NEO MOCHES

Carlos Arce Macías

Explico el término. Se trata de las nuevas acciones que se llevan a cabo en un gobierno para construir un sistema de contrataciones que permita la obtención de moches de manera ágil y sencilla. Es pues, esencialmente un sistema de trámites rápidos, que son utilizados para pactar comisiones ilegales con los contratistas corruptos que hacen negocios con una administración pública.

Moches más sencillos de conseguir

Sobre el gobierno federal y su predicador de la austeridad monacal, se ciernen ahora borrascas y tormentas, motivadas por el posible tráfico de influencias al pactar contratos entre una empresa petrolera norteamericana, con antecedentes de corrupción internacional tipo Odebrecht, y PEMEX. El asunto cala tan profundo, que mancha gravemente, el antes límpido plumaje de nuestro gobernante. Su hijo mayor y su nuera hacen negocios bajo la figura del conflicto de interés. Eso se llama corrupción y así se encuentra enmarcado en la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA), que impide a las empresas estadounidenses relacionarse con clientes bajo este esquema. La corrupción vuelve, una vez más, a convertirse en un tema toral en la vida política mexicana.

Y mientras todo esto sucede en el ámbito federal, en Guanajuato un amigo personal del gobernador en turno, se ve beneficiado con la adquisición a precio de ganga, de un terreno de un kínder oficial, añorado para ampliar su mansión. Igual, conflicto de interés que debe de ser descifrado por las autoridades y castigado hasta sus últimas consecuencias.

Pero atención, el estado del arte en cuestión de corrupción es el rediseño de los moches en el nivel municipal, cuestión que tiene como antecedente la operación de diputados de la LXII Legislatura, para “bajar” recursos a municipios guanajuatenses. Todo esto se vio descubierto por un histórico reportaje del AM, así como ahora sucede con el trabajo periodístico de “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad” para denunciar las casas de Houston del hijo del presidente. Por eso es importante la labor del periodismo de investigación. Resulta temible para los políticos corruptos.

Y si bien, cualquiera pensaría que nuestra clase gobernante tomaría escarmiento con lo ocurrido en Celaya y gran parte del Bajío, o lo que sucede en Houston, Texas, ahora corroboramos que los crimínales sucesos, no les espanta el sueño.

Lo que es peor, el gobernador, la secretaria de gobierno y los diputados, no apreciarán como falta, el escandaloso asalto a la Comisión de Adquisiciones del gobierno municipal de Guanajuato Capital. No solo eso, ya lo avalaron, porque en el CDE del PAN está muy al pendiente de todos los sucesos de la capital, controlando a cada regidor y síndicos con la finalidad de que no “se les salgan del huacal”. Y allí están presentes en los cabildos azules en donde se preparan las estrategias del ayuntamiento y se fuerza el voto favorable de síndicos y regidores panistas, a las ocurrencias del truculento alcalde.

En la capital del estado ha sido fácil construir los “neo moches”, de manera más avanzada que en Celaya en el 2013. Ahora se ha obligado a la Comisión de Adquisiciones a renunciar a sus funciones, cediéndolas a la decisión unipersonal para otorgar contratos de manera directa, al Coordinador General de Administración, un operador político de origen priísta y de ingrata memoria, llamado Ludovico Mata, que en las pasadas elecciones le ofreció al PRI un millón de pesos por ubicar a su esposa en el primer lugar de su lista de regidores.

La política es cuestión de $$$$$

Con este cambio que sumisamente autorizó el propio Comité, ahora Ludovico podrá asignar todos los contratos con montos de hasta 3 millones de pesos, de forma automática. El trámite de medianas obras públicas, compras, arrendamientos, asesorías, consultorías, proyectos ejecutivos, etc., será expedito y sin retrasos. El moche se pacta por fuera, y no deja huella dentro de la contabilidad municipal. Eso ya lo sabemos.

El gobierno estatal, inmutable, será testigo de honor de como la corrupción se sublima cínicamente frente a su hiriente lenidad. El ejemplo se esparcirá pronto por toda la región. La corrupción seguirá avanzando en Guanajuato.

Operador político para el PAN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MUJERES, MUJERES, MUJERES

Carlos Arce Macías

Esta semana el Comité Estatal del Partido Acción Nacional enumeró a los municipios que tendrán participantes mujeres para la posición de presidente municipal, en las elecciones del 2021. Pero hay un problema, se equivocan los órganos electorales al designar ese puesto sujeto a criterios de paridad de género, porque el órgano supremo de gobierno de un municipio, no es el presidente, sino el ayuntamiento en su conjunto (Art. 115-I de la CPEUM). Los municipios, cuyo origen es medieval y no de la ilustración, se autogobiernan de manera diferente. Los jefes de gobierno en los ámbitos estatales y federal son los gobernadores y el presidente de la República, en tanto que el alcalde es un miembro más del ayuntamiento, aunque presida el mismo y posea una serie de atribuciones específicas.

León, candidata mujer

Ya lo he comentado en esta columna varias veces, pero habrá que continuar insistiendo: para gobernar bien un municipio, se requiere todo un ayuntamiento potable, bien conformado, cuyos miembros vean por el bien de la comuna que dirigen.

Al ser un gobierno por concejo (con “c” y no con “s”) la dinámica para dirigir una sociedad local reviste una serie de complejidades que no siempre se aquilatan. Los pesos y contrapesos se ubican, no en la división de poderes, sino en el seno del mismo cabildo, con la participación de los regidores de oposición y las diferentes alianzas que se dan para resolver cada caso concreto que se presenta.

El problema para los partidos políticos, es que deben de construir planillas sólidas de representantes de los ciudadanos, que mantengan una responsabilidad nítida con sus representados, y no asumirse como un nodo de negocios. Hasta ahora ha venido sucediendo en muchos municipios, que cada miembro del cuerpo edilicio, se avoca a patrocinar negocios e intereses privados, en detrimento del bienestar comunitario. Los municipios se han plagado de truhanes, que se han dedicado a extraer rentas de los presupuestos públicos y negociar resoluciones a favor de quienes paguen el precio demandado.

