NO LO MOLESTEN POR FAVOR

Carlos Arce Macías

 

Empiezo con una respetuosa reconvención para mis amigos del Observatorio Ciudadano de León (OCL): dejen tranquilo al gobernador de nuestro feliz estado de Guanajuato, no lo disturben ni molesten, tiene por lo menos dos cosas trascendentes que meditar y decidir respecto al futuro de todos nosotros. Sean prudentes.

 

El pasado miércoles, el gobernador Rodríguez Vallejo le asestó al OCL rudo descontón. Mediante una carta pública, el organismo ciudadano y su nueva presidente, Rocío Naveja, convocaron al mandatario estatal a sostener una reunión para dialogar sobre el candente tema de la seguridad. Sorpresivamente, el convocado respondió, palabras más palabras menos, que si saben contar, que no cuenten con su asistencia, y de pasada advertía sus dudas sobre la legitimidad de dicho Observatorio. “No quiero show político”, replicó con inusitada astucia. Así las cosas con Diego.

 

Y es que tiene razón, está hasta la coronilla del asunto de la seguridad, cuando ya todo se ha dicho y aclarado para los guanajuatenses. Tiene hartas mesas donde lo mortifican con el tema, y una más resulta insubstancial, sobre todo en León, sede de la Feria Industrial de Hannover. ¿A que más aspiran los leoneses? Por lo pronto, seguro se avoca a planear una sofisticada estrategia para dotar al estado de niveles de seguridad escandinavos. Tal vez se trata tan solo de subir el switch, para que empiece a operar la moderna plataforma “Escudo”, que siendo tan costosa, tan buen servicio debe brindar a los guanajuatenses, proveyéndoles la añorada seguridad.  No disturben por favor.

 

El otro tema que debe de tener de mal humor a nuestro joven gobernante, es el relativo a la decisión existencial que plantea la bifurcación entre ser gobernador o solo conservarse como un simple dios griego: Hermes.  Este dios era reconocido como el heraldo de los dioses, el que mensajeaba entre el Olimpo y las demás criaturas. Y es que la decisión, lo sabe bien el gobernador formal del estado, es de profunda trascendencia. Si decide ejercer el poder a plenitud, debe de romper las ataduras y restricciones que los maniatan hasta hoy. Esto sería crítico para la estabilidad de un gobierno sin el enraizamiento necesario. Y si no lo hace, deberá conformarse con el papel secundario de mensajero de lujo, dedicado a implementar las instrucciones superiores.

 

¿Ya ven queridos ciudadanos que forman el OCL la impertinencia en que han caído al disturbar la tranquilidad de nuestro insigne gobernante? Mejor sería cambiar de estrategia. La gestoría no debe de ser el motivo de sus andanzas. Los organismos sociales gestores, deben de asumir ese rol. Los conglomerados ciudadanos ecologistas, los dedicados al servicio social, los que se zambullen en los problemas de la seguridad y la paz pública. Un observatorio debe dedicarse a observar, a mirar con detenimiento los diversos acontecimientos que ocurren a su alrededor, analizarlos, sacar conclusiones y lanzar posicionamientos sobre temas concretos HACIA LOS CIUDADANOS, NO PARA LOS GOBERNANTES. Solo así se garantizará el buen desempeño de la instancia. No habrá batallas que ganar ni que perder. Solo háblenles a los ciudadanos, expresen sus problemas y anhelos, conviértanse en su voz, en la neurona de León. No gasten su energía en convocatorias inútiles, pongan sus talento en el análisis de la realidad del gobierno de su comuna y región. Solo eso.

 

Pero para obtener la legitimidad necesaria para formular críticas duras, deben de atenerse también a otro principio fundamental: no acepten dinero de los gobiernos, de ninguno. Aténganse a sus recursos, desarrollen sus capacidades y concéntrense en orientar a su comunidad sobre los problemas que enfrenta y sus posibles soluciones.

 

Caminemos de la mano otras sendas. Es urgente promover la estructuración de genuinos observatorios ciudadanos en más ciudades del estado. Urge una convocatoria amplia para construir una red ciudadana consagrada a la observación y para hacer más eficiente la comunicación con los guanajuatenses. La clave está en construir ciudadanía. Aléjense del gobierno y no se preocupen, de todas formas los escuchan… aunque no quieran.

