa del asesinato de una estudiante, que inicialmente se trató de encubrir como suicidio. Desde ese día, todo cambió.

 

El movimiento universitario fue evolucionando, desde la División de Derecho, Administración Pública y Ciencias Políticas, hasta alcanzar a todos los ámbitos de la universidad y lograr el apoyo de otros centros de estudio. Fue un reguero de pólvora.

 

El pasado jueves cinco de diciembre, fueron convocadas por los huelguistas, las autoridades a las que se les reclaman responsabilidades, por sus ineficiencias y omisiones en el desempeño de sus atribuciones. Ante la ausencia de uno de los funcionarios citados, los jóvenes cancelaron el evento bajo la premisa: “sin los cuatro no hay trato”. 

 

Y allí estaban, bajo la luz cenital del Teatro Principal, con caras desencajadas, los normalmente hieráticos funcionarios emplazados, mientras los estudiantes, guardando un excelente orden, abandonaban en completo silencio el recinto. En el foro solo quedabancuatro sillas, a las cuales podríamos bautizarasignándoles un nombre:

 

LA SILLA DEL DESCUBRIDOR: se trata de la que correspondería a Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, gobernador del estado, que estaría descubriendo, apenas, a la capital de Guanajuato y a su universidad pública. Ahora debe enfrentar la sofisticación de un movimiento estudiantil, que plantea un reto descomunal por la inteligencia con que están actuando los jóvenes indignados . Para nuestro actual ejecutivo, la capital es prescindible, la relega, incluso ha trasladado sus oficinas al Puerto Interior, para ahorrarse el viaje a Guanajuato. También es absolutamente ajeno a la UG, que solamente ha sido digna del envío de su esposa como representante, al tradicional y formal acto de inauguración de cursos, que anualmente se celebra, y al que siempre acudía el gobernador. En el caso de la defensa de La Bufa y cerros circunvecinos, no ha dudado en secundar los afanes urbanísticos del alcalde, manifestando un desconocimiento, desprecio y frivolidad lacerantes contra los capitalinos. No hay empatía alguna con ellos.

 

LA SILLA DEL SORPRENDIDO: era la destinada para el rector de la Universidad de Guanajuato, sorprendido desde la madrugada del martes, por una huelga que marca el fin del silencio y la inactividad en los campus universitarios. Acomodaticio con un gobierno en franco estado de decadencia, se ha dedicado a intentar construir una carrera política, en lugar de dedicarse a edificar una comunidad libre, abierta a las ideas y capaz de contribuir a la formación de la juventud a su encargo. Rodeado de un séquito de burócratas incondicionales, poco profesionales, que no aportan y mucho destruyen, ha pretendido erigir un claustro universitario en donde impere la dictadura de suburocracia, sobre la importancia de los alumnos, que son la esencia de cualquier universidad. Hoy retorna a una dura realidad de enojo y reclamos. Se las verá duras para salir del pantano que ha contribuido a crear.

 

LA SILLA DEL TORPE: es la que le tocaría al pésimo alcalde del municipio, que debería estar en las aulas universitarias aprendiendo algo, en lugar de desgastarse al intentar gobernar desde la ignorancia y la estulticia. Sobre él, que encabeza el actual gobierno-botín, instalado en la capital del estado, recaerían las principales acciones para imponer un ambiente seguro para el alumnado de la UG. No hay como. No existen en Guanajuato capital las condiciones mínimas para cuidar a los ciudadanos que allí radican. Carece de una policía profesional, aparte de ser insuficiente para los requerimientos que le exigen los huelguistas. Su interés, acompañado por los de algunos súbditos de su ayuntamiento, es el nodo de negocios en que han convertido el cabildo. Lo importante para ellos son los bisnes que desde allí se pueden impulsar. No cuenta el municipio, ni siquiera con una contraloría funcional, que lo llame a cuentas ante sus desatinos. Las patullas de la policía, las utiliza para que lo transporten, acompañado de sus amigos, a los partidos de futbol en la ciudad de León. Es impresentable.