En León, la ciudad más importante económicamente del estado de Guanajuato, Acción Nacional tendrá que presentar a una candidata mujer para presidir su ayuntamiento. Varios perfiles azules se apuntan en la contienda. Veamos:  

Alejandra Gutiérrez, actual diputada estatal y quién ya fue tesorera municipal. Esa experiencia le da ventaja en el conocimiento de las entrañas de la administración local leonesa, se le advierte talento organizacional. Libia García, muy activa y buena abogada, pero con la carga a cuestas de la ratificación del pésimo fiscal general que asola a Guanajuato. Ese ingrato apoyo, hoy es un lastre para ambas legisladoras. Y es una lástima, ya que las dos poseen capacidades que les permitirían hacer un buen papel; pero la templanza les falló cuando más se requería. Perdieron autonomía y se doblaron ante la torva instrucción cupular.

Alejandra Gutiérrez y Libia García, diputadas estatales

Alejandra Reynoso es una panista de larga trayectoria. Siempre ha sido muy hábil para jugar en el lado de los ganadores. La diversidad de puestos que ha ocupado, avalan a la actual senadora para mantener sus aspiraciones a gobernar León. No se si Leticia Villegas quiera lanzarse en pos de la alcaldía. En su registro curricular panista también colecciona un sinnúmero de importantes cargos públicos y una madurez política que podrían darle ventajas sobre otras contendientes. Sin embargo la tendencia conservadora innata a estas dos candidatas, puede ser una ligera carga negativa para sus aspiraciones, en una época de apertura, inclusión y propensión a ideas mas oxigenadas. No estaría mal que aparezcan más candidatas, incluso externas.

Alejandra Reynoso y Leticia Villegas

En estos momentos, descollan en el ambiente nacional las buenas administraciones, presididas por alcaldesas panistas. Maru Campos en Chihuahua, Maki Ortiz en Reynosa y Tere Jiménez en Aguascalientes, han rendido buenos frutos para el PAN, pero sobre todo para los ciudadanos de estos municipios. Destaca una condición en ellas: no han sido, ninguna, liderazgos sumisos a sus respectivos gobernadores; a todos les han plantado cara y cierta rivalidad ha quedado expuesta. Y son del mismo partido ¿eh?

Maki Ortiz, Maru Campos y Tere Jiménez

MEJORAR LOS TRÁMITES DEL GOBIERNO

Carlos Arce Macías

La maldita epidemia que nos tiene confinados en nuestras casas, el miedo de acabar intubados, pero también la brutal incertidumbre respecto al futuro económico de los trabajos, negocios y servicios, de los cuales nos mantenemos, hace que agradezcamos cualquier mensaje positivo que surja durante estos días.

Me refiero al anuncio de la implementación de trámites digitales en una plataforma de vanguardia, experta, que utiliza inteligencia artificial para automatizar procesos y eliminar drásticamente la intervención del funcionario público, lográndose la posibilidad de realizar el trámite completo desde un teléfono inteligente, una tableta o computadora. Esto lo está presentando el gobierno local de Chihuahua, para beneficio de su ciudadanía.

Trámites desde el celular

El ciberespacio es una zona segura frente al COVID-19. La digitalización de los trámites que los particulares realizan en los municipios, es el método seguro para garantizar la “sana distancia” evitando contagios generados por largas colas y estancias prolongadas en espacios cerrados, en espera del desahogo de un pago, registro, licencia o permiso. Mantener estas condiciones, resulta criminal, durante la pandemia que padecemos. Pone en peligro a los ciudadanos y a los propios empleados gubernamentales.

Por eso, la solución es ubicar el trámite en el ciberespacio, logrando que se desarrolle de punta a punta, complementado con el uso de firma electrónica avanzada, para lograr que los interesados no necesiten presentarse físicamente ante una instancia gubernamental, pudiendo realizar los pagos desde las plataformas bancarias. 

Un montón de gobiernos, con descaro, presumen que ofrecen trámites digitales, cuando solo hay en sus páginas electrónicas machotes de solicitudes, para ser descargadas e impresas en casa u oficina, para luego tener que presentarse en ventanilla. Nos mienten, eso no es gobierno digital, es un embuste.

Pero descubramos la trampa completa: la mayoría de los gobiernos, salvo contadas excepciones, se resisten a implementar una política eficaz de Mejora Regulatoria. Esta consiste en la revisión concienzuda de los trámites y la regulación que los produce, para ver si cumplen con sus objetivos y si los procesos sonlegales, sencillos y amables con los ciudadanos, de tal manera que sean de fácil cumplimiento. Aquí aparece el timo. Consiste en la fabricación de procesos farragosos, complicados y tardados, que eviten que muchos particulares cumplan requerimientos innecesarios para realizar ciertos negocios, actividades o establecer empresas. Sobresalen especialmente los registros de proveedores, los trámites de desarrollo urbano, de medio ambiente y las licencias de funcionamiento. Se evita una basta competencia privilegiando a unos pocos jugadores.

Regulación urbana, siempre complicada

La corrupción, anida en los trámites y sus normas mal hechas (a propósito). Por eso, antes de digitalizar se debe realizar un análisis profundo de mejora de cada proceso. Este es el requerimiento imprescindible para que se generen beneficios para todos, y no solo para unos cuantos.

¿Cómo saber si en su municipio hay una convicción verdadera a favor del mejoramiento y simplificación de los trámites? Es muy sencillo. La Mejora Regulatoria rechina. Se oye en toda la administración. Pone incómodos a los funcionarios. Hay destituciones del personal resistente al establecimiento de mejoras. El ambiente laboral se tensa.

Si no ha detectado ese fenómeno en sus gobiernos, entonces se encuentran en una zona de confort, que evidencia que el cambio y la modernización no interesan a su administración. Todos están contentos, y seguramente las prácticas corruptas respecto a los trámites y las ineficiencias, seguirán prevaleciendo a costa del tiempo y dinero de los ciudadanos. Si digitalizan esos tramites, será peor.

En México tenemos solo dos municipios , uno con más de 100 trámites y otro con más de 50, digitalizados de punta a punta pero carentes de análisis profundos de impacto regulatorio. Luego viene Chihuahua con un puñado, pero con un trabajo de mejora y simplificación realizado a fondo y en tramites muy complicados como alineamiento y número oficial, licencia de uso de suelo, licencia de construcción y resolución ambiental, acompañados de un plan de comunicación ciudadana. Están disponibles en celular.

No nos equivoquemos, el chiste es desterrar la mala entraña, la simulación y el contubernio con los beneficiarios de trámites complejos. Digitalizar sin mejora regulatoria no sirve.

Demoliendo laberintos burocráticos

CONEXIONES 2020

Carlos Arce Macías

 

Ya casi termina la temporada de festejos. Comienza un nuevo ciclo que, para ser sinceros, no pinta nada bien. Desde la tranquilidad de los días de vacaciones podemos reflexionar sin la influencia de los problemas cotidianos y advertir el mal camino por el que continuará nuestro trance vital.