Anuncio publicitario

GOBIERNO INSENSATO

Carlos Arce Macías

 

“Cuando la brecha entre lo ideal y lo real es demasiado amplia,

el sistema se viene abajo”

Bárbara Tuchman

Historiadora

 

 

Habrá que agradecer a los profesores Arturo del Castillo y David Arellano la iniciativa de presentar por YouTube un minicurso de Administración Pública, en donde han dedicado una sesión para hablar de los gobiernos que se pierden en la locura. Para ello han rescatado una interesante lectura de la historiadora estadounidense Bárbara Tuchman (1912-1989), formada en Harvard y premio Pulitzer. 

 

El libro que inspira la discusión entre los académicoses “La Marcha de la Locura” (FCE), en dondeTuchman describe el proceso de sinrazón que puede apoderarse de un gobierno y presenta casos como la Guerra de Troya, los Papas del Renacimiento, la pérdida de las colonias americanas para Inglaterra, la conquista de México y la Guerra de Vietnam.

 

El gobierno y la sociedad que dirigen, aspiran a ser conducidos con sabiduría. Esto es bajo el influjo del sentido común y  experiencia, así como la toma de resoluciones con la mejor información disponible, con el fin de evitar tropiezos.

 

Pero la historia nos enseña, que en múltiples ocasiones, se impone la insensatez. ¿Cómo sucede esto? Cuando la razón se deshecha (eliminación del sentido común), se transita a una zona de miedo a estar equivocado, lo que propicia, a su vez, la persistencia en los errores, lo cual conduce Irremediablemente al autoengaño. Este es conocido en psicología como “Disonancia Cognitiva”. Esta alude a la desarmonización de ideas, creencias y emociones con la realidad. De esa forma, y mediante el ego del gobernante, se cancela cualquier posibilidad de rectificación.

 

Las decisiones de un gobierno insensato y testarudo pasan por tres etapas:

1.- Se toman decisiones basados en prejuicios o ideas preconcebidas.

2.- Los datos y críticas que advierten sobre los errores, son desoídos y desechados, para permanecer en el error y no rectificar.

3.- La catástrofe se actualiza, frente a la toma de decisiones erróneas, con saldos profundamente negativos para la administración y su sociedad.

 

Los gobiernos requieren de motivaciones psicológicas, que se materializan en ilusiones, ideales, ideologías y aspiración de trascendencia. Cuando estas características se exacerban en los gobernantes, se presentan dos efectos: el primero el de la divinización, en dónde se aplica una lógica divina y religiosa; y el segundo, el de la aspiración a convertirse en una diferenciación histórica por su mandato, lo que refiere a una lógica histórica.

 

Inmerso en estos dilemas, el gobernante confunde, usualmente, la propaganda con la doctrina que intenta imprimir a su comisión, la cual, con base en disonancias cognitivas, lo mantiene encadenado a la toma de decisiones erradas, respaldadas en falsedades, y reproducidas y avaladas por la camarilla aduladora que acompaña usualmente al jefe gubernativo.

 

Por eso, la cruel experiencia histórica que nos han dejado estas manifestaciones, propiciaron la creación de esquemas de gobierno más complejos como la república y la separación de poderes. Estos no tienen más sentido que evitar la disonancia cognitiva que afecta a los altos dirigentes de una nación o región, y que pueden dar al traste con todos los esfuerzos de una sociedad para lograr su progreso.

 

Así sucedió con la Guerra de Vietnam, en la que diversos gobiernos norteamericanos se vieron inmersos, no obstante que desde 1968, fueron advertidos por los estudios del centro de investigación Rand Corporation, de la imposibilidad de salir victoriosos de la confrontación con los vietnamitas. El ego presidencial de Nixón se impuso, retardando siete años la terminación del ingrato enfrentamiento que enlutó a ambas naciones.

 

Para el destino de los mexicas, Moctezuma resultó nefasto. La creencia en que la llegada de los españoles tenía un significado divino, basado en profecías y creencias religiosas aztecas, abrió la posibilidad a Cortés de conformar un gran ejército con los enemigos de Tenochtitlán y conquistar todo el territorio para la corona española. Los prejuicios a flor de piel.

 

Conociendo la mecánica y los procesos que van delineando a los gobiernos insensatos e irracionales, así como contando con las referencias históricascomentadas, podemos prender las alarmas para el caso mexicano. Pongamos un ejemplo.

