POLÍTICA, UN RAYO DE ESPERANZA

Destacado

Carlos Arce Macías

Comienza el año de manera ajetreada. Los políticos mexicanos se pusieron nerviosos y decidieron rápido pasar a la actividad, unos desesperados intentando imponer a su candidata y otros proclamando a los cuatro vientos su unión. El futuro está por alcanzarnos a todos, la hora de la verdad se acerca y conviene poner los puntos sobre las íes, para no acabar engañados por nuestra insigne clase política.

Nuestra clase política

Hacia el 2024 la Cuatro Te promete continuar con su cauda de programas y acciones suicidas para terminar con los despojos de gobierno federal que aún subsisten. Su plan es la construcción de una utopía ideológica totalmente locuaz, de un México feliz, sostenido por las dádivas gubernamentales para los pobres, en tanto nuestro barco se hunde, porque así no funciona la economía del siglo XXI.

En la otra esquina se anuncia el pacto oposicionista(Va por México) de reconciliación entre sus tres fuerzas electorales, cuya imagen provoca desánimo. Identificar a los tres líderes, uno emocionado de que le presten el micrófono, otro sonriendo de ladito y el tercero con cara de enfado, no anticipa buenas expectativas. El llamado PRIAN es un acertijo inescrutable. Plagado de intereses inconfesables, que han sembrado discordias y mala fama en casi toda su clase política. Muy pocos se salvan.

Sin organizaciones ciudadanas

Bajo tan desalentadora perspectiva, si seguimos así, frente a frente quedarán las efigies del Peje y Peña, como próximos destinos a elegir en México. ¿Cuál prefieren? Refrendar el desgobierno o revivir los negocios sucios y los moches, o ambos, revueltos entre unos y otros como las únicas opciones al voto libre de los ciudadanos.

Pero sin embargo en la alianza opositora, hay una tenue esperanza todavía. Se trata de Unidos, una coalición de organizaciones civiles dispuestas a participar y romper el círculo vicioso que ha consistido en designar candidatos impresentables en todas las opciones, para que el ciudadano no tenga motivos para votar (abstencionismo), y si vota, de todas maneras, el que resulte ganador será una pifia, y finalmente todo se decida por la compra de votos y las tranzas. Todo mundo jodido, menos ellos.

Organizaciones como Poder Ciudadano, Sociedad Civil México, Sí por México, Unidos por México y Causa Común, pugnan por imponer un freno a las oligarquías partidarias que tan nefastas han sido para nuestro país. Intentan establecer un filtro ciudadano que logre disciplinar las ambiciones de personajes que han poblado de deshonra el páramo nacional, para abrir cauce a nuevos prospectos, responsables, comprometidos con la vida democrática y decididos a participar por la alianza opositora y a ganar contiendas electorales limpiamente y sin trampas. La fórmula: la movilización de las clases medias, preocupadas por su destino y decididas a librar una batalla crucial para restablecer instituciones, e impedir abusos y corrupción de las diversas redes políticas que venían actuando hasta antes de 2018.

Parece complicado, pero esta sinergia cívica fue la impulsora de la victoriosa marcha en defensa del INE, dentro de la cual, los políticos tradicionales fueron neutralizados y desbordados por el llamado de las organizaciones civiles. Partidos políticos chiquitos frente a agrupamientos civiles potentes, activos y sin complejos.

Pura fuerza ciudadana

No suena mal, menos si es posible replicar el modelo a niveles estatales, Poder Ciudadano ya lo intenta en Coahuila, pero también municipales. La problemática citadina, especialmente los problemas de las ciudades mexicanas, crisol de las clases medias, es el espacio propicio de actuación de estas nacientes formaciones, con capacidad para impactar en la vida política. Su primera exigencia: no a la corrupción. Veremos que sucede, la moneda está en el aire.

Movilizar a las clases medias

 

 

 

 

 

 

 

 

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CABILDO AZUL PARA CUIDAR LA MARCA

Carlos Arce Macías

Todo comenzó con la irresponsabilidad del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, que permitió que los partidos políticos convirtieran la elección constitucional de ayuntamientos, en una elección de alcaldes. Lo peor de esta transgresión normativa, consiste en que la mayoría de los ciudadanos y políticos creen, a pie juntillas, que lo que eligieron fue a un individuo cuya función es gobernar su municipio. Relegado quedó el ayuntamiento, la forma legítima de constituir un gobierno comunitario, que consiste en una junta gubernativa y por ende un órgano colectivo encargado del gobierno. Reiteramos por enésima ocasión: el presidente municipal, solo es parte, importante, pero al final parte de ese concejo (como es un órgano encargado de gobernar, no de dar “consejos”, se escribe con “c”).

El CDE del PAN controla a los síndicos y regidores

Pero toda la clase política se siente muy cómoda gobernándonos de forma unipersonal, asumen como normal que esto suceda en los municipios. Si el presidente de la República ordena que un Congreso títere apruebe leyes sin “mover una coma”, y el gobernador del estado decida mantener ad infinitum a un fiscal ineficaz controlando un Congreso conformado por marionetas, no suena extraño que los ayuntamientos se dediquen a dar espectáculo de guiñoles para aprobar, en automático, las propuestas de su alcalde. Solo para eso sirven.

Y el primero en Guanajuato en entender así la política local es el Partido Acción Nacional (PAN). Lastimoso resulta releer los textos fundamentales que rigen una organización que se concibe no sustentada “en doctrina mínima sino de exigencias máximas” como lo afirmaba Efraín González Luna, verlo ahora convertido en tragicómico remedo del priísmo de los años 90´s.

El mecanismo que han decidido utilizar en el PAN es el comisariato político. Primero convocan a una reunión que han bautizado como “Cabildo Azul”, a todos sus miembros panistas. Allí el alcalde les informa lo que deberán votar, y si alguno amenaza con emitir sus votos en otro sentido, son coaccionados por los representantes del Comité Directivo Estatal del PAN y en ocasiones por algún delegado de la secretaría de gobierno del estado para que voten uniformemente. Una vez “planchada” la disidencia, la mayoría panista, durante la sesión del ayuntamiento, obviará cualquier discusión y mayoriteará a sus adversarios en automático. Así se cancelará el debate y se propiciará la autocracia. Esa ha sido la forma de sostener, por ejemplo, al impresentable alcalde de Guanajuato Capital.