 

Los mexicanos enfrentamos un problema muy serio de gobierno, en todos los niveles. No se está gobernando en beneficio de la ciudadanía. Nos encontramos entre los restos del naufragio de la partidocaracia, lejos del puerto de la democracia y bajo una tormenta populista y clientelar, que resultará muy peligrosa de sortear.

 

Al final resulta que tenemos una clase política formada dentro del gubernamentalismo más voraz y atroz. Esta es una manía patológica consistente en procurar permanecer, a cualquier costo, dentro del gobierno; intentando desde allí, logar la meta que  marquen las ambiciones personales y la necesidad de enriquecimiento de cada quién, a costillas de los fondos públicos. Casi toda la clase política que finge gobernarnos (hay meritorias excepciones por supuesto), está compuestas por personajes de bajo perfil, que pocas posibilidades tendrían de destacar en otras áreas de trabajo que no fuera la política rastrera, de bajo cuño. La mediocridad es el estándar usual.

 

Esta situación nos ha llevado a entronizar a un demagogo que se ha transformado en un bufón mañanero, carente de los talentos necesarios para marcar la dirección de una nación, y menos para administrarla. La reconstrucción del Estado mexicano, nos va a llevar mucho tiempo y esfuerzos, a partir de cuando el desorientado e irresponsable mandatario se retire del cargo. Por lo pronto, ha provocado una importante recesión económica con graves consecuencias para todos. Al tiempo.

 

La ceguera con que toma resoluciones sobre temas de seguridad, por ejemplo, nos conducen al peor ambiente posible. Los criminales, bajo la seguridad que les brinda una política de relajamiento y tolerancia, se transforman en dueños de pueblos y ciudades. Para los atribulados ciudadanos, ahora a los impuestos gubernamentales, habrá que sumarles el costo de las extorsiones perpetradas por los malhechores. Para colmo, las policías locales no funcionan, se encuentran controladas por los delincuentes.

 

Atención, estas circunstancias están en conexión con los gobiernos estatales y municipales, no navegan solitarias. Se trata de un caldo de cultivo inmenso, en el que se reproducen todo tipo de vicios de nuestros políticos en activo. Las mismas incapacidades, con diferentes tesituras, aparecen en el resto de los gobernantes: incapaces, irresponsables, ignorantes y corruptos. Todos forman un gran conjunto: nuestra clase política.

 

Así los vemos decretando aumentos de impuestos, derechos y aprovechamientos, sin el menor reparo ni consideración, pero eso sí, blindados con altos salarios y prestaciones, contra cualquier amenaza de pérdida de su estatus de vida. Ante la terrible crisis de seguridad, rápido encuentran pretextos para escapar de cualquier atisbo de responsabilidad personal ante el desastre. Siempre se trata de la culpa del otro, quizás del trastornado gobernante madrugador. Mientras, los muertos se multiplican. En tres días del nuevo año, los homicidios se incrementaron de forma alarmante.

 

Y entre tanto, la seguridad preventiva, a cargo de los municipios, brilla por su ausencia. De nuevo, vemos a una casta de funcionarios mediocres y ruines – insisto, hay honrosísimas excepciones, haciéndose los desentendidos de no contar con policías profesionales, que propicien la operatividad necesaria para combatir en serio a los maleantes que pululan en las comunas. 

 

Nos debe de quedar muy claro a todos, porque de allí parte la solución a este dramático enredijo: el interés de esta especie política, que ha infestado todos los ámbitos de gobierno, es el mismo, continuar mamando del presupuesto, ya sea federal, estatal o municipal. Pretenden relegirse o brincar a otro puesto. Solo eso les importa. Mientras, desparpajadamente asignan contratos millonarios a diestra y siniestra, sin licitación de por medio; otorgan concesiones carreteras por dedazo, o bien, como en el caso de San Miguel de Allende, exigen 40 lotes, bien escogidos, por un permiso de fraccionamiento. La corrupción los iguala a todos, mientras los ciudadanos no encuentran la salida al aterrador panorama con que inician el año. Todo está conectado, son la misma calaña… y si no lo son, que demuestren la diferencia y se contrasten. Esperamos impacientes.

GAS PARA LOS ALCALDES

Carlos Arce Macías

 

Gasear alcaldes no es un chiste. Menos hacerlo a algunas de las presidentas municipales más exitosas en su desempeño de gobierno local. Se trata de una violencia inadmisible, de una afrenta que en cualquier país tendría serias consecuencias políticas, aunque se tratara de solo “una rociadita” de gas lacrimógeno.

 

El hecho denota el poco respeto y reconocimiento, que desde el Ejecutivo Federal se tiene por el Gobierno local. Aunque les moleste, así está consignado en la propia Constitución. Pero tal parece que ni la conocen, y si la han leído, les tiene sin cuidado el estatus jurídico municipal. “Échenles gas pa´ que se larguen”, fue seguramente la terminante orden a los conspicuos celadores del Palacio Nacional.

 

La mañanera les cayó encima a los munícipes. El presidente de la República acusó a los alcaldes: “Querían meterse por la fuerza, no se comportaron de manera correcta. Les gana el ansia opositora, la desesperación”. Desesperación porque los presupuestos son cada día más estrechos y las administraciones retornan a la pobreza perene. “No queremos que nos den más, tan solo que no nos quiten lo que ya teníamos”, exigía la alcaldesa de Chihuahua.

 

Total, que fuimos testigos del absoluto desprecio por los gobiernos locales, por una de las instancias políticas, fundamental para la operación del Estado mexicano. Quizás no han tomado conciencia las nuevas autoridades federales, que el único ente constitucional que gobierna directamente el territorio, es el municipio, son las ciudades, son las metrópolis. Todo lo demás son entelequias, simples ficciones jurídicas.

 

No por nada, el doctor Arnaldo Córdova, autor de obras trascendentes sobre el nacionalismo, la política de masas del cardenismo y la formación del Poder Político en México, nos legó un estudio muy interesante (“El Principio de la Soberanía Popular en la Constitución Mexicana”, UNAM/ IIJ 2006) , en el que propone dar un giro copernicano a la teoría de la autonomía municipal, para reconocerles a los gobiernos locales, una característica soberana, que revolucionaría el ámbito de gobierno municipal. Esta propuesta, nos conduciría a dotar a los municipios de la cualidad que de verdad requieren para poder gobernar el complejísimo enjambre urbano en que se han convertido nuestras ciudades. Urge que estas posean un esquema de gobierno diferente, más moderno, con poderes divididos y con plena capacidad tributaria que los independizaría de las legislaturas estatales. Así tendríamos una categoría de 31 municipios, mayores a 500,000 habitantes, que tendrían su poder ejecutivo, legislativo y judicial. Un gobierno más acorde con los nuevos tiempos.

