LA FIESTA DEL DEDAZO

Destacado

Carlos Arce Macías

Trataré de sintetizar las dos formas que se han inventado para designar representantes de los ciudadanos a un congreso o parlamento. La reciente propuesta de reforma electoral del presidente de la República contiene la eliminación del método de mayorías para adoptar un esquema de representación proporcional puro para elegir diputados y senadores, reduciendo también su número.

Una forma de elegir un representante es dividir el territorio en distritos electorales, en los cuales se establece una competencia entre diversos candidatos. El que saca más votos, gana. A este procedimiento se le llama de mayoría, y es utilizado en Inglaterra y Estados Unidos. Este diseño tiene efectos en el sistema de partidos, porque normalmente conduce al bipartidismo. Si usted desea implementar una competencia que elimine organizaciones partidarias, use el sistema de mayoría, que terminará produciendo un enfrentamiento entre solo dos fuerzas. Estados Unidos tiene a demócratas y republicanos, Inglaterra a liberales y conservadores.

La otra opción es conformar circunscripciones territoriales por cada estado de la República, en donde cada partido presente una lista de candidatos. En la elección se vota por cada partido, y entrarán como representantes el número de postulados que les de el porcentaje obtenido en la votación. Si las posiciones son 10, y tres partidos sacan el 30% cada uno habrá ganado tres diputados y un último representante se asignará para el que obtenga el resto mayor, que pudiera ser un cuarto partido. Matemáticamente se distribuyen los escaños y se garantiza la representación de todas las fuerzas contendientes. Su efecto en el sistema de partidos es el multipartidismo. Muchos países europeos utilizan esta fórmula.

El método de representación proporcional pura es el qué menos distorsiones presenta. Cuando se afirma que por los diputados de representación proporcional nadie vota, estamos ante una gran mentira, porque votamos por listas plurinominales impresas al reverso de nuestra boleta.

Por otra parte, el problema más serio que presenta el sistema mayoritario es que si la votación es muy cerrada y finalmente un solo partido se llevara la mayoría de las posiciones, se dejaría sin representación a un enorme porcentaje de la población. Miren, si un partido gana con el 51% de los votos en cada uno de los distritos, al final quedaría sin representación el 49% de los electores.

Para evitar estas distorsiones se han inventado métodos híbridos que combinan a los sistemas de mayoría con los de representación proporcional, para matizar las deformaciones que se presentan en el esquema de mayoría pura. Es el caso de México en el que se combinan ambos sistemas: 300 diputados por mayoría y 200 plurinominales, distribuidos en cuatro circunscripciones.

Esta combinación de sistemas enfrenta un problema: la posibilidad de sobre representación de un partido, cuando gana muchas mayorías. Es el caso legendario del PRI y ahora de Morena. Dicha situación la resolvió Guanajuato de forma científica en 1994, mediante un modelo matemático propuesto por los investigadores del Centro de Investigaciones Matemáticas (CIMAT). La ecuación resolvía el problema de la sobrerrepresentación. Pero los intereses egoístas de los partidos, necios en asegurar un escaño para su líder, eliminaron tontamente esta legislación. El tema, un tanto olvidado, se puede consultar en esta liga: https://redaccion.nexos.com.mx/por-que-plurinominales-una-historia-personal-de-la-democracia-en-mexico/

La propuesta que el gobierno ofrece en su reforma electoral elimina de plano el método de mayoría para sustituirlo por uno de representación proporcional pura. El problema que se evidencia es que el sistema de partidos mexicano tiene bloqueada la democracia interna de los institutos políticos. En lo doméstico, la dirigencia de cada partido tendría capacidad de formar sus listas plurinominales a contentillo de su camarilla autocrática. Sería una vía para engordar, aún más, las partidocracias actuales que enseñorean a las organizaciones partidarias. ¡Cuidado! La fiesta del dedazo quedaría garantizada.

Debemos defender a la institución con la cual se ha avanzado para mejorar las elecciones en nuestro país. Incluso hay que marchar en su defensa. Sin embargo, hay que ser conscientes y reconocer que las votaciones en México no son limpias. Su legitimidad está comprometida por culpa de partidos y gobiernos que condicionan y compran votos descaradamente, sin que las fiscalías conformadas para perseguir delitos electorales los investiguen, persigan y castiguen. Ese es el gran tema pendiente y es también el generador de la corrupción que nos carcome.