 

LA SILLA DEL AUSENTE: frío, lejano, inconmovible, encontramos finalmente el asiento del  Fiscal General del Estado, nombrado a sangre y fuego, por la mayoría constituida por los diputados del PAN. Carente de méritos para ocupar esa posición, el personaje ni siquiera acudió, inicialmente, al llamado de los universitarios, plantando al gobernador y dejándolo colgado de la brocha. Seguramente creyó, que anunciando la captura del presunto homicida de la joven asesinada, ya todo se calmaría y las aguas recobrarían su cauce. Se equivocó. Si no puede con los cárteles que asesinan a diario por todos los rincones del estado, la seguridad continuará ausente en el terruño. No nos engañemos.

 

Frente a esas cuatro sillas, nos encontramos a un nutrido grupo de estudiantes, que reclaman lo más elemental de un gobierno: paz y seguridad. El reclamo contrasta con los ánimos de una administración municipal, cuyos retos son la construcción de un estacionamiento, un nuevo museo para exhibir cadáveres (momias) y un edificio, ubicado en una zona ecológica, para instalar cómodamente a su burocracia. La contratación es lo que le interesa a al alcalde, no la formación de un buen cuerpo policiaco. Los malos gobierno, no crean buenas policías, entiéndanlo.

 

Mientras, a la universidad sus alumnos le gritan y reclaman, que ponga fin al acoso de maestros y funcionarios en contra de sus estudiantes. ¿Resulta muy complicado explicar que entre quienes están en la nómina de la universidad y quienes forman parte de las listas de asistencia no puede haber ni intentarse una relación de índole personal? ¿No comprenden que la potestad del maestro sobre el alumno, al ser el calificador de las pruebas del educando, expone a peligros innecesarios cualquier intento de relación que no sea estrictamente académica? ¡Carajo! ¿No entienden? Las mujeres, especialmente, están hartasde tanta agresión machista.

 

Por lo pronto, las autoridades involucradas en este enredo, han sido sujetas a un ultimátum por los estudiantes universitarios, para que signen un convenio en que se comprometan a pedir perdón y trabajar en la seguridad de los estudiantes. Consideramos que el primer punto lo podrían cumplir, el segundo lo dudo, vean como está el estado.

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DE MALACATE A FUNICULAR

VARITA MÁGICA: DE MALACATE A FUNICULAR

Carlos Arce Macías

Guanajuato es una ciudad que se presta a la trama de novela. Así lo han demostrado escritores de la talla de Carlos Fuentes y Jorge Ibarüengoitia. Sus historias se convierten en leyendas, y con el realismo mágico, toman forma como en la bienvenida de un alcalde con acompañamiento de mariachi, para recibir a las momias (cuerpos áridos) extraviadas en gira artística. La ciudad, plagada de callejones, es la única del mundo donde sus vías públicas desaparecen, de un día a otro, invadidas por vecinos voraces que se apropian de los serpenteantes callejones. La última anécdota es el servicio de transporte entre el callejón de la Constancia y el monumento al Pípila, ubicado en la cúspide del cerro de San Miguel, en donde un malacate industrial, fue convertido en un funicular por obra y gracia del toque de la varita mágica de un Ayuntamiento en crisis, dividido,y desorientado; que sin inmutarse, pone en riesgo la seguridad y vida de los usuarios.

Como muchas historias del pueblo, esta tiene su origen en la visión de la cañada. Esa perspectiva que los guanajuatenses de la capital del estado no logramos sacudirnos, por causa del control político sobre la ciudad, que han constituido una gavilla de personajes deplorables, que se abrogan las opciones de hacer negocios para sí mismos, otorgándose toda clase de privilegios. Uno de ellos, es el dueño de la empresa que opera el “funicular”. Este irresponsable “empresario”, con total negligencia, permitió que el ingenio mecánico fuera desgastándose, al punto de que el 20 de junio de 2015, una de las cabinas se desplomara desde 50 metros de altura, produciendo múltiples fracturas a su única ocupante, una trabajadora de la empresa. Fue una suerte de que la góndola no hubiese llevado un grupo mayor de pasajeros, porque el peso y el vertiginoso descenso, hubiesen sido la combinación perfecta para un evento mortal.