También llama la atención una frase que va y viene en esos cónclaves azules, el reiterado clamor para que se “cuide la marca”, en referencia a la frase que, en una famosa entrevista, lanzó el gobernador Diego Sinhué Rodríguez. La traducción que ha realizado la trasnochada dirigencia estatal consiste en instigar al silencio y protección de los corruptos, para evitar escándalos. Eso es lo que entienden por “cuidar la marca”. Indignante llamado para convertir a los miembros del hache ayuntamiento, en cómplices.

Sepan que el camino genuino del PAN es otro. Es formar ciudadanos con el ejemplo. Conductas que se acrisolan en el ayuntamiento, a través de deliberaciones y debates entre opuestos. Esto nutre de democracia en el cabildo, lo dignifica, al tiempo que se construye confianza entre la ciudadanía; la proteína de la política. A su vez, el alcalde es limitado a cumplir con su mandato y a rendir cuentas frente a sus pares. Y es que esta figura, concentra mucho poder y es peligroso que vaya suelto por la vida, generando ocurrencias. Se trata de establecer contrapesos. Ya verificamos que cuando no los hay, se llega al absurdo de construir museos sin permisos, endeudar a todos los ciudadanos de una comuna o instalar juegos mecánicos frente a joyas arquitectónicas protegidas legalmente. Hay que frenar los gobiernos de caprichos y abusos.

El PAN debe permitir el voto libre y razonado. Los regidores y síndicos representan a los ciudadanos y esa es su función, que no puede verse constreñida para imponer agendas partidistas cuyos intereses pueden ser contradictorios con la generación del bien común en el seno del ayuntamiento.

En otros tiempos la maquinaria azul, logró mantener gobiernos complejos, con un ayuntamiento que debatía en libertad y sin cortapisas. Sería inconcebible que ahora se dedicaran a “cuidar la marca” permitiendo la impunidad. Sería aceptar el triunfo de la maldad y la cancelación de la democracia local. No debemos tolerarlo en ningún ayuntamiento, aunque la dirigencia panícola se enmuine.

PAN, cuidando la marca.

 

 

 

 

 

 

 

 

ECHAR AL MAL GOBIERNO

Carlos Arce Macías

Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una complicidad vergonzosa.

Víctor Hugo

Desde el cambio de gobierno federal en 2018, han menudeado los reclamos y críticas, a las trompicadas y desinformadas decisiones que han venido dándose a través de ya cuatro años de administración “transformadora”. La verdad es que muy pocos plantean como salir de esta realidad dañina y tóxica. Pensamos que es tiempo de empezar a proponer soluciones.

Sin rumbo

Lo primero es pensar que la crisis que padecemos no solo es producto de la última elección federal, sino que viene gestándose desde hace años. Especialmente con el gobierno de Enrique Peña Nieto, el cual dio muchos pasos rumbo al precipicio. Y fue la mala maña de negociar todo entre políticos sin pizca de ética, lo que nos condujo a una elección sin alternativas. La que resultaba menos peor, según treinta millones de mexicanos, resultó una pesadilla.

Pero el origen de todo está en nuestra clase política, torpe y depravada. Si no planteamos su substitución, México continuará hundiéndose. Por ello, hacia el 2024, hay que borrar de cualquier postulación a los impresentables de siempre. Por esos no hay que votar. Porque el riesgo de retornar al pasado, como solución del presente, siempre está ahí. Y aunque no lo crean puede salir peor el remedio que la enfermedad. Imaginen las malas condiciones en que quedará el país, para volver a dejarlo en manos de deshonestos y abusivos.

Los corruptos son oligarcas, no demócratas. Ha quedado claro en el caso de Rusia. Y la única solución pasa por promover la democracia como ruta de escape. No ha descubierto la humanidad otra alternativa. A las desviaciones autoritarias, se les encara replanteando el fortalecimiento de las libertades, comenzando por la de prensa, y todas aquellas que cimientan y fomentan la participación de la ciudadanía organizada, aceptando propuestas y escuchando con atención las críticas que se expresen.

La combinación de soberbia, llevada hasta el extremo de un narcisismo patológico desde el poder, desfigura los gobiernos locales, estatales y federal. No hay diferencias, porque detrás de ellos no hay compromisos democráticos. Jugamos al gobierno dictatorial en todos los ámbitos, aunque con diferentes matices y colores.

Pongamos atención, la apuesta democrática pasa por la densidad de las organizaciones ciudadanas, que en estos momentos son las substitutas de los casi inexistentes partidos políticos, poblados por incondicionales de su partidocracia, corruptos y torpes que no le sirven a la sociedad. Para mejorar se requiere una cohesión de organizaciones profusa, en contraste con las comunidades sujetas a redes de corrupción que las gobiernan. El empuje ciudadano es lo que mantendrá a flote la posibilidad de construir mejores gobiernos, en manos de buenas personas.

Para el 2024 es necesario arribar con un conglomerado importante de fuerzas cívicas, que pueda darle contenido a aquellos partidos que estén dispuestos a abrir sus candidaturas a nuevos personajes, distintos a la escoria que ahora campea en la política. Sin esta necesaria renovación de cuadros, el estado fallido será el futuro. Seguiremos produciendo políticos locos, entercados en hacer su santa voluntad.

Las redes sociales deben de ser un paso intermedio para la nueva organización política promotora de la democracia. Convertir simples chats en organizaciones activas, solo está a un paso: pactar un lugar al que puedan acudir los participantes, comenzando a verse a la cara y conformar agendas y programas específicos. Hay que desdigitalizar la acción para convertirla en diálogo directo entre ciudadanos libres. Ahí va a estar la fuerza.

Un ejemplo, en la ciudad de Guanajuato no existen desde hace tiempo los partidos políticos. Las organizaciones poco a poco han ido cobrando relevancia, especialmente ante la amenaza de un torpe desgobierno plagado de corrupción. La densidad de organizaciones, de observación, medio ambientalistas y de activismo cívico ha aumentado y consolidado su militancia. Esto frente a las oxidadas formaciones empresariales y de profesionistas, aliadas a intereses facinerosos, cómplices de las peores causas políticas.