 

La decisión de no enfrentar directamente al crimen organizado, creyendo, sin datos fidedignos, que con la aplicación de programas sociales, se liquidará la delincuencia y su base social, es una medida temeraria que está infligiendo enormes costos al actual gobierno y sumiendo en la peor inseguridad al pueblo. Van lo hechos: la explosión de Tlalhuelilpan, Hgo., que dejó un montón de muertos, tolerando la acción de huachicoleros asimilados a “pueblo bueno”; el “Golpede Timón” en Guanajuato, donde se pretendía la captura del líder de un poderoso cartel local, que acabó en una operación ridículamente mal planeada; y la reciente detención-liberación de una de las cabezas del cártel de Sinaloa (por cierto aliado al de Santa Rosa de Lima en Celaya) que terminó arrodillando a las fuerzas militares mexicanas poniéndolas en una situación de debilidad desconocida hasta ahora, y peligrosísima para la estabilidad del país.

 

Es obvio, si atendemos a la información y los hechos, que muchas decisiones están basadas en prejuicios e ideas imprecisas y falsas. El gobierno está equivocado y padece una disonancia cognitiva grave. Si no corrige, el calificativo de gobierno insensato, como el de Nixon o Moctezuma, le ajustará a la perfección.

 

Con el conocimiento que nos aportan los académicos,  tan denostados en este nuevo sexenio, podemos realizar un análisis interesante de las principales decisiones que se han tomado durante este primer año de gestión en diversos entornos, causando graves e indeseadas consecuencias, como en el sector salud, energético, científico y tecnológico, aeronáutico y de transporte, turístico, educativo, medio ambiental, y dentro de la propia administración federal. Porque es muy posible que si hay disonancia cognitiva en el caso de la seguridad pública, también pueda darse en otros muchos ámbitos gubernamentales.

 

Por eso, afirmar cada mañana que se tienen “otros datos”, empieza a ser síntoma de sinrazón gubernamental. Vamos requetemal.  

*La clase de los profesores del CIDE, Arellano y Castillo, puede ser encontrada en YouTube, buscando: gobiernos insensatos.

SEGURIDAD IMPROBABLE

Carlos Arce Macías

 

Frente a los hechos de sangre y violencia que hemos vivido en esta última semana, como el ataque directo al personal de la Fiscalía estatal por un grupo de la delincuencia organizada, y los constantes homicidios producidos por la guerra imparable entre los cárteles que pretenden controlar el crimen en esta región, surgen cuestionamientos y reflexiones. Vamos a ellos.

 

Aunque parezca excesivo, hay que seguir repitiéndolo: no habrá seguridad pública eficiente, en tanto no se cuente, a nivel local, con una policía profesional. Y estamos muy lejos de ese objetivo. No contamos con verdaderos cuerpos policiacos, salvo quizás, los esfuerzos de León, con todas la críticas que se le puedan dirigir. El resto de los municipios del estado está en la inopia policiaca.

 

Seguidilla de preguntas.

 

¿Por qué no podemos construir buenas corporaciones de seguridad? Respuesta contundente: porque no tenemos buenos gobiernos municipales. Los malos gobiernos, están imposibilitados para crear buenas policías. Obvio.

 

¿Y por qué no tenemos buenos gobiernos locales? Pues porque los municipios, en su mayoría son gobernados bajo el sistema de gobierno-botín. Este engendro ha sido alimentado por una clase política en constante degradación, y por lo tanto, focalizada en la extracción de rentas producidas desde el ejercicio de las facultades gubernamentales y administrativas que tienen los municipios.

 

¿Podríamos abandonar el sistema de gobierno-botín? ¡Claro! Pero no será fácil. Requiere de decisión política al más alto nivel, y de una organización  ciudadana, que promueva un ambiente de intolerancia, insurgencia y rebeldía frente a todo intento de corrupción, pretendido desde el gobierno comunitario.

 

¿Pero por qué se forma el gobierno-botín? Se da por causa del rompimiento de la representación ciudadana en el seno del ayuntamiento. Regidores y síndicos, forman una camarilla hermética, dedicada a la gestión de intereses privados. Las cuestiones de interés público les son ajenas, secundarias e insubstanciales. No hay contrapesos que permitan el debate natural en un Cabildo. Nuestra clase política lleva lustros actuando en contra de los intereses de los habitantes de su vecindario. Y continúan viviendo entre nosotros sin mortificación alguna. Es una familia feliz.

 

¿Ante el negro panorama se puede reconformar la representación política de los ciudadanos en los ayuntamientos? Sí se puede, pero solo bajo una condición: llevar a cabo una reforma política que promueva una real participación de los electores en la postulación de las candidaturas, en el ámbito intrínseco de los partidos. Habría que abrir la postulación de candidatos internos, a un proceso de elecciones primarias.