El dedazo anula la democracia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y OPINIÓN

Carlos Arce Macías

“El Derecho es la garantía de los más débiles frente a los más poderosos”.

Luigi Ferrajoli (Jurista)

La libertad de expresión y opinión es un derecho humano. Se encuentra contenido en la Declaración Universal de Derechos, expedida en 1948, como respuesta de la humanidad a las gravísimas violaciones llevadas a cabo en la Segunda Guerra Mundial. Tras un largo y sinuoso camino, México instauró a plenitud un sistema de tutela a nuestros derechos fundamentales.

Sesión de la ONU, de aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos

El 11 de junio de 2011, se cumplieron 10 años, el artículo 1 de nuestra Carta Magna fue modificado y cambió radicalmente, al establecer que las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en la propia Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte. Así los mexicanos gozamos de la protección constitucional de un importante cúmulo de libertades, que se originan en el texto constitucional y en una variada cantidad de tratados internacionales, que tiene signados el país. Nunca habíamos gozado de tanta protección a nuestra libertad.

El artículo 19 de la Declaración Universal dice: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Este numeral, básico para el funcionamiento de la democracia, debemos grabarlo bien en nuestras mentes, especialmente los panistas, para no vernos acotados en nuestras expresiones y opiniones, por el miedo que pueda sembrar cualquier directiva extraviada en laberintos autoritarios.

Ningún mexicano debería tener temor por expresarse y criticar a sus gobernantes por cualquier medio. El propio artículo 1 de la Constitución refiere: “Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos… En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley”.

Dicho lo anterior, resulta insólito, que sea precisamente Acción Nacional quién se tranforme, negando 600 años de civilización, en una nueva Inquisición, al más puro estilo del siglo XV. Se resiste a aceptar las críticas abiertas de sus militantes. La sola intención de los dirigentes partidistas, por conculcar derechos fundamentales, produce asco y estupor. No en valde decidieron algunos connotados miembros manifestar su simpatía por partidos europeos de corte facistoide, eso los seduce. La alianza con VOX es encadenarse al facho, el camino de la radicalidad, con el cual algunos pretenden combatir el absurdo radicalismo de la izquierda ignorante, que hoy padecemos. Están sordos y ciegos. Ante el dislate, le decimos a la dirigencia, fuerte, claro y de frente: el problema son ustedes, la partidocracia, no el PAN como institución.

Inquisición

El camino para soterrar el autoritarismo del actual presidente de la República es el señalado por el propio artículo 1 de la Constitución, allí está. Es poner a funcionar el sistema de Estado Constitucional de Derecho, que nos garantice y amplíe a todos nuestras libertades y derechos fundamentales. No rerquerimos caudillos ni ayatolas, sino educación cívica, organización social y cumplimiento normativo.

En los últimos estertores de la revolución, ya advertía Manuel Gómez Morín esa carencia. Por eso fue un creador de instituciones, entre ellas el de una organización política democrática, que se contrapusiera a la autocracia reinante. Es triste, pero ahora, estos herederos de Don Manuel van solos, nombrados a dedazo, sin vida interna que los legitime, iguales al PRI contra el que luchamos en los finales del siglo pasado.

Como remate: azora la construcción de un pliego inculpatorio de tan baja calidad jurídica, como el que elaboraron para intentar mi expulsión del PAN, eso pasa cuando obran por consigna. El próximo viernes 24, a las 10:00 de la mañana, estaré en el Comité Directivo Estatal para sustentar mi defensa y rebatir las pruebas en que se basaron para inculparme. Ya se sabrá a quién le asiste el derecho y la razón.

La enfermedad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL OTRO GOLPE DE TIMÓN

Carlos Arce Macías

 

Desde este espacio hemos tocado, reiteradamente el tema de lo complejo que es gobernar. Todas las épocas presentan grandes retos, pero hay momentos críticos en que la tarea de gobierno es particularmente retadora. A la actual administración le ha tocado un instante particularmente difícil: la conclusión del periodo de la transición democrática 2000-2018.