Las oligarquías criminales tendrán que confrontarse contra una ciudadanía en insurgencia en 2024, más allá de denominaciones electorales. Esto habría que multiplicarlo a niveles estatales y federal. A cada abuso hay que interponerle la resistencia de personas comprometidas a mejorar su sociedad. Solo así saldremos del hoyo.

Quien ose pensar que la salida hacia una estructura social comprometida con el bien común se logrará sin tú participación, se equivoca. Debemos asumir no solo nuestros derechos, sin también nuestras responsabilidades cívicas. Hay que acrisolarnos en organizaciones ciudadanas, como poco a poco vamos haciéndolo en Guanajuato Capital. Sépanlo, por acá se han incendiado Alhóndigas, cuando es necesario. En 2024 vamos a echar fuera al mal gobierno.

Incendiando Alhóndigas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PAN COMO TAPADERA

Carlos Arce Macías

El pasado lunes tuvo lugar un evento muy significativo en el Comité Municipal de León del Partido Acción Nacional. Allí se dieron cita los exalcaldes de la ciudad más grande del estado. Solo faltaron tres. Dos ya no están entre nosotros, y se les extraña: Eliseo Martínez y Vicente Guerrero. El tercero emigró a otro partido.

No seamos cómplices

La sesión se destacó por los sugerentes reclamos al partido, para que evolucione a una organización diferente a la que hoy opera, basada en fines electorales y burocráticos. Ganar elecciones para conservar puestos públicos y privilegios, a cualquier costo no resulta ético y por lo tanto propicio para seguir siendo el hilo conductor de Acción Nacional. Por eso se sentenció con dureza: “cada vez nos parecemos más a lo que criticábamos en el pasado … el partido no es cómplice obligado, el partido tiene que liberarse de sus propios gobiernos” (Carlos Medina Plascencia); “sean honestos, no busquen servirse de los puestos públicos” (Ricardo Alanís); “la dignidad de la persona solo se puede construir en la libertad y para ello solo hay un camino, el de la democracia, cuando creemos que por la unidad y por la gobernabilidad sacrificamos la pluralidad y la diversidad, vamos en contra del dogma de nuestro instituto… debemos de aprender a estar unidos dentro de la diversidad…nos encerramos y nos volvimos soberbios…debemos regresar el poder al ciudadano (Héctor López Santillana)”.

Frente a esas expresiones fuertes y directas, se encontraba Eduardo López Mares, un deslegitimado presidente del Comité Ejecutivo Estatal, nombrado a dedo, sin un ejercicio de democracia interna que lo avale, todo por antojo de la dupla que maneja este estado y a la estructura formal del PAN, y que ha escorado en el autoritarismo más grosero. Son una vergüenza.

Producto del dedazo

Y es que empieza a quedar claro, que dentro del PAN existen dos tendencias: la de los evolucionistas, quienes buscan los cambios necesarios para construir buenos gobiernos, y cuya inspiración se alimenta de los esfuerzos de alcaldes potables, que ayudaron a construir un León próspero. De aquellos que expandieron sus ideas- fuerza a todo Guanajuato y cuya visión trasciende a Acción Nacional, para anclarse en la sociedad y sus organizaciones, intentando establecer conexiones valiosas para acompañarse mutuamente. Quien con mayor compromiso y claridad asume esta posición es MedinaPlascencia, pero atrás basculan los demás exalcaldes, asociaciones y activistas ciudadanos, convencidos de que se deben generar cambios profundos para acceder a gobiernos de vanguardia, de alta intensidad administrativa, libres de corrupción y firmemente comprometidos con la ciudadanía, abocados a recomponer el tejido social. Por ahí pasa una agenda modernizadora, plagada de libertades y democratización. Oxígeno puro.


En la contraparte está la obscura camarilla que gobierna al partido azul en Guanajuato. La que promueve un PAN como tapadera, como instrumento de cobertura de una red de corrupción que se alimenta de los negocios desde el poder, aliándose con las manifestaciones más nefastas como la del gobierno panista de Guanajuato Capital, convertido en un pesado lastre político y cultural, enfocado en comercializar cadáveres exhibiéndolos. La apuesta de este grupo es continuar en la inercia de una organización clientelista, dedicada a extraer dineros públicos para mantenerse en el poder y expandir sus negocios, al costo que se requiera. Su pragmatismo desemboca en la amoralidad. Sus ideales aparentes, son las rancias posiciones de ultraderecha que clausuran avances, atacan la libertad de opìnión, intentan acallar a la prensa y se refugian en un clericalismo rancio y trasnochado. Son émulos de Vox, solo basta revisar sus propuestas legislativas, con las que intentan limpiar cara, ante la corrupción en la que están inmersos.


Y en tanto, allí está Sinhué, uncido al segundo agrupamiento; débil, en deterioro constante, sirviendo de red de protección a un fiscal carnal, terco en recorrer el sendero baja californiano y capturado en la red política manejada desde las tierras del Rincón. Mientras esto sucede, por lo pronto el PAN no convence a nadie, vean la tragedia: de un poco más de 14,000 socios en Guanajuato, solo están inscritos 373 jóvenes (dato de Luis Ernesto Ayala), ese es el verdadero drama. Un partido sin alma, sin pasión por carecer de ideales, sin el fuego de la juventud, conducido por un dirigente de verbo famélico, un florero. Se explica el rechazo, nadie quiere un PAN tapadera.

P.D. El dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, ante los datos del abandono de su plataforma de millones de jóvenes por los escándalos provocados por conductas poco éticas, ha decidido emprender una reforma total de Facebook. Hasta el nombre le combió, se llamará Meta. Busca una nueva forma de conexión entre las personas y para ello implementa una nueva tecnología: metaverso. Así de profundo es el cambio que experimentamos. Insólito, mientras esto ocurre, otros tiran el ancla para no moverse.

Fuera de Facebook

 

 

 

 

 

UNIDAD O IMPUNIDAD

Carlos Arce Macías

Inician las campañas por la dirigencia del partido Acción Nacional. Sus militantes deberán decidir entre dos alineaciones, la que encabeza Manuel Gómez Morín, el nieto del legendario sabio, fundador del PAN, y Marko Cortés, un dirigente michoacano miembro de la nomenclatura que actualmente dirige al blanquiazul.