 

¿Se ha advertido interés de establecer elecciones primarias obligatorias, abiertas a la ciudadanía, por el presente gobierno? No. No existe ninguna señal esperanzadora a ese respecto. Más bien se identifica una postura tendiente a conservar la partidocracia existente, que finalmente es la causante del desastre de las administraciones públicas, tanto las locales como la estatal. Seamos claros: la partidocracia liquidó a la democracia. Y Guanajuato es el reino del gobierno de camarilla y de la partidocracia más exquisita, dirigida por una sola voluntad… y no es la del actual gobernador. 

 

Así la seguridad pública, que permita una vida en paz para el pueblo de Guanajuato, está más lejana que cualquier galaxia del universo. La conclusión es lacerante y dramática: no quiere (lo pongo en singular). La apuesta es que todo siga igual. Nada importa la violencia brutal que padecemos. ¡Terrible!

LA LOCURA

Carlos Arce Macías

 

¡Noticia bomba! En Guanajuato existe un déficit del 45% de policías. Sí, escudados en una estrategia temeraria y costosa, el anterior gobierno estatal permitió que el déficit se incrementara y que nuestro estado y sus municipios fueran deteriorándose en cuanto a nivel de operatividad contra la delincuencia, por escasez de policías . Ante los hechos, solo hubo, y hay, silencio; ningún reclamo directo de los encargados de hacer rendir cuentas a las autoridades en la materia.

Al estado le faltan por lo menos 8000 policías para alcanzar los promedios internacionales, que indican que deben existir 3 elementos de seguridad por cada mil habitantes. Solo tiene 9,484 y deberían estar enrolados por lo menos 17,600. Al problema se le suma una segunda circunstancia crítica, Guanajuato es la entidad puntera en policías asesinados: 60. De esa manera, nos hemos sumergido en un círculo vicioso mortal. Ese es el tamaño de la negligencia.

Efectivamente, los semáforos se fueron prendiendo paulatinamente, pasaron de verde a amarillo y luego al rojo, en tanto en las áreas de seguridad, con inusitada indolencia, todo continuaba con pasmosa tranquilidad, como si la entidad no tuviera gravísimos problemas de violencia criminal, en aumento acelerado. 

 

El ejecutivo optó por la explicación más torpe y tramposa: son los malos matándose, decía. Como si el homicidio doloso no fuera una conducta punible, por el solo hecho de que suceda. Si es entre sicarios y matones… adelante, no pasa nada, mientras que ciudadanos comunes, descuidados e indefensos no se encuentren en medio de las ráfagas de AK-47.

 

¿Cómo llegamos a esta espantosa locura criminal? ¿Por qué no se fincan responsabilidades a los negligentes? Esas son las preguntas que nos debemos hacer, y las responsabilidades que debemos exigir como ciudadanos. Iniciemos la autopsia del patético tema.

 

Los trágicos sucesos comenzaron por el desgaste del sistema democrático ante una partidocracia ruin y expoliadora. En los partidos políticos, sin la auténtica y libre participación de su militancia, se barajan y entregan puestos de representación popular, a los amigos incondicionales del sátrapa gobernante y de los circunspectos dirigentes partidistas. Ese es el mecanismo por medio del cual se somete a la voluntad autocrática, al poder legislativo, que debería ser independiente, y cuya función principal, no solo es hacer leyes, sino implementar la rendición de cuentas y generar contrapesos políticos. En nuestra realidad, la política se reduce a acuerdos cupulares y reparto de prebendas. Toda la arquitectura constitucional, ha caído por tierra.

 

A estas alturas, el anterior Congreso, salvo los débiles balbuceos de unos cuantos diputados, no exigió ninguna investigación, seria y profunda, a las instituciones de seguridad del estado. Sin reacción alguna ante las alarmas, se pudo llegar a faltantes de policías, del orden cercano al 50%. Hasta ahora, nadie se inmuta ni nadie reclama. El bozal está apretado. Las instituciones democráticas apabulladas. Maniatada, la representación popular, se nos muestra envilecida y sojuzgada. No en vano, un diputado me comentaba: 

 

 Es que todo les molesta allá arriba, no quieren ruido, cualquier estridencia y de inmediato nos regañan (sic).