 

Me enfoco en Guanajuato. Estrenando un nuevo gobierno, al mando de un político novato, los peligros se multiplican, cuando en la ecuación se instala el cambio de gobierno federal bajo el mando de Andrés Manuel López Obrador y de una fuerza política, dueña casi totalmente del espacio público, pero ante una sola excepción: el estado libre y soberano de Guanajuato, en donde el Partido Acción Nacional, resultó victorioso. 

 

En el ambiente del gobierno federal, extasiados por una victoria contundente, rondan aspiraciones autoritarias. Entendemos estas, como el aprecio excesivo por controlar al resto de los poderes desde el ejecutivo, para así mandar sin restricciones ni equilibrios. De esta manera, vemos como el actual presidente de la República, ostenta la conducción de Morena, la principal fuerza política que controla el Congreso de la Unión, y luego de la renuncia de un ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, posiblemente pronto sea dueño del Poder Legislativo. También juega su parte la aspiración por militarizar las policías, organizando un brazo armado que responda a sus mandos militares.

 

Entre tanto en Guanajuato, que debería ser zona de contraste, concentrado en mostrar un gobierno plural, ciudadanizado, respetuoso de la división de poderes, en donde los diputados puedan representar realmente a los ciudadanos y no solo responder a la línea que les decreta su partido, y donde el Poder Judicial sea dueño exclusivo de su destino, de la misma forma que los órganos autónomos como la Fiscalía General, el encargado de la defensa de los Derechos Humanos y el de la Transparencia; no nos expone diferencia alguna con el modelo que avanza poco a poco desde el gobierno de AMLO. Estamos igual o peor.

 

Veamos, mientras la administración central pretende militarizar a sus policías, en nuestra entidad, desde el anterior sexenio, uno de sus objetivos principales fue la construcción de cuarteles y prepas militarizadas. Se les advirtió a tiempo que el proceso de militarización experimentado en otras entidades, solo había establecido una violencia imparable con un índice de letalidad acelerado. Nadie hizo caso. Prefirieron sacarse, muy orondos, fotos con sus amigos militares, a los cuales premiaron, incluso, con contratos de obra pública. ¿Se acuerdan?

 

En el proceso de creación de un régimen autoritario, Guanajuato va a la vanguardia. Ahora hasta reconvienen a los empresarios celayenses por sus quejas y manifestaciones de rechazo, por la ineficacia del gobierno estatal y su fiscalía, para parar la inseguridad extrema que impera en la zona del río Laja. La tensión con los organismos empresariales, en León por ejemplo, va en aumento por los mismos temas de seguridad pública. Grupos organizados han pedido audiencia, y no han sido oídos ni atendidos desde la torre de marfil, en que se ha convertido el gobierno del estado. Ni ven ni oyen.

 

Hubo muchas advertencias por el nombramiento del fiscal. En vez de tener la posibilidad de oxigenar y cambiar estructuras y rutinas, se optó por garantizar el estatus quo por nueve años más. Ahora el gobierno, especialmente la fracción parlamentaria del PAN, está entrampada por su temeraria designación, admitiendo la consigna. Por cierto ¿cuántos presuntos corruptos están siendo procesados a la fecha? ¿Conoce algún caso? A veces pensamos que el objetivo final, era garantizar la tranquilidad de altos funcionarios del pasado gobierno, sin importar  sacrificar la paz de los guanajuatenses. La fiscalía anticorrupción es una vacilada.

 

En la pasada semana, se dio el cerrojazo al sainete de la propuesta de desaparición de poderes desde el Senado de la República. Una vez más, la torpeza se hizo presente. En lugar de dejar que los responsables de un amago tan pésimamente planeado, pagaran su error, reconocido incluso por la propia secretaria de gobernación; el gobernador Rodríguez se encaminó presuroso a rendir pleitesía al factótum del Senado, Ricardo Monreal. La foto publicitada describe con dramatismo la salutación: un Monreal con cara de palo extendiendo desganadamente la mano, frente a un gobernador que dibujaba en su faz una sonrisa exagerada, de esas que denotan nerviosismo. Perdió.