El partido perdió gran parte de su potencia política, empeñado en una candidatura forzada y tocada por las imputaciones de corrupción  vertidas sobre su aspirante, Ricardo Anaya. Sin miramientos fue acusado de lavado de dinero y no pudo sacudirse de encima dicha inculpación. Y hubiera sido sencillo desecharla, bastaba la contratación de un despacho internacional especializado en esos temas (Como lo es el de Gregory Baldwyn, por ejemplo), que analizara el expediente y los hechos que fundamentaban la acusación, para, a través de un dictamen exculpatorio se desactivara la amenaza de la PGR.  Sospechosamente, esa vía nunca se intentó. ¿Algo había que esconder entonces?

El PAN, perdía credibilidad, más que por su encono interno, al forzar Anaya su postulación frente a Margarita Zavala, por el desdoro del escándalo de los moches, que no se atrevió a investigar, sancionando a los diputados que intervinieron en los sobornos a las administraciones municipales, a cambio de “bajarles” recursos. Coordinador de la LXII Legislatura de los diputados, Anaya estaba involucrado en esos hechos, por eso no se procedió a investigar el estridente caso, a través de la Comisión Anticorrupción del partido.

Esta concatenación de hechos, llevaron a la creación de un nuevo calificativo de desprestigio político, endilgado al partido: el PRIAN. Durante la campaña, fue imposible quitarse de encima el maldito epíteto. Automáticamente, a falta de investigación y sanciones ejemplares, las perversiones del priísmo fueron trasmutadas a Acción Nacional, quedando equiparado, en cuanto a corrupción, a la extendida fama de los políticos del PRI.

También muchos gobiernos panistas, nada hicieron para distinguirse, a través de atributos positivos, de los gobiernos de otros partidos. Casi todos han mantenido un comportamiento similar al PRI: opacos, ineficientes y con muchos síntomas de corrupción, especialmente en las áreas de contrataciones públicas. Los moches en todo su esplendor. Atrás quedaron las ejemplares, eficientes, e innovadoras administraciones de los municipios panistas, encabezados por personajes de la talla de Luis Álvarez, Francisco Villarreal, Pancho Barrio, Carlos Medina Plascencia, Gabriel Hinojosa, Eliseo Martínez y Héctor Osuna, entre otros. El impulso de cambio se acabó y resultó sustituido por administraciones anodinas, que se fueron pudriendo poco a poco. El impulso de cambio decreciente, de los gobiernos estatales, puede ser estudiado mediante el ejemplos de Baja California y Guanajuato, en donde se han ido degradando, desde las administraciones de Ruffo y Medina Plascencia, para rematar en los malos ejemplos del Kiko Vega y Miguel Márquez. El PRIAN, se ha estampado en el ánimo colectivo, con la ayuda de desleales gobernantes panistas.

No obstante la aplastante derrota sufrida en las últimas elecciones, los mexicanos no poseemos ninguna otra organización política que pueda reconstituirse como una oposición seria y funcional frente a la nueva hegemonía lópez obradorista. El PAN es el único que conserva cierta estructura para plantar cara al poderoso Morena. Pero resulta increíble que no se de cuenta que para hacerlo debe de desterrar las prácticas corruptas que lo mantienen secuestrado. Solo así puede constituirse en una opción digna de ser votada por los ciudadanos.

La única manera de lograrlo, es optando por un cambio radical en su dirigencia. La actual, configurada desde el anayismo, debería haberse ido tras el contundente descalabro electoral, con la cola entre las patas. Pero no, insiste en apoltronarse en el mando del partido. Ahora, ante la amenaza del gómez morinismo, dio un paso hacia el abismo: pactó la candidatura de Marko Cortés, el personero de Anaya, con los gobernadores que ya los habían traicionado, congraciándose con López Obrador unos días antes de los comicios. Les digo, hacen lo que sea, con tal de mantener una tajada de poder.

Pero los peligros no se acaban para el partido. El pacto con los gobernadores lleva su propia carga venenosa: el acuerdo consiste en que el PAN local quedará en sus manos y bajo su designio autoritario. Esto acarreará un peor desfiguro. La pulverización de Acción Nacional en una decena de feudos acomodados al gobernador en turno. Esto significará la renuncia a transformarse en una verdadera oposición, a cambio de la simplona negociación de beneficios presupuestales para los ejecutivos estatales. Por supuesto, ninguno podrá ser reconvenido por malas practicas o vicios en el desempeño de su gobierno, desde una debilitada dirigencia partidaria. El extravío se profundizará.

A los militantes panistas, muchos en busca de oportunidades de ascenso y participación política, les debe quedar claro, que si quieren mantenerse en el poder, o si desean conquistarlo, deben de entregarle a la ciudadanía hechos contundentes de enmienda de las malas prácticas adquiridas de los priístas. Un primer paso es el cambio de dirigencia por una nueva camada de panistas comprometidos con la erradicación de la corrupción, que hoy corroe las entrañas del partido.

Seamos claros. Al igual que Anaya, Marko Cortés está tocado por graves imputaciones. La primera consiste en las revelaciones del presidente de la Comisión de Ideología del PAN, Juan José Rodríguez Prats, que imputa a Cortés haber comentado que poseía, en 2011, 70 millones de pesos para su campaña a gobernador, obtenidos de empresarios a cambio de la promesa de negocios en su futura gubernatura. En aquél tiempo, Rodríguez Prats fungía como delegado del PAN en Michoacán. El asunto se discutió en el Comité Ejecutivo Nacional, existe (espero no lo hagan perdidizo) un reporte del propio delegado, y este documento fue la causa de que se le negara a Marko la candidatura michoacana.

Pero el asunto no queda ahí. Por el noticiero de Denise Mearker,  mediante una investigación denominada “La Caja Negra”, de la periodista Fátima Monterroso, nos enteramos de extraños manejos financieros del coordinador parlamentario panista de la LXIII Legislatura. Se trata de la entrega de remesas por un desconocido concepto, denominado “subvenciones”, por la cantidad de ¡650 millones de pesos! Este monto, tuvo un manejo opaco y discrecional, y fue recibido a cambio de la aprobación de iniciativas (sic). El coordinador, Marko Cortés, repartió solo una parte, entre sus diputados incondicionales, a razón de entre 150 y 300 mil pesos al mes para cada uno, otros no recibieron nada.  Ahora entendemos porque Cortés se ha desenvuelto como pez en el agua, dentro del estanque anayista.

