LA LOCURA

Carlos Arce Macías

 

¡Noticia bomba! En Guanajuato existe un déficit del 45% de policías. Sí, escudados en una estrategia temeraria y costosa, el anterior gobierno estatal permitió que el déficit se incrementara y que nuestro estado y sus municipios fueran deteriorándose en cuanto a nivel de operatividad contra la delincuencia, por escasez de policías . Ante los hechos, solo hubo, y hay, silencio; ningún reclamo directo de los encargados de hacer rendir cuentas a las autoridades en la materia.

Al estado le faltan por lo menos 8000 policías para alcanzar los promedios internacionales, que indican que deben existir 3 elementos de seguridad por cada mil habitantes. Solo tiene 9,484 y deberían estar enrolados por lo menos 17,600. Al problema se le suma una segunda circunstancia crítica, Guanajuato es la entidad puntera en policías asesinados: 60. De esa manera, nos hemos sumergido en un círculo vicioso mortal. Ese es el tamaño de la negligencia.

Efectivamente, los semáforos se fueron prendiendo paulatinamente, pasaron de verde a amarillo y luego al rojo, en tanto en las áreas de seguridad, con inusitada indolencia, todo continuaba con pasmosa tranquilidad, como si la entidad no tuviera gravísimos problemas de violencia criminal, en aumento acelerado. 

 

El ejecutivo optó por la explicación más torpe y tramposa: son los malos matándose, decía. Como si el homicidio doloso no fuera una conducta punible, por el solo hecho de que suceda. Si es entre sicarios y matones… adelante, no pasa nada, mientras que ciudadanos comunes, descuidados e indefensos no se encuentren en medio de las ráfagas de AK-47.

 

¿Cómo llegamos a esta espantosa locura criminal? ¿Por qué no se fincan responsabilidades a los negligentes? Esas son las preguntas que nos debemos hacer, y las responsabilidades que debemos exigir como ciudadanos. Iniciemos la autopsia del patético tema.

 

Los trágicos sucesos comenzaron por el desgaste del sistema democrático ante una partidocracia ruin y expoliadora. En los partidos políticos, sin la auténtica y libre participación de su militancia, se barajan y entregan puestos de representación popular, a los amigos incondicionales del sátrapa gobernante y de los circunspectos dirigentes partidistas. Ese es el mecanismo por medio del cual se somete a la voluntad autocrática, al poder legislativo, que debería ser independiente, y cuya función principal, no solo es hacer leyes, sino implementar la rendición de cuentas y generar contrapesos políticos. En nuestra realidad, la política se reduce a acuerdos cupulares y reparto de prebendas. Toda la arquitectura constitucional, ha caído por tierra.

 

A estas alturas, el anterior Congreso, salvo los débiles balbuceos de unos cuantos diputados, no exigió ninguna investigación, seria y profunda, a las instituciones de seguridad del estado. Sin reacción alguna ante las alarmas, se pudo llegar a faltantes de policías, del orden cercano al 50%. Hasta ahora, nadie se inmuta ni nadie reclama. El bozal está apretado. Las instituciones democráticas apabulladas. Maniatada, la representación popular, se nos muestra envilecida y sojuzgada. No en vano, un diputado me comentaba: 

 

 Es que todo les molesta allá arriba, no quieren ruido, cualquier estridencia y de inmediato nos regañan (sic).

 

Bajo tal presión, el sistema de control sobre el ejecutivo se ha desbielado, y no hay órgano que le exija responsabilidades sobre el baño de sangre que se extiende por todo Guanajuato, propiciado por su carencia de elementos de seguridad, entre otras causas. ¿Entendemos ahora por qué es tan importante contar con un Congreso funcional y diputados autónomos, que honren su condición de representantes del pueblo?  La partidocracia no solo liquida la democracia, sino permite la irresponsabilidad y la impunidad de pésimos gobernantes, que permitieron el quebranto de los cuerpos de policía.

 

Pero el problema no acaba allí, se prolonga al nuevo entorno gubernamental. El actual Congreso, no solo no equilibra, sino que nace humillado por el ejecutivo, al ser obligado a ratificar al procurador, como nuevo fiscal carnal de Guanajuato. El panorama no podría ser más negro. Cada diputado con su voto, se les advirtió, signó un obscuro futuro. Hasta hoy, no son dignos de representarnos.

 

Y las consecuencias se exacerban. Solo silencio de nuestros diputados, ante la escandalosa denuncia de esta semana, sobre el criminal déficit de policías, que propicia que los guanajuatenses padezcamos una inseguridad y violencia de locura y terror. Pregunta: ¿qué no deberían los diputados estar formando, urgentemente, una comisión de investigación sobre responsabilidades, con respecto a la actuación policiaca de los últimos cinco años?¿No hay cuestionamientos que hacerle al ineficiente funcionario que mantenemos como secretario de seguridad estatal? ¿No es hora de convocar a los alcaldes y jefes de policía de los municipios, a que rindan informes puntuales ante el Legislativo? ¿No es momento de investigar responsabilidades a un ex ejecutivo sonriente y bonachón, pero omiso y apático? Su negligencia, ahora lo constatamos, resultó funesta.

 

¿Sabemos en cuanto tiempo y que costo tendrá la formación de los policías faltantes? ¿Cuántas vidas costará el descuido? Y eso que no entramos al caso de la carencia de fiscales, que habrá que dejar para otra ocasión. Ahí, el déficit es también escandaloso.

 

Pongamos atención sobre el origen de estos problemas. Mientras nuestros representantes no sean genuinos, y sus compromisos se pacten, tan solo con los dirigentes de sus partidos, estos no asumirán su obligación de representación popular, y nunca iniciarán el reclamo de responsabilidades políticas y administrativas, permitiendo, así, la impunidad. En tanto, el panorama de seguridad en Guanajuato solo nos depara llanto y tristeza. La locura criminal prevalecerá, gracias a la falta de democracia interna de los partidos y con ello, de independencia de los poderes, que es la condición necesaria para poner coto a los malos gobernantes.

 

¿Queremos paz? Iniciemos por exigir una reforma política profunda al sistema de partidos en el estado y el fin de la impunidad a gobernantes irresponsables. Los diputados, hasta ahora floreros costosos, deberían investigar con seriedad las conductas dañinas de todos los funcionarios involucrados en el déficit de policías. Repetimos: urge terminar con la impunidad y, en su caso, fincar responsabilidades. Hay que dar los pasos iniciales para poner fin a la locura.

 

 

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¿DIEGO Y SU JEFE?

Carlos Arce Macías

Durante el Porfiriato, el dictador mexicano enviaba “jefes políticos” a diversas localidades y regiones, de conformidad con