 

Concluyamos. Un gobierno cercano al autoritarismo, sin el oxígeno de la democracia, basado en la partidocracia, compartiendo el poder con el antecesor, ensimismado, oyendo solo a su camarilla más cercana, sin asesores competentes, sin decisión clara por combatir a los corruptos, tolerando gobiernos-botín, va rumbo a un estrepitoso fracaso, no habrá feria germana que lo salve. El multicitado y promovido “Golpe de Timón”, se requiere no solo para la seguridad pública, sino sobre todo para quién encabeza al  gobierno del estado. Va mal.

SEGURIDAD IMPROBABLE

Carlos Arce Macías

 

Frente a los hechos de sangre y violencia que hemos vivido en esta última semana, como el ataque directo al personal de la Fiscalía estatal por un grupo de la delincuencia organizada, y los constantes homicidios producidos por la guerra imparable entre los cárteles que pretenden controlar el crimen en esta región, surgen cuestionamientos y reflexiones. Vamos a ellos.

 

Aunque parezca excesivo, hay que seguir repitiéndolo: no habrá seguridad pública eficiente, en tanto no se cuente, a nivel local, con una policía profesional. Y estamos muy lejos de ese objetivo. No contamos con verdaderos cuerpos policiacos, salvo quizás, los esfuerzos de León, con todas la críticas que se le puedan dirigir. El resto de los municipios del estado está en la inopia policiaca.

 

Seguidilla de preguntas.

 

¿Por qué no podemos construir buenas corporaciones de seguridad? Respuesta contundente: porque no tenemos buenos gobiernos municipales. Los malos gobiernos, están imposibilitados para crear buenas policías. Obvio.

 

¿Y por qué no tenemos buenos gobiernos locales? Pues porque los municipios, en su mayoría son gobernados bajo el sistema de gobierno-botín. Este engendro ha sido alimentado por una clase política en constante degradación, y por lo tanto, focalizada en la extracción de rentas producidas desde el ejercicio de las facultades gubernamentales y administrativas que tienen los municipios.

 

¿Podríamos abandonar el sistema de gobierno-botín? ¡Claro! Pero no será fácil. Requiere de decisión política al más alto nivel, y de una organización  ciudadana, que promueva un ambiente de intolerancia, insurgencia y rebeldía frente a todo intento de corrupción, pretendido desde el gobierno comunitario.

 

¿Pero por qué se forma el gobierno-botín? Se da por causa del rompimiento de la representación ciudadana en el seno del ayuntamiento. Regidores y síndicos, forman una camarilla hermética, dedicada a la gestión de intereses privados. Las cuestiones de interés público les son ajenas, secundarias e insubstanciales. No hay contrapesos que permitan el debate natural en un Cabildo. Nuestra clase política lleva lustros actuando en contra de los intereses de los habitantes de su vecindario. Y continúan viviendo entre nosotros sin mortificación alguna. Es una familia feliz.

 

¿Ante el negro panorama se puede reconformar la representación política de los ciudadanos en los ayuntamientos? Sí se puede, pero solo bajo una condición: llevar a cabo una reforma política que promueva una real participación de los electores en la postulación de las candidaturas, en el ámbito intrínseco de los partidos. Habría que abrir la postulación de candidatos internos, a un proceso de elecciones primarias.

 

¿Se ha advertido interés de establecer elecciones primarias obligatorias, abiertas a la ciudadanía, por el presente gobierno? No. No existe ninguna señal esperanzadora a ese respecto. Más bien se identifica una postura tendiente a conservar la partidocracia existente, que finalmente es la causante del desastre de las administraciones públicas, tanto las locales como la estatal. Seamos claros: la partidocracia liquidó a la democracia. Y Guanajuato es el reino del gobierno de camarilla y de la partidocracia más exquisita, dirigida por una sola voluntad… y no es la del actual gobernador. 

 

Así la seguridad pública, que permita una vida en paz para el pueblo de Guanajuato, está más lejana que cualquier galaxia del universo. La conclusión es lacerante y dramática: no quiere (lo pongo en singular). La apuesta es que todo siga igual. Nada importa la violencia brutal que padecemos. ¡Terrible!