En conclusión: la formación de una verdadera oposición requiere de honradez y valentía. La primera sirve para no ser capturado por su poderosa contraparte. La segunda, para encarar de frente, sin bajar la mirada, los enojos que provoquen los retos que se lancen contra el principal detentador del poder. El PAN solo cuenta en estos momentos con una alternativa: desechar la unidad artificial, en torno a la corrupción, que propone Marko Cortés; o decidirse por una verdadera unidad que no signifique impunidad. Al panismo le debe de quedar claro, o la bebe o la derrama.

@carce55

PARTIDOS POLÍTICOS Y REDES DE CORRUPCIÓN

Carlos Arce Macías

Una de las revelaciones que nos ha aportado el gobernador Javier Corral mediante el caso de César Duarte en Chihuahua, ha sido la manifestación de la corrupción, a partir de una organización en red. No se trata como el común de las personas piensan, de conductas antisociales aisladas, donde individualmente, empleados o funcionarios desleales, expolian presupuestos públicos. No, no es así.

La corrupción es un sistema bien estructurado, aceitado, con múltiples derivaciones, que requiere la comisión de varios delitos, y que termina con el lavado de dinero, a fin de blanquear sumas muy considerables del dinero público pillado por la organización. Claro, siempre hay cabecillas, que se encuentran guiando la comisión del serial de irregularidades y violaciones que se necesitan cometer, para que opere adecuadamente la red.

Así sucede con las actividades ilícitas que se ejecutan en los gobiernos municipales, estatales y federal. Pero también alcanzan otros ámbitos del entorno público, como son los partidos políticos. Estas organizaciones han sido parte esencial de la corrupción que ha colonizado a los gobiernos, y sufren el mismo proceso de expoliación, que las administraciones públicas. Hagamos un repaso.

De la misma manera en que una red de corrupción se incrusta en un gobierno y lo convierte en una víctima a la que se le extrae recursos constantemente, los partidos son instrumentos claves para implementar la red, controlando el acceso al poder, garantizando de esa manera a los corruptos, los cargos públicos y de representación que se necesiten para ser eficaces. Por ejemplo, controlar las auditorias de los congresos es muy importante para no propiciar amenazas sobre la operación extractiva de la red. Los diputados incondicionales, serán los miembros de la comisión encargada del análisis de las cuentas públicas. En el caso de los ayuntamientos, tendremos ahí a los síndicos y regidores que están integrados al sistema corruptivo.

Pero paradójicamente, las propias organizaciones partidistas, son las primeras víctimas de este agresivo cáncer social, siendo rápidamente capturadas por las bandas de depredadores políticos. La presa es apetitosa. Los partidos reciben en México, cantidades inmensas de dinero, que los colocan, por ingresos, en las mismas coordenadas que muchas de las grandes empresas del país, pero con una diferencia, las finanzas internas pueden ser utilizadas con gran discrecionalidad desde los puestos de mando partidario. Un botín suculento para un grupo de vividores de las arcas públicas.

Los partidos recibirán casi 5000 millones de pesos para 2019. A cada uno le serán entregados cientos de millones de pesos. Pero sus bancadas federales también obtendrán una millonada. Para tener una idea, la LXIII Legislatura de diputados recibió, aparte de sueldos, por concepto de “subvenciones”, 3500 millones de pesos. La coordinación de cada grupo parlamentario manejó con total discrecionalidad la distribución de esa millonaria partida. Luego tenemos al Senado con cantidades muy importantes, más las aportaciones estatales a los partidos, que varían dependiendo de cada entidad. Total, un montón de dinero, susceptible de ser privatizado.

Si a estas particularidades le agregamos la negociación por la aprobación de leyes, tanto a nivel estatal como federal, o bien reglamentos municipales, los negocios por autorizaciones y permisos, el tráfico de influencias y los sobornos, advierto que nos encontramos ante la presencia de un anchuroso sistema de redes de corrupción.

Una cosa importante: los políticos honestos, también tienen un papel importante en el sistema. Sirven de cobertura. Dan un halo de virtud y siembran un poco de confianza en los ciudadanos. Lo importante es que sean sumisos y se adapten al rol asignado. No nos sorprenda entonces ver allí, a algunos perfiles de políticos que alcanzan a conservar buena fama, estos son imprescindibles para camuflar las operaciones expoliatorias de la red. Se les siembra estratégicamente, se les conserva y se les da exposición mediática. Pero al final, solo son una careta, que mal cubre el desfigurado rostro de la corrupción rampante que acosa a los partidos.

Debemos tomar consciencia de esta cruda realidad, y del modus operandi del tejido corrupto dentro de los partidos políticos. Solo así podemos entender las fuertes y duras luchas internas, que importantes agrupamientos de militantes, cansados de tanto escarnio, han iniciado con motivo de las disputas internas por la dirigencia partidista, como es el caso del PAN. La denuncia reiterada de la corrupción y la reivindicación de los ideales y principios, no son gratuitos. Son el antídoto del pragmatismo, forma de hacer política, que ha permitido toda clase de negociaciones, así como la rendición de los principios que norman a la organización.

No por nada, lo que más incomoda a estas redes profesionales de la extracción ilegal de rentas desde los presupuestos públicos, son los miembros rebeldes que actúan dentro de los partidos. Más, si son estridentes e irreverentes y denuncian la comparsa de dirigentes y militantes entregados a los malos manejos y al enriquecimiento individual. Hay que sostener el grito sonoro. Que cale y duela para que los ciudadanos se abstengan de votar por corruptos.

Finalmente, en estas semanas, en las que los panistas deberán elegir nueva dirigencia, será importante que militantes y ciudadanía tomen nota de cómo funciona la operación de redes de corrupción dentro de los partidos políticos. Servirá para definir el voto y saber, al final de la contienda, si la red fue por fin derrotada. Estén atentos.

EL H. CENTRO DE NEGOCIOS DE GUANAJUATO CAPITAL

Carlos Arce Macías

Se denuncia: en Guanajuato Capital, como en muchas partes del país, su municipio no es gobernado por un ayuntamiento. Este órgano solo opera como parapeto formal de la verdadera estructura: un centro de negocios de políticos pueblerinos, dedicados a enriquecerse desde el gobierno.