 

Bajo tal presión, el sistema de control sobre el ejecutivo se ha desbielado, y no hay órgano que le exija responsabilidades sobre el baño de sangre que se extiende por todo Guanajuato, propiciado por su carencia de elementos de seguridad, entre otras causas. ¿Entendemos ahora por qué es tan importante contar con un Congreso funcional y diputados autónomos, que honren su condición de representantes del pueblo?  La partidocracia no solo liquida la democracia, sino permite la irresponsabilidad y la impunidad de pésimos gobernantes, que permitieron el quebranto de los cuerpos de policía.

 

Pero el problema no acaba allí, se prolonga al nuevo entorno gubernamental. El actual Congreso, no solo no equilibra, sino que nace humillado por el ejecutivo, al ser obligado a ratificar al procurador, como nuevo fiscal carnal de Guanajuato. El panorama no podría ser más negro. Cada diputado con su voto, se les advirtió, signó un obscuro futuro. Hasta hoy, no son dignos de representarnos.

 

Y las consecuencias se exacerban. Solo silencio de nuestros diputados, ante la escandalosa denuncia de esta semana, sobre el criminal déficit de policías, que propicia que los guanajuatenses padezcamos una inseguridad y violencia de locura y terror. Pregunta: ¿qué no deberían los diputados estar formando, urgentemente, una comisión de investigación sobre responsabilidades, con respecto a la actuación policiaca de los últimos cinco años?¿No hay cuestionamientos que hacerle al ineficiente funcionario que mantenemos como secretario de seguridad estatal? ¿No es hora de convocar a los alcaldes y jefes de policía de los municipios, a que rindan informes puntuales ante el Legislativo? ¿No es momento de investigar responsabilidades a un ex ejecutivo sonriente y bonachón, pero omiso y apático? Su negligencia, ahora lo constatamos, resultó funesta.

 

¿Sabemos en cuanto tiempo y que costo tendrá la formación de los policías faltantes? ¿Cuántas vidas costará el descuido? Y eso que no entramos al caso de la carencia de fiscales, que habrá que dejar para otra ocasión. Ahí, el déficit es también escandaloso.

 

Pongamos atención sobre el origen de estos problemas. Mientras nuestros representantes no sean genuinos, y sus compromisos se pacten, tan solo con los dirigentes de sus partidos, estos no asumirán su obligación de representación popular, y nunca iniciarán el reclamo de responsabilidades políticas y administrativas, permitiendo, así, la impunidad. En tanto, el panorama de seguridad en Guanajuato solo nos depara llanto y tristeza. La locura criminal prevalecerá, gracias a la falta de democracia interna de los partidos y con ello, de independencia de los poderes, que es la condición necesaria para poner coto a los malos gobernantes.

 

¿Queremos paz? Iniciemos por exigir una reforma política profunda al sistema de partidos en el estado y el fin de la impunidad a gobernantes irresponsables. Los diputados, hasta ahora floreros costosos, deberían investigar con seriedad las conductas dañinas de todos los funcionarios involucrados en el déficit de policías. Repetimos: urge terminar con la impunidad y, en su caso, fincar responsabilidades. Hay que dar los pasos iniciales para poner fin a la locura.

 

 

AYUNTAMIENTO, otra forma de gobernar

AYUNTAMIENTO, PANTERAS Y LOBOS

Carlos Arce Macías

Conste que en su momento, desde este espacio editorial lo advertí: la elección de un gobierno municipal, consiste en una votación para elegir un Ayuntamiento, no un Presidente Municipal.

Durante las campañas electorales, desde el IEEG, contestaron mis críticas afirmando que era intrascendente que los partidos políticos solo anunciaran y publicitarán el cargo de presidente municipal. Ahora, la cultura política de los guanajuatenses hace agua, y el caso de León pone en evidencia el yerro de la autoridad electoral, al no obligar a los partidos a presentar sus planillas postuladas para conformar el Ayuntamiento. Creen que el presidente municipal es el que manda y gobierna exclusivamente.

Reitero por centésima vez, el municipio se dirige por una junta de gobierno, denominada Ayuntamiento. El presidente municipal, es un personaje destacado de esa junta, pero no es el equivalente ni al gobernador, ni al presidente de la República, pero en chiquito. En los municipios, el mando del ejecutivo, es compartido, a través de comisiones, con los síndicos y regidores.