 

Las grandes ciudades mexicanas se han tardado en formar una red que las dotaría de una fuerza política de altos vuelos. La Asociación de Grandes Ciudades de México (AGCM), se podría convertir en el interlocutor de la instancia local, frente a la CONAGO de los gobernadores y el rudo y violento gobierno federal que los maltrata y agrede. A ver si frente a una organización de ese calado se atreven a volver a gasear alcaldes.

 

Los municipios no han hecho valer su enorme poder frente a los otros poderes, los ningunean siempre. No han sabido reivindicar su dignidad comunitaria, desde 2012, cuando el PRI destruyó la Asociación Mexicana de Municipios (AMMAC), y con ello, toda posibilidad de construcción de una organización que superara las agendas partidistas, se desbarrancó entre grillas y ambiciones baratas.

 

Pongo algunos ejemplos para hacer valer los reclamos municipales ante la sordera federal: depositar la recolección de basura de un día, en los accesos de las oficinas federales, así como generarles cortes de agua potable o cierre a las vías de comunicación circundantes. Solo se requiere un elemento táctico fundamental: organización para que esto suceda instantánea y sincronizadamente en 10 o 20 ciudades mexicanas al unísono. La retaliación al maltrato legendario, está a la mano, se requiere organización y decisión.

 

En lo que sí se equivocaron los alcaldes de visita en Palacio Nacional, fue en no invitar a sus pares en los municipios, síndicos y regidores, a acompañarlos en la peligrosa aventura de reclamar el trato que se les intenta decretar en el Presupuesto Federal para 2020. Hasta ahora, las localidades se gobiernan, como la Villa Rica de la Veracruz de 1519, por un vetusto Ayuntamiento. Insisto una vez más, los alcaldes no son los ejecutivos del gobierno municipal, no equivalen, en su ámbito, al presidente de la República ni al gobernador, su función es coordinar a la administración municipal y ejecutar las determinaciones del Ayuntamiento. No se trata, hasta ahora, de un modelo de gobierno dividido, con tres poderes, sino de gobierno por concejo, por asamblea, por concilio. ¿Entienden?

 

Por eso urge en México el establecimiento de una instancia supramunicipal, que permita la gobernanza de grandes conglomerados urbanos. La añeja fórmula municipalista, no funciona para la administración de las enormes y populosas ciudades del siglo XXI. Valdría la pena revisar, entre otras, la experiencia alemana sobre la ordenación del régimen local. Las ideas brillantes del barón Karl von Stein, de 1808, podrían resultar inspiradoras, en relación a las “Ordenanzas de las Ciudades”, para lograr la participación efectiva de los individuos en las tareas de la comunidad local y en eliminar las barreras burocráticas que la dificultan. Se trata de dotar a las ciudades de capacidades administrativas para su gobierno, pero también de imponerles serias responsabilidades gubernativas. No todos lo municipios son iguales.

 

En tanto todo esto suceda, penosamente nuestro gobierno federal gasea alcaldes. No tolera el presidente que le toquen las puertas de Palacio Nacional y reclamen. Optan por agredir.

EL MUNICIPIO EN LA CUATROTÉ

Carlos Arce Macías

 

El municipio es un ente olvidado en la visión de cambio de la llamada cuarta transformación. La concentración de poder en el presidente, hasta ahora su principio y final, su alfa y omega, su ser, su todo, impiden la promoción de ideas, más allá del voluntarismo desplegado por el ejecutivo federal.

 

El Estado mexicano, en su concepción descentralizadora, presenta tres ámbitos de gobierno: el central, el estadual y el municipal (Federación-Estado-Municipio), de los cuales el menos desarrollado es este último. La contienda en el siglo XIX entre el poder central y los estados, dejó su marca la hasta nuestros días. Por su parte las autoridades municipales no han sido capaces de construir acciones concertadas para reclamar sus fueros. Han sido continuamente ninguneadas por la federación y sus propios estados.

 

El gobierno central siempre ha sostenido que en aras del artículo 116 de la Constitución, los municipios son tema de los estados, algo parecido a pensar que la entidad federal es la mamá de unos pollitos llamados municipios. Nada más iluso.

 

México aún no parece despertar a nuestra realidad actual. El país está poblado en derredor de ciudades. El 80% de la población vive en núcleos urbanos. El campo se ha despoblado paulatinamente en el transcurso del siglo XX. Las ciudades marcan hoy la pauta, sin embargo, ha sido un proceso poco atendido por parte del Estado mexicano y sus congresos.

 

En el año 2000, con el triunfo del PAN, las perspectivas eran muy halagüeñas para los municipios. Vicente Fox construyó su victoria, no por estados conquistados, sino por ciudades ganadas. El PAN dominaba las grandes ciudades mexicanas. Las había gobernado muy bien, durante el último decenio del siglo XX. Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Ciudad Juárez, León, Torreón, Tampico, entre otras hasta que se logró la victoria en lo que se llamó el corredor azul en el Estado de México. Allí comenzó la debacle. Todo lo que se relacione con el EDOMEX, se contamina con corrupción. Es infeccioso. 

 

En aquél momento se esperaba una época dorada para el gobierno de las grandes ciudades. La enorme derrama de recursos hacia los estados, preveía presupuestos robustos que se utilizarían para modernizar los centros urbanos. En muchos casos esto ocurrió, pero en otros, lo que se empezó cimentar fue una organización mafiosa dedicada a la expoliación de los gobiernos locales.  Obtener una posición como alcalde, síndico o regidor, significaba la garantía de realizar cualquier negocio y traficar influencias. 

 

Los estados, salvo unos cuantos, acrisolaron bandas de funcionarios, dirigidas por los propiosgobernadores, dedicadas al saqueo. Las administraciones panistas no solo no fueron capaces de combatir y transformar ese entorno, sino que aprendieron y copiaron,  muchas de las mal mañas de sus adversarios priístas.

 

En el 2012 los atlacomulcas, una tribu salvaje, depredadora de las arcas públicas, llegó al gobierno federal. Colonizaron, en posiciones clave la administración, y saquearon impunemente municipios, estados y a la propia federación. No se entiende, pues, el manto de impunidad que se ha garantizado, desde el nuevo gobierno, para la perniciosa pandilla saliente.