Lo normal para los ciudadanos es pensar que la autoridad de una localidad se ejerce por el presidente municipal. Todas las campañas políticas festinan las impresionantes cualidades del personaje que conducirá los destinos municipales, según cada partido político. No existe, por parte de la autoridad electoral, una acción contundente de educación cívica, para ilustrar al ciudadano común y corriente que el gobierno de una comunidad, no recae en el presidente municipal, sino en una junta de gobierno denominada ayuntamiento. El presidente, solo preside esa junta, compartiendo la potestad gubernamental con síndicos y regidores.

Siendo así la arquitectura jurídica del municipio, y aprovechándose de la ignorancia, en que irresponsablemente el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG) mantiene en la población, la mayoría de los astutos políticos provincianos, al olfato de posibles negocios como contratos de obra pública, compras gubernamentales, desarrollos urbanos, prestación de servicios, apropiación de terrenos abandonados o ejidales, obtención de tolerancias ilegales, gestorías y patrocinio de intereses privados, se han organizado desde hace varios trienios, para capturar todas las rentas derivadas de la posición privilegiada que ocupan, al ser elegidos como miembros del ayuntamiento.

En un sistema político en el que la democracia interna de los partidos ha sido eliminada, el establecimiento de un sistema cártel de partidos, se manifiesta en el ámbito municipal a través de la distribución de posiciones en las listas de planillas para la integración del ayuntamiento. Los regidores llegan al gobierno municipal por el principio de representación proporcional. Las regidurías se distribuyen entre los partidos que obtienen más votos, de tal manera que siempre ese órgano de gobierno es plural.

En un sistema democrático, como operaba en los años noventa y la primera parte del presente siglo, las oposiciones se convertían en fieros sabuesos siempre atentos de la administración del partido ganador. Pero con la instalación del sistema de partidos cartelizados, el fenómeno que aparece es el acuerdo cupular, entre las dirigencias partidarias, para posicionar a sus incondicionales en los primeros lugares de cada planilla, y así lograr un ayuntamiento a modo… para hacer negocios y privatizar los dineros públicos.

La descripción de la transformación de un ayuntamiento en un sofisticado y bien organizado centro de negocios, lo han entendido a la perfección, en Guanajuato Capital, tanto el PRI como el PAN. En la anterior contienda local, el PAN, por intermediación de su candidato a diputado estatal, acordó con el cacique local del PRI, la traición a su candidata a la presidencia municipal y una tibia campaña en la diputación federal, a condición de que se le garantizara el escaño local por el cual competía. En la configuración del ayuntamiento, el mismo candidato, incluyó a su esposa y a un impresentable exfuncionario estatal, que garantizarían una armoniosa y jugosa operación mercantil, desde el seno del ayuntamiento. Real politik, dirían los cínicos politólogos que analizan el funcionamiento del poder sin evaluación ética alguna.

De esa forma se concretaron en 2015 varios trienios de operación de un sólido “pacto de impunidad”, bajo el cual opera el gobierno capitalino, que en cada ocasión se muestra más voraz y menos interesado en la difícil problemática municipal de una extravagante ciudad, asentada en un inhóspito lugar absolutamente inadecuado para vivir, pero que por ese mismo motivo, se convirtió, con el tiempo, y por la construcción de un monumental conjunto de egregias edificaciones, en “patrimonio cultural de la humanidad”.

Este “pacto de impunidad” opera sincronizadamente entre la mayoría de los políticos. Saben que la impunidad por delitos como: el conflicto de interés, tráfico de influencias, fraude, abuso de confianza, cohecho, peculado, concusión, abuso de autoridad, afectación al ordenamiento urbano, lavado de dinero, delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito, está totalmente garantizada ante la posibilidad de cambio de gobierno, con cualquier partido que gane la elección. La contraloría municipal y la Auditoría Superior del Estado, solo detectan minucias y castigan a mandos inferiores de la administración. La red de corrupción opera plácida y a plenitud, mientras el sistema anticorrupción apenas se construye a paso lento, con un fiscal poco confiable.

El PAN, dentro del feudalismo político que está construyendo, ha entregado, irresponsablemente, al diputado desleal la candidatura a la alcaldía. El PRI cuevanense, sin esperanza alguna de triunfo, por el pésimo gobierno realizado, sacrificará a su candidato a alcalde, pactando con el panista y acordando configurar un nuevo grupo de políticos vivales, comprometidos con el saqueo del gobierno capitalino. Da lo mismo cualquier partido.

Si los capitalinos quieren constatar la mala fama y sospechosa carga de intereses de los integrantes de la próxima red, basta ubicar, aparte de los candidatos a presidente municipal y a síndicos, a las tres primeras postulaciones a regidores, que son las que tendrán un lugar asegurado en el próximo ayuntamiento; y que se encuentran estratégicamente sembradas para conformar el siguiente: “H. Centro de Negocios de Guanajuato Capital”. Pongan atención en esas designaciones de todos los partidos. Ojo.

P.D. Reconozco la rectitud en el desempeño de sus cargos del síndico Ramón Izaguirre y de los regidores Guillermo Torres y Emilio Arellano

@carce55

LA RED

Carlos Arce Macías

El tema Chihuahua sigue “in crecendo”, motivo por el cual me veo obligado a seguir tratando ese conflicto en esta columna. El impacto que este nuevo e imprevisto fenómeno pueda tener en las campañas, resulta imposible de predecir. Conforme pasan los día, y las investigaciones avanzan, se revela nueva información sobre más personas involucradas en el grave expolio que sufrió el estado norteño.

La diferencia para lograr descubrir los minuciosos detalles, de las maquinaciones para extraer dinero público, es el enfoque con el que se dirige la investigación; mientras en otros estados, las autoridades se orientan en buscar a algunos funcionarios señalados como peculadores, para identificarlos, extraditarlos y ponerlos tras las rejas, en Chihuahua se tomó un rumbo diferente:  aparte de perseguir a los sospechosos de peculado, construyeron bases de datos, cruces de información, identificación de cómplices y otros actores, para obtener un complicado mapa de la red de corrupción que operaba en el estado.