Una forma de explicarlo es la siguiente. Si nos trasladáramos al mundo de los animales (zoología), convendría observar a las panteras. Estos felinos acechan a sus presas desde la soledad de su escondite, esperan el momento propicio y atacan. De la misma forma, cual panteras, los ejecutivos de los gobiernos federal y estatal funcionan de manera individual y por separado, tienen la facultad de mando unipersonal.

En el gobierno municipal, el caso es diferente. Este está compuesto de lobos, que acorralan a su presa actuando en manada, con funciones definidas dentro del grupo, pero siempre sujetos a la colectividad. Dependen del conjunto y de sus movimientos coordinados para cazar. Creo que este es un buen ejemplo que explica la diferencia entre el gobierno dividido (federal y estatal) y el gobierno por concejo (municipal).

La sujeción al agrupamiento, significa un modo de actuar y resolver los problemas públicos y de funcionamiento interior, totalmente diferentes al proceder del solitario poder ejecutivo de los otros niveles de gobierno. Mecánicas, rutinas y conductas de los integrantes de un ayuntamiento, son por lógica diferentes a las del gobierno unipersonal.

Para León, los principales partidos políticos, se supone, enviaron a sus mejores elementos a sus planillas de miembros del ayuntamiento que fueron votadas en la última elección. Ese fue el caso del PAN, que integró a personalidades destacadas de la ciudad. El resultado combinado, ha sido la conformación de un Cabildo que sería un lujo para cualquier ciudad importante de México. Panistas y opositores, poseen muy buenos perfiles que debieran garantizar un correcto desempeño del gobierno local. Los opositores harán su trabajo de desgaste y critica sobre las decisiones de la mayoría, apoyando exclusivamente propuestas muy trascendentes para la localidad.

Por su parte, el grupo panista, compuesto por presidente, síndicos y regidores, deben de coordinarse para dirigir con sensatez y asertividad los destinos de la mayor ciudad del estado de Guanajuato. Pero esto no quiere decir, que estén sujetos a unanimidades obligatorias. Como junta gubernamental, las discusiones son válidas. Lo que pasa es que la pobre tradición democrática mexicana, no esta acostumbrada al debate serio de los asuntos, sino a los acuerdos discretos y herméticos entre sus miembros. Hay que exigir la discusión de propuestas en el seno de los ayuntamientos. Los planteamientos que ahí surjan, serán muy enriquecedores.

La exigencia de una conducción dictatorial por parte del presidente municipal, es absurda. No posee las facultades para ello, insisto, no es un gobernadorcito. Héctor López Santillana es un coordinador del Ayuntamiento, un facilitador de acuerdos y resoluciones que se toman en su seno, no es un tirano que pueda imponer su designio. La ignorancia de muchos, la mala fe de otros, la critica lógica y mordaz de los opositores, tratan de vendernos una imagen equivocada de la función edilicia. Los debates y puntos de vista dentro de esta junta, deben transformarse en normalidad, aunque no sea sencillo de digerir para algunos, por falta de ejercicio democrático. Pero hay que dar un paso adelante.

Es el Ayuntamiento, el lugar óptimo para el debate y la propuesta, que debe de ser el origen de la vida política, intensa y participativa. Es ahí en dónde debemos centrar nuestras expectativas. ¿Les infunde temor la controversia entre los síndicos Medina y Ayala por la política de seguridad pública que debe de instaurarse en León? ¿De verdad? A mi me parece interesantísimo el tema, e invitaría a que fueran más explícitos en sus posiciones, debatieran, pero eso sí, llegaran a resultados, bajo la guía de López Santillana, y conjuntamente con todo el Ayuntamiento, para instaurar una política pública sólida y consensada en el municipio. Eso no se debe arreglar en lo obscurito.

Abundo; díganme si no vale la pena una buena e inteligente discusión sobre dos modelos de seguridad municipal: uno, el de un mando único de facto, propiciado desde el gobierno estatal; y otro el de un mando policiaco propio, definido, instrumentado y operado principalmente por el gobierno local, asumiendo sus responsabilidades. No son cuestiones fáciles de resolver, pero los ciudadanos tienen derecho a ser informados, a través de las discusiones dentro del Ayuntamiento, de la problemática de seguridad y sus posibles soluciones.

Finalmente, sería un error, convocar a una prudencia mal entendida a políticos que deben de hacer gala de inteligencia. No nos encontramos en las obscuras épocas de alineación al designio partidista. Hay que enriquecer la vida política local, construir ciudadanía con ejemplos de debates serios e inclusivos, y actuar civilizadamente. Así se hace ciudad.

Twitter: @carce55