 

Hoy, motivados por el hartazgo a gobiernos deshonestos, dejamos atrás la esperanza de un verdadero cambio, y comenzamos a vivir la peor gestión económica y administrativa de los tiempos modernos. El gobierno federal depende de la voluntad mañanera del presidente. Solo lo que el ordena en sus publicitadas comparecencias ante medios, se intenta realizar. Es un gobierno hermético a las ideas externas. Únicamente lo que sanciona el presidente es acometido por su ineficaz y rala burocracia. Y lo que realmente interesa, es construir, no gobernar. A las pruebas me remito: Santa Lucía, Trenecito Maya y Refinería de Dos Bocas.

 

Pero si bien, muchos estados han sido los precursores de esta forma personal de gobernar, los municipios no parecen haberse quedado atrás, aunque sean de distinto partido. La obra pública, la que genera moches, es lo que realmente importa. En el camino quedan olvidados el caudal de servicios, comenzando por el de la seguridad pública, que deben prestar. Lo interesante es construir lo que sea, pero construir.

 

Ahora surgen muchas críticas a la conducta bravucona y ocurrente del nuevo presidente. Se detecta la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. Nuestros gobiernos locales, están sujetos, no a los planes y programas que garantizan la gobernanza municipal, sino también a ocurrencias que pueden competir, en su escala, con las de AMLO. 

 

En mi pueblo por ejemplo, mientras se incendia un tiradero municipal que contamina con lixiviados los cuerpos de agua de nuestro entorno, donde la basura se recolecta ineficientemente, el alumbrado público es inexistente en muchas zonas, el transporte público es de los peores en el estado, pero sobre todo, en donde la seguridad pública se ha visto menguada a un nivel intolerable, por la simple y sencilla razón de que no contamos con un cuerpo de seguridad profesional, la prioridad de nuestro miope gobiernito local, es la construcción de un museo para las célebres Momias de Guanajuato y rehabilitar una deteriorada plaza de toros de propiedad privada. Olé. Allí están nuestros santa lucías y Dos Bocas. Igualito que el Peje. Hacer obra pública para que deje dividendos obscuros.

 

El caso de las momias, lo he sostenido hasta la saciedad, me parece un esperpento. Que una ciudad base su turismo en la exposición de cadáveres al público, resulta indignante. Propongo una idea: podríamos complementar la macabra exposición con una buena selección de fotografías de momentos agónicos de parientes de los miembros del ayuntamiento. Sería una elegía al morbo, como todo lo relacionado con esa perturbadora exposición. Todo para vender chácharas en un tianguis anexo. Degradante.

 

Gestar un cambio profundo en las administraciones municipales no está en la visión de la cuatroté. Por eso, si en algo se debe de centrar el contraste con gobiernos de otra marca, debería de ser por el predominio en la técnica para gobernar y tomar decisiones pertinentes, de operación eficiente, de transparencia y rendición de cuentas. En un gobierno verdaderamente diferente, debería privilegiarse la planeación, programación, monitoreo y auténtica participación ciudadana. Las organizaciones de la sociedad civil, deberían estar en auge. Pero eso no pasa en mi pueblo. Solo imitan al presidente. La misma gata…

INSEGURIDAD ¿ATRAPADOS SIN SALIDA?

Carlos Arce Macías

 

 

Lo ratifico, el tiro de gracia al asunto de seguridad, se lo debemos al nombramiento del Fiscal Mas Carnal de México, por 9 años más y mantener en su posición al secretario de Seguridad. 

 

De esa forma hicieron imposible el reacondicionamiento de la nueva fiscalía, su oxigenación, la adopción de nuevas políticas, su necesaria depuración y un verdadero golpe de timón, luego de 10 años de una misma conducción que ha desembocado en una ineficacia irresponsable. Hoy, continúa en caída libre todo el sistema, poniendo en crisis al gobierno. La torpeza con que se ha actuado no tiene parangón, solo es explicable por una serie de contubernios inconfesables, que prefieren el estatus quo, a tomar las medidas de emergencia que el sentido común dicta.

 

Ante la violencia desatada, de lo cual ya habíamos advertido por el conocimiento académico de la letalidad que produce la militarización; la estulticia gubernamental, desesperada por dar algún resultado, se puso a construir cuarteles y asignar obra pública a los militares, en lugar de formar policías, y confeccionar un entorno propicio para la creación de cuerpos policiacos profesionales, que mediante acciones, derivadas de un trabajo fino de inteligencia, logren combatir eficazmente la criminalidad. Irresponsables y lesivas han sido las decisiones tomadas, que provocan que todos los ciudadanos guanajuatenses, hoy vivamos en vilo. 

 

El nuevo gobierno, inhabilitado para acoplar nuevas ideas en temas de seguridad, solo alcanza a tartamudear algunas frases en automático. Entiende que debe de fortalecer las policías, pero en su miopía, no alcanza a mirar con claridad el problema que hay detrás de esta intención.

 

Lo he escrito muchas veces, tomo aire y lo vuelvo a repetir, con la esperanza de que se grabe en algunas mentes: los malos gobiernos, no construyen buenas policías. ¿Lo entienden? Lo repito: los malos gobiernos no construyen buenas policías.

 

Ante nuestra realidad municipal, cruda, desesperanzadora, oxidada, evidenciada por el audio grabado entre el ex presidente de Cortazar ( por cierto nada ha pasado) y un capo huachicolero, en el que se revela la profundidad de la corrupción en la que se encuentra inmerso el gobierno local. Desde ese entorno, nunca, nunca, se podrán crear buenos cuadros policiales encargados de combatir la criminalidad para así dotarnos de seguridad y paz en nuestras comunidades.

 

El problema de seguridad pública, comienza por la corrupción en los municipios. Con los ayuntamientos que se arman a través de los alcaldes, síndicos y regidores que son designados a dedo, entre cuates, desde partidos políticos antidemocráticos. De tal forma, no hay opción para derrotar a los intereses deshonestos, que desde esas posiciones sangran impunemente las arcas municipales y degradan a la función política.

 

De allí la urgencia de impulsar una reforma de gran envergadura que cambie el panorama político de Guanajuato. Todos los interesados en mantener la corrupción, se resistirán. Identificando esas resistencias, podrá evidenciarse a los corruptos. Ya verán.