Durante la pasada semana, con meticulosidad, fue explicado este proceso a los integrantes de la “Red por la Rendición de Cuentas”, una coordinadora que incorpora a órganos autónomos, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales, dedicados al seguimiento de las políticas de transparencia, rendición de cuentas y anticorrupción en México. Al evento acudió el gobernador Javier Corral, acompañado de su ya famoso fiscal César Augusto Peniche y de la siempre asertiva secretaria de la Función Pública, Stefany Olmos. Poco a poco, los chihuahuenses fueron revelando el rostro del monstruoso fenómeno que campea por todo el país.

-“El que quiera combatir la corrupción en México, se peleará con el mundo” -, espetó al inicio de su comparecencia el envalentonado gobernador norteño.

Y así lo fue evidenciando, al mostrarnos el esquema de relaciones con que opera el intrincado y profuso sistema de la corrupción. Esta se expande y coloniza  muchísimas áreas de la administración, dedicándose a extraer recursos del erario estatal. Pero la aportación más importante al estudio de la organización de redes en torno a la corrupción, es el conocimiento de un segundo sistema, que encubre, provee protección, y garantiza la impunidad. Lo describo.

CIRCULO DE CONFIANZA.- Inicialmente, el sistema opera desde el primer círculo de confianza del gobernante. Este se compone por familiares o amigos incondicionales, que han comprobado lealtad a toda prueba. Estos son ubicados en puestos claves de control de flujo de dinero. Desde ahí se ordenan y coordinan las diversas acciones de “extracción” de recursos públicos

NEUTRALIZACIÓN Y COPTACIÓN DE ÓRGANOS DE CONTROL.-Desde ese primer círculo, con cuatro o cinco incondicionales, se desagrega la red a todo el gobierno. Un punto muy sensible son los órganos internos de control. Estos deben de ser neutralizados y cooptados, para que se integren a la red de corrupción. De esa forma se brinda la seguridad necesaria para evitar cualquier investigación o auditoría, garantizando la impunidad de las acciones expoliadoras. En Chihuahua, gran parte de las operaciones obscuras, contaron con la colaboración de las áreas de contraloría y auditoría gubernamental.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.- La capacidad de controlar a los medios de comunicación, resultó vital para permitir la tranquilidad de todos los participantes en el saqueo del erario chihuahuense. El gobierno de Duarte gastó 1107 millones de pesos anuales, para distribuir entre la prensa y medios electrónicos y digitales, logrando anular cualquier denuncia o investigación periodística, que evidenciara el desvalijamiento del patrimonio público o propiciara el ejercicio de una prensa libre.

CONTROL DE LA OPOSICIÓN.- Prohijar partidos de oposición sumisos al poder del gobernador Duarte, resultó ser una garantía para operar con tranquilidad la realización de peculados dentro del gobierno, sin temor a ser descubiertos o denunciados. Someter a los opositores requirió de la compra de incondicionalidad a través de dinero y prebendas. Solo el voto de aprobación del último endeudamiento multimillonario, fue pagado a mas de 2 millones de pesos por diputado.

PARTIDO GOBERNANTE.- El control absoluto de su partido, fue el postulado sobre el que se actuó durante el reinado de César Duarte. A fin de tener formas eficientes de premiar la incondicionalidad o castigar el disenso, se llevó a cabo una minuciosa operación sobre el PRI local, para mantenerlo sujeto a la voluntad del Ejecutivo, y colaborar en el encubrimiento de todas las maniobras tendientes a permitir la extracción de fondos gubernamentales. Las transferencias de apoyos y fondos fueron cotidianas.

COBERTURA PARTIDISTA NACIONAL.- Duarte logro una íntima coordinación con la dirigencia nacional de su partido, a la cual proveyó de fondos para enfrentar diversas batallas electorales. Bajo esas circunstancias, siempre contó con la complicidad de la instancia partidista nacional, que le aseguraba realizar el desfalco sin correr riesgo alguno.

De esta dramática narración del caso Chihuahua, presentada por el gobernador Corral y sus acompañantes, podríamos encontrar varios indicadores, que de resultar positivos, que pudieran advertir a la sociedad sobre la posible operación de una red de corrupción en su gobierno. Para ello, elaboramos el siguiente test:

CUESTIONARIO PARA IDENTIFICAR LA OPERACIÓN DE REDES DE CORRUPCIÓN EN UN GOBIERNO ESTATAL

1.- ¿Hay identificados dentro del círculo de confianza del gobernador, familiares o amigos incondicionales, con influencia sobre la administración pública estatal?

2.- ¿Existen síntomas de neutralización de las áreas de auditoría, control y fiscalización del gobierno, patentizando un ejercicio desganado, carente de iniciativa, que indique la posibilidad de desvío de recursos dentro de la administración pública, sin que haya reacción alguna?

3.- ¿Se actúa con opacidad y se identifican gastos desmedidos en comunicación social, realizando pagos excesivos a medios de dudoso impacto en la sociedad? ¿ ¿Hay criterios objetivos de contratación de publicidad oficial, que garanticen la eficacia  de comunicación de los mensajes y campañas del gobierno?

4.- ¿Se advierten signos de control y manipulación del Congreso desde el Ejecutivo, mediante la captura de los diputados de oposición, así como la incondicionalidad de los diputados del partido gobernante? ¿Considera que el titular del ejecutivo ha logrado un total control, que brinde cobertura a la corrupción, desde el Poder Legislativo? ¿Desde el Congreso se avalan consejeros anticorrupción incondicionales, designación de fiscales manipulables, nombramiento de magistrados a modo, para lograr intervenir a plenitud en el Poder Judicial?

5.- ¿La voluntad del gobernador define la designación de diputados y miembros de los ayuntamientos, borrándose cualquier síntoma de independencia en el seno del partido oficial? ¿Posee el poder omnímodo para designar a su sucesor, logrando el encubrimiento de los desvíos realizados durante su gestión? ¿Tiene asegurada una relación de colaboración y apoyo mutuo con las instancias partidistas nacionales, para que encubran, de ser necesario, cualquier crítica o acción punitiva sobre desempeño local?

Si usted identifica algunas de estas condiciones en la vida pública de su entidad federativa, preocúpese, es muy probable que en ese gobierno se encuentre operando una red de corrupción, expoliando, cómodamente y sin riesgo alguno, los dineros públicos que deberían utilizarse para mejorar las condiciones de la población, impulsando el desarrollo de la comunidad y construyendo el bien común; en vez de utilizarse para el enriquecimiento de funcionarios o engordar “cochinitos” para sostener carísimas campañas electorales. Póngase alerta, porque cuando los contrapesos institucionales y los controles internos de un gobierno, son nulificados, la corrupción reinará.