A partir del accidente, el dueño, un político de bastante mala fama en la localidad, presionó a sus compañeros de partido que tienen puesto en el Ayuntamiento, para que le permitiesen volver a operar, lo más rápido posible. El Cabildo respaldado en un estudio de la Universidad de Guanajuato, condescendió para que recientemente el peligroso transporte volviera a funcionar.

El problema al que se enfrenta el gobierno municipal de Guanajuato, es que el permiso que dieron, es para un medio de transportación denominado “Funicular”, cuando en realidad, se trata de un malacate industrial, que indebidamente es usado para transporte de personas.

A nivel mundial existe toda una regulación para que estos mecanismos, de tracción a través de cables, sean usados como medios de transporte de personas. Para ello, deben de obtenerse certificaciones de seguridad basados en estándares (normas oficiales) establecidos para su operación segura.

El mecanismo utilizado para operar el peligroso “funicular” guanajuatense, es un cabrestante eléctrico (malacate), fabricado, en España por la empresa Zitron, ubicada en Gijón, según información del propietario. Dicha empresa se dedica a la manufactura de equipo para minería.

La ley de Metrología y Normalización, que no conocen los miembros del Cabildo capitalino, en su artículo 53 establece, que ante la inexistencia de normas oficiales mexicanas, como es el caso, se requerirá que los productos, en este tema el cabrestante español, cumplan con las normas del país de origen (España). En pocas palabras, el ingenio mecánico debe poseer certificaciones españolas para operar como funicular.

Hay certificaciones de seguridad de la entidad española de acreditación AENOR, que debieran estar cumplidas, ya que existen funiculares en funcionamiento en España, como el de Tibidabo, Montjuic y Vallvidrera en Cataluña, el de Blunes en Asturias y el de Archanda, en el País Vasco. En este caso, se trata de la norma española UNE-EN 12929-1. ¿Dónde están esos certificados para el caso guanajuatense? Silencio del Ayuntamiento.

La diferencia entre un malacate industrial y un funicular, son los sistemas de seguridad que hacen que el funcionamiento del transporte de personas tenga los menores riesgos para los pasajeros, como regulación de la velocidad, frenado, frenado de emergencia, tensión y guiado de los cables, funcionamiento automático, requisitos de seguridad, requisitos de los cables de acero, requisitos de cálculo y de evaluación de riesgos, entre otros. Por eso el costo es substancialmente diferente. Los propios sistemas de un funicular de verdad, hubieran impedido, que el accidente relatado, sucediera.

Y se presenta otro problema: se le da gato por liebre al usuario. No se le advierte al consumidor que esta viajando en un aparato de alto riesgo, casi como deporte extremo, que no ha acreditado las certificaciones de seguridad necesarias para su funcionamiento. El engaño al público, esta a la vista. Las autoridades hacen mutis.

Remate final para constatar la indebida autorización para operar sin certificados de seguridad: sabemos que se pretende construir un teleférico que irá del Parque Bicentenario al monumento de Cristo Rey; pregunta: ¿se le exigirá a la empresa constructora las certificaciones internacionales de seguridad? ¿O se estará a lo que el Ayuntamiento de Silao establezca, a criterio de sus integrantes, para garantizar la salud y vida de los miles de pasajeros que lo usarán? Si se le exige al teleférico certificaciones internacionales, estaremos en un caso claro de asimetría regulatoria e incongruencia, ya que siendo ambos sistemas, medios de transporte movidos por cable, al de Silao si se le requerirán altas especificaciones de seguridad, mientras que al malacate de Guanajuato, por obra y gracia del amiguismo más ramplón, solapador e insensato, se le dejará funcionar sin ellas. Vaya lío.

Twitter: @carce55