 

Esta reforma política debe obligar a los partidos, en su ámbito estatal, a comportarse bajo reglas democráticas, obligando a la celebración de elecciones primarias entre sus precandidatos. Debemos entender que la cuna de la corrupción se encuentra en el sistema de partidos políticos, que por medio de la partidocracia, decide sustentar privilegios, rentas e impunidad para sí mismos. Hoy llamo la atención: lo que se juega es el más delicado de los problemas, nuestra seguridad y la de nuestras familias. Nunca la podremos construir desde el imperante sistema de gobierno-botín, en el que operan, salvo ciertas excepciones, la mayoría de los municipios.

 

Miren, si un mal gobierno, llegase a crear una buena policía, esta se encargaría de perseguir y poner tras las rejas a los munícipes traidores, que desde su cargo, solo se dedican a hacer negocios, desviar los recursos públicos y prevaricar. Eso sucede todos los días en nuestro estado. En Guanajuato Capital, por ejemplo, llevamos varios trienios padeciendo esa peste, frente a las narices de gobernadores, que han secundado el pacto de impunidad. Así nunca conseguiremos tener una buena policía.

 

Doy un tip que revela las pésimas condiciones de desempeño policiaco. Ninguna  de nuestras corporaciones cuenta con una Unidad de Análisis Táctico y Operativo (UATO). Dan palos de ciego. No hay trabajo de inteligencia, carecen de datos e información. No hay recursos para infiltración y delación, para luchar contra las bandas criminales, que actúan en zona de confort.

 

A su vez, los ciudadanos seguimos expuestos a transitar por lugares peligrosos. No se nos informa sobre como se comporta el crimen en nuestra comunidad. No tenemos transparencia de en que parte de nuestra ciudad y a que hora, actúan los criminales. Dónde se mata, se asalta, se secuestra, se roban vehículos. Esta es una incumplida obligación de transparencia, que evadió la vieja procuraduría cuando AM evidenció el número de homicidios, que torpemente trataron de ocultar. Existe dolo al reservarse información; todo porque dejaría al descubierto la falta de capacitación policiaca, de procedimientos sistemáticos, y expondría la brutal ineficiencia de la corporación. Mientras, lo ciudadanos quedan expuestos y son ignorantes de los peligros que los acosan. Es una violación a los derechos humanos.

 

Y esto sucede ahora que enfrentamos el huachicoleo y el narcomenudeo, mientras la próxima tormenta se forma en el horizonte. La “epidemia de heroína está cerca. Las condiciones del mercado, propiciarán, pronto, la multiplicación de la venta de esta agresiva droga como ya sucede en Estados Unidos. Solo puede tratarse a los adictos en hospitales, las clínicas no lo pueden hacer. Desde la primera toma, el sujeto desarrolla adicción. Solo un promedio del 30%, bajo un tratamiento adecuado, logra rehabilitarse. Este fenómeno disparará y multiplica la violencia urbana. Más homicidios, asaltos y robos.

 

Y nosotros, mientras, tolerando munícipes corruptos y sin empeñarnos en tener buenos gobiernos locales. Con una fiscalía anticorrupción que solo papa moscas y sin verdaderos policías… atrapados y sin salida.

REELECCIÓN PARA DUMMIES

 Carlos Arce Macías

 El secretario de Desarrollo Social y Humano del estado, y adelantadísimo precandidato del PAN, Diego Rodríguez, ha decidido trastocar delicadísimas piezas políticas, del tablero electoral del 2018. Con total desparpajo, destapó a Éctor Jaime Ramírez Barba como candidato a alcalde de León, sin aparentemente darse cuenta de las serias consecuencias que esto trae para su partido.

 El temporal que el actual gobierno municipal de León ha tenido que sortear, tras heredar una administración caótica y desordenada, ha sido muy complicado para el alcalde Héctor López Santillana. Muchas críticas se pueden enderezar en su contra, especialmente en el tema de seguridad, pero no se debe de olvidar, que la conducción de un municipio, se hace desde un cuerpo colegiado: el ayuntamiento.

 Durante las campañas electorales de 2015, lancé una crítica directa al órgano electoral guanajuatense, por permitir a los partidos políticos que publicitaran los comicios municipales, como “elección de presidentes municipales”, y no “de Ayuntamientos”, como constitucionalmente habría de hacerse. Ningunearon la observación, y todos los partidos continuaron promocionando alegremente a sus candidatos a alcaldes, como si de eso se tratara la elección local. Error.


 El tiempo me ha concedido la razón; hoy se deben pagar las consecuencias del desatino, al focalizarse las críticas, por la ineficacia gubernamental, únicamente en los presidentes. Y eso es injusto, ya que el gobierno municipal es compartido, y las responsabilidades se distribuyen entre sus miembros. Estamos viviendo la gran estupidez de utilizar un modelo feudal, proveniente de la edad media española, y pensado para gobernar villorios de 5,000 habitantes, como nuestro modelo de gobierno de grandes ciudades, de más de millón y medio de residentes como es León. Un verdadero despropósito.

 Y por ese motivo no se encuentra la salida al gobierno municipal en México. Y ahora los paganos de la dificultad de gobernar las grandes urbes, son los alcaldes, que carecen de las atribuciones ejecutivas necesarias para responsabilizarse de la eficiencia y eficacia del gobierno. Y este problema, resulta especialmente significativo en Guanajuato, única entidad con un sistema de ciudades intermedias, que no encuentran la clave para ser gobernadas bien.

 Así las cosas, y sin considerar estas andanzas por los áridos parajes de la administración pública municipal, el novel secretario e intranquilo precandidato, decide anular de la posibilidad de la reelección al actual presidente municipal leonés. Grave torpeza, aparte de la majadería implícita en el hecho. Pero así son estos jóvenes políticos, soberbios y descuidados en las formas.


 La ignorancia y desconocimiento de las nuevas dinámicas que imprime a la política la posibilidad de reelección, han fabricado un pantano para el PAN. El solo hecho de descartar al actual presidente municipal de León de la contienda, significa el reconocimiento del fracaso de la administración panista que conduce los destinos del municipio más poblado del estado. Y eso se convertirá en parque para la oposición, que festinaría el naufragio del actual gobierno, para llevar agua a su molino. La eficiencia de un partido político, a partir de ahora, se medirá a través de las reelecciones que logren sus militantes.