Texto de la columna publicada el 28/1/2018, en AM LEÓN.

@carce55

MAPEANDO LA RED DE CORRUPCIÓN

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Carlos Arce Macías

Cuando uno de los nuevos funcionarios del gobierno de Chihuahua inquirió a los mandos directivos de la administración del ex gobernador César Duarte, por qué habían maquinado de forma tan grotesca y descarada la extracción de dinero público, con el fin de surtir las arcas del PRI nacional, uno de ellos respondió:

– Porque nunca pensamos que pudiésemos perder la elección, y con ello el gobierno.

Llamo la atención sobre esta respuesta clarificadora que nos permite encontrar la punta de la hebra de la extensa red de corrupción que ahoga al país y desalienta profundamente a la ciudadanía. Debemos halar la hebra y seguirla para encontrar formas, razones y motivos, que sustentan este torcido sistema corruptivo, que ha capturado a casi toda la clase política mexicana. Pocos se salvan.

Para comenzar el recuenta, hay que puntualizar que solo el Instituto Nacional Electoral (INE), el Tribunal Electoral y toda su complejísima y costosa maquinaria de organización y fiscalización, no se enteran ni perciben, que todos los partidos condicionan y compran votos. Así mismo, negocian apoyos de medios de comunicación y encuestadores, disfrazando como simples opiniones, extensas y costosísimas campañas propagandísticas. Tanto dinero corre por la economía nacional, que el propio Banco de México, detecta sexenalmente, el incremento inaudito de dinero en efectivo, en el mercado interno. La transa se realiza en las narices de los encargados de organizar, supuestamente, elecciones limpias y sin trampas. Fingen no ver ni oír, ni darse cuenta de nada. Es un hecho innegable: no hay elecciones limpias en el país.

¿De dónde sale esta absurda cantidad de dinero para invertir en elecciones? La respuesta es simple, y se acredita con los descubrimientos en las recientes investigaciones de la Fiscalía General de Chihuahua, y el testimonio de diversos ex funcionarios, ya sentenciados, que revelaron el “modus operandi” de la corrupción electoral: se obtiene de las arcas gubernamentales, a través de dos métodos: empresas prestadoras de servicios, denominadas en el argot corporativo como “fantasmas”; y la contratación de obra pública, a precios inflados (30%), mediante compañías que se prestan a trasladar parte del importe, denominado “moche”, a los políticos que los recomiendan para ser contratados. No tengan duda, así es, y sucede bajo nuestras narices, todos los días.

Pero los más grave y pernicioso, es que el asunto no para en la parte electoral, sino que se traslada al ámbito de toda la vida pública, y afecta al conjunto del sistema político. Trataré de desglosar el efecto de la trampa electoral, sustentada en la galopante y extendida corrupción gubernamental, que roba dinero público y lo traslada a los partidos políticos, para ser gastado en las elecciones. Bajo este efecto, en el interior de los partidos, se identifica un  desplazamiento de aquellos militantes que se resisten a aceptar y ejecutar prácticas corruptas. Los políticos, educados bajo estrictos estándares éticos, quedan automáticamente desplazados por la operación de grupos partidarios, que sin escrúpulo alguno, utilizan parte de los dineros mal habidos, para comprar voluntades y ganar posiciones dentro de su instituto político. En pocas palabras, los corruptos señorean los partidos, son competitivos y pueden ganar elecciones, tanto internas como externas; mientras los militantes honestos, pierden sus cargos y candidaturas, siendo desplazados y segregados. Ya en el extremo del modelo, se suprimen las prácticas democráticas y se establecen métodos de designación por acuerdo de las cúpulas dirigentes.

Ahora bien, el éxito de la operación político-electoral, a través del robo ilimitado de dinero público, depende de dos cuestiones fundamentales: no perder la elección y conservar el poder, para mantener encubiertos los distintos latrocinios; o bien, si acaso se pierde, estrechar y solidificar un “pacto de impunidad” con los ganadores, que no evidencie desvío alguno, y conserve la simulada pureza de los derrotados. Así, en caso de perder o ganar, diferentes partidos políticos, conseguirán seguir esquilmando los presupuestos ad infinitum.

En el ámbito económico, la riqueza se concentra en la estructura cupular. Solo obtienen ventajas y mercados exclusivos, las oligarquías que pactan con los poderosos y se convierten en sus recaudadores de recursos sucios y lavadores de dinero. Se consolida la llamada “economía de compadres”, que cancela la competencia y el libre acceso a los mercados. La regulación se expide en beneficio de unos cuantos. La riqueza se concentra en pocas manos, liquidando la instauración de un capitalismo funcional, benéfico para todos.

Esta atroz maquinaria corruptiva, ha sumido al país entero en la más desoladora desesperanza, prohijando una clase política absolutamente carente de virtudes públicas, comenzando por la honestidad y la decencia. Así no podemos progresar.

Por eso resulta tan importante la batalla de Chihuahua. El gobernador Javier Corral, y sus funcionarios encargados de identificar y combatir la corrupción, han roto, violentamente, el “pacto de impunidad”, documentando, en procesos judiciales, la mecánica del delito, y exhibiendo la criminal operación desde los partidos políticos para trampear elecciones. La extradición de César Duarte, se convierte en tema fundamental para profundizar las pesquisas, y desnudar la profundidad y extensión de toda la red de corrupción. Por eso la virulenta reacción del gobierno federal contra Corral. Su lucha es solitaria, pero digna. El resto de los gobernadores de oposición prefieren el silencio. Son cobardes o tienen la cola larga.

No creemos desde esta atalaya, que ninguna organización política que mantenga posiciones de gobierno, se salve. Casi todos roban dinero del erario, y contadísimos son los que actúan con honestidad. Los pillos han colonizado a los partidos, y es la única forma que conocen de “hacer política”. Son unos tramposos.

Por lo pronto, con los datos que contamos por el momento, hemos concluido el mapa. Apoyen a Corral, nos conviene.

Columna editorial publicada en AM LEÓN, el 15/1/2018

@carce55