 Y paso ahora a lo mas escabroso del arrebato del secretario Sinuhe Rodríguez: la propuesta de que Éctor Ramírez Barba, sea el candidato ungido para buscar la presidencia municipal de León. Lo mismo, retirar de la posible reelección al diputado Ramírez, conlleva un gravísimo error. Uno de los elementos que busca la posibilidad de reelección de los diputados, consiste en fortalecer al Congreso, a través de la repetición en el cargo de diputado. Así obtendríamos los guanajuatenses representantes más vigorosos frente a los demás poderes. En pocas palabras, es una de las pocas posibilidades que tenemos, de lograr el ansiado equilibrio de poderes. Contar con un diputado experimentado y conocedor de los temas del legislativo, frente a un nuevo gobernador bisoño, asignaría muchas posibilidades para configurar una cámara de diputados más poderosa y generadora de una política más agresiva de rendición de cuentas sobre el ejecutivo.


 Regresando al tema municipal; si lograra la reelección en su posición de alcalde Héctor López Santillana, daría un paso adelante para consolidar su importante pero limitado poder dentro del ayuntamiento. De esta manera, el nuevo gobernador tendría frente a sí, a un político revitalizado y maduro, difícil de doblegar desde el poder estatal. Los gobernadores siempre han sido las estrellitas del microcosmos estadual, porque nunca hasta ahora han tenido frente a sí a políticos con el poderío de la reelección a cuestas. Esa es otra historia que no conocemos.

 Pero pensándolo bien, quizás el impaciente suspirante a gobernador, no ha sido tan irreflexivo, y el precipitado destape, se deba a una bien armada maniobra para eliminar cualquier vestigio de amenaza, sobre una gubernatura muy vulnerable. No quiere que nadie le haga sombra, ni que los municipios adquieran mayor fortaleza, y menos que el Congreso le exija cuentas puntuales. Eso sería muy malo para Guanajuato.


Twitter: @carce55

60 MILLONES

  Carlos Arce Macías

 Recientemente, el gobierno estatal, para ahorrar problemas al municipio de Guanajuato Capital, y sobre todo para tratar de evitarles el fincamiento de responsabilidades a sus negligentes funcionarios, decidió otorgarles un adelanto de participaciones para que puedieran liquidar una pesada deuda, originada en actos claramente ilegales.

 Dentro del sistema de cártel de partidos, que se ha conformado en nuestro país, a los guanajuatenses de la capital, el Partido Acción Nacional nos ha impuesto una pesada carga, al permitir a sus dirigentes locales negociar el municipio, para cederlo a una parte del PRI, la menos belicosa, más complaciente y acomodaticia, y así lograr una feliz y larga convivencia sin sobresaltos políticos, beneficiándose todos de un gobierno botín denominado: Guanajuato Capital.


 Pero la cohabitación ha resultado tan perniciosa, que en 2010, una de las peores administraciones municipales que haya padecido Guanajuato, intentó permitir la comercialización de las áreas verdes que rodean los cerros más emblemáticos del entorno: los Picachos y La Bufa. La ciudadanía se rebeló e impidió la transgresión, basada en un pingüe negocio, ya convenido entre el ayuntamiento y los recientes propietarios de los terrenos al pie de riscos y montañas. La firme oposición ciudadana, llevó a la realización de un plebiscito que perdió el gobierno municipal, ante el pasmo de gobernador panista del estado, que nunca criticó ni frenó al corrupto gobierno capitalino, quizás para no evidenciar su larga cola de irregularidades y negocios turbios. Pura corrupción.

 El siguiente gobierno tricolor, avizoraba una mejora substancial. Sin embargo, todo quedó en promesas y el desencanto fue mayor. La voracidad por la obra pública, solventada en moches, la destrucción implacable y feroz de varios de los jardines más tradicionales de la ciudad, el odio por los árboles y la propensión para transformar todo espacio publico en zona de changarros para venta de fritangas, acabó transformando el trienio en un remedo de gobierno, compuesto por vivales ávidos por capturar las rentas municipales.

 Ahora la actual intendencia municipal, victoriosa en una elección, nuevamente convenida para encumbrar a un panista como legislador estatal, a costa de entregar el municipio otra vez al PRI; ha ido desmoronándose de forma acelerada, y es tal la desorganización interna y el enfrentamiento en el seno del Cabildo capitalino, que ha originado un exacerbado estrés en el alcalde que ha acabado por postrarlo en un hospital, en varias ocasiones.


 Como explicaba al inicio, la última desventura que ha protagonizado nuestra opaca administración, es la necesidad de cubrir un pago de 60 millones de pesos adeudados al Servicio de Administración Tributaria (SAT), por no haber pagado el impuesto sobre la renta de los trabajadores del municipio desde 2012. El ayuntamiento capitalino, acabó con los dedos contra la puerta, al ser embargado por el gobierno Federal, bajo la amenaza de ser intervenidas, también, sus cuentas bancarias.

 Toda posibilidad de mejora administrativa y de servicios públicos hacia el futuro, ha quedado cancelada por el imprevisto pago, motivado por la irresponsabilidad de varias administraciones, incluido el interinato en 2012, del actual presidente municipal. Muy mustio, no ha querido informar con puntualidad del adeudo y el enorme daño patrimonial provocado a la capital del estado, a fin de intentar pasar desapercibida su negligencia.

 En los informes trimestrales de la cuenta pública, en el apartado de “pasivos”, no está reportada la deuda al SAT. Ocultaron información. Son responsables, y por lo tanto sujetos al establecimiento de responsabilidades que pudieran ser no solo administrativas, sino también del orden penal: los ayuntamientos de los períodos 2009-2012, 2012-2015 y 2015-2018, encabezados por Nicéforo Guerrero, Edgar Castro (interino), Luis Gutiérrez y Edgar Castro. También los diferentes contralores municipales que no aplicaron correctivo alguno, por el no pago de los impuestos federales, e incluso, el órgano superior de fiscalización, dependiente del Congreso del Estado, y supervisado por la Comisión de Hacienda y Fiscalización, que no detectó las anomalías cometidas por las distintas administraciones municipales.


Pero sorprendentemente, nos hemos encontrado con una bonhomía y candidez inusitada de parte del ejecutivo estatal, para entregar, rápidamente y sin explicaciones de por medio, ¡60 millones de pesos! al municipio de Guanajuato, para que liquide sus agobiantes deudas. Algo muy sospechoso está sucediendo entre el gobierno del estado y el municipio. No resulta normal, en un juego democrático, tal liberalidad para prestar dinero a supuestos adversarios políticos, cuando estos han evidenciado una negligencia extraordinaria en el cumplimiento de sus deberes.

 El gobierno estatal, está permitiendo la impunidad de diversos funcionarios municipales, mientras se crea en el Congreso el sistema anticorrupción de Guanajuato. Una terrible paradoja, que avizora el nulo compromiso para combatir a los corruptos, así como la lenidad en el ejercicio de la ética pública. El ejecutivo estatal debió haber exigido, antes de entregar los 60 millones de pesos, la total transparencia de la deuda, así como el inicio de procedimientos para fincar responsabilidades a los omisos y negligentes funcionarios, que dañaron el erario del municipio. Eso no le importó a la autoridad estatal, prefirió aparecer, muy sonriente en una foto, con el asustado y estresado alcalde capitalino. La nula exigencia con la rendición de cuentas, para otorgar el auxilio solicitado, seguramente abrirá el paso a la tradicional impunidad mexicana, una vez más. El pacto de impunidad quedó a la vista.

 P.D: Información de última hora: Declara el síndico del Ayuntamiento de Guanajuato, que existe un déficit por 30 millones de pesos para poder solventar los compromisos del presente año. ¡Ahí les hablan, gobierno del estado, necesitarán otro préstamo!

Twitter: @carce55

 

¿Que les pasa a los gobiernos?

¿QUÉ LES PASA A LOS GOBIERNOS?

Carlos Arce Macías

 Seguramente el presidente de la República, considera que el motivo de tanto desencanto social con su gobierno,  solo se debe a que los ciudadanos andamos de mal humor.  Sin embargo, creemos, que la zozobra e intolerancia de la comunidad hacia la forma en como nos están gobernando, tiene motivos más profundos. En esta entrega, apunto algunos.

 En México, a partir de la última década del siglo pasado, se logró consolidar un sistema electoral en donde los votos se cuentan y existe una institución encargada de la certidumbre y regulación electoral. Las cosas parecían ir bien. Pero a partir de las  elecciones del 2006 y  sobre todo del 2012, en la cual una alianza mediática fue capaz de poner en la presidencia a un gobernador de mediano talento y de voraz apetito por los negocios, el ambiente se ha enrarecido a paso veloz. El tránsito hacia un ejercicio democrático más intenso, está estancado.

 El abuso de poder, una mayor cantidad de información política y administrativa, y el uso cotidiano de las redes sociales, han producido nuevos fenómenos, que se expanden en la sociedad, a gran velocidad. Los políticos se han negado a tomar consciencia de estos hechos, y continúan actuando como si nos encontráramos en las últimas décadas del siglo pasado, intentado controlar a la sociedad  a contentillo.

 Y he aquí que los gobiernos de todos los niveles, legalmente elegidos, están perdiendo legitimidad de forma acelerada, por el desgaste que sufren ante los ciudadanos, al conocerse todo tipo de acciones atrabiliarias, mala administración, falla en los servicios públicos, especialmente en seguridad, y el conocimiento de tranzas y abusos de los funcionarios a cargo. En apenas un trimestre, un gobierno recién elegido, puede transitar al averno del desprecio público.

 Y el panorama tiende a peor… para los políticos. Las respuestas legislativas a las develaciones de malos manejos presidenciales, han topado en la profundización de políticas de transparencia, que acabarán haciendo públicos enormes caudales de información. Como ejemplo, la reciente Ley General de Transparencia, impone a los gobiernos  50 obligaciones muy precisas, de datos que deberán hacerse públicos de acuerdo a los formatos que está por aprobar el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI). Si no se acata la ley, podrá haber sanciones administrativas y multas cuantiosas para el servidor público incumplido.

La apertura de información no tiene reversa, y está evidenciando todo tipo de problemas dentro de las administraciones, comenzando por la corrupción rampante en muchos de sus espacios. Mientras, el flujo de informes, datos y reportes es imparable, a través de las redes sociales. El desgaste es enorme y continuo. Los gobiernos están desconcertados.

 A nivel federal, la granizada ha sido intensa, propiciada por el descaro del grupo  político, proveniente del Estado de México. Confundir la república con una monarquía absolutista, como acontece en esa entidad, fue un craso error. Los costos ha pagar han sido altísimos, y el deterioro de la imagen de nuestro país en el exterior, ha sido inmenso. No entienden que no entienden, como se les ha dicho reiteradamente.

 Los estados, dependiendo de su desarrollo institucional y el comportamiento de su ejecutivo, también presentan el mismo diagnóstico que la Federación… o peor. Los casos de Chihuahua, Coahuila, Sonora y Veracruz, son patéticos. Del chisme provinciano, imposible de corroborar, hemos saltado a los informes precisos del patrimonio de los gobernantes estatales, muy dados a comprar inmuebles ubicados en México o en el extranjero. Hemos conocido también las cuentas panameñas en paraísos fiscales, el abuso en el uso de los aviones oficiales, la construcción de presas particulares y hasta la creación de bancos para beneficio propio.

 Los municipios, con mayores debilidades por su forma de gobierno medieval, poco eficiente y eficaz, también sufren el acoso de la política de transparencia vigente. Sueldos, salarios y prestaciones, son conocidos puntualmente. Las discusiones en el seno de los cabildos, ahora se acompañan con datos presupuestarios oficiales, que confirman subejercicios, o reportes que permiten ubicar los errores en la prestación de los servicios, la ejecución de la obra pública, las amañadas compras gubernamentales, y lo peor, la ineficiencia de los cuerpos policiacos, para frenar la inseguridad en ciudades y pueblos de México.

 Los ciudadanos están de malas. Y no se van a componer. Los políticos deben hacer consciencia de la necesidad de tomar al toro por los cuernos y volcarse en el trabajo de restructuración de la administración pública. Para empezar, se necesita establecer un servicio civil de carrera, que garantice que las cosas se hagan de manera profesional en el gobierno. La otra, es que ante el acceso a la información pública y a los archivos gubernamentales, que impone la nueva legislación, se propongan arreglar las viejas áreas que han sido focos de corrupción: la obra pública y las adquisiciones generales. Seamos claros: ha sido un robadero. Hay que poner coto a esos abusos, porque si no la transparencia devorará rápidamente a los administradores públicos. Sí habrá consecuencias, en aquellas sociedades que hayan evolucionado y tengan organizaciones sociales y empresariales  activas y militantes. Estas, incluso, están desplazando  a los partidos políticos, sumidos en conflictos internos y plagados de intereses inconfesables. Languidecen como  serpientes que devoran su propia cola.

No lo duden: la clave está en la voluntad de cambio del gobierno, para transformarse en una organización verdaderamente profesional e íntegra. Lo otro es el camino al precipicio.

Twitter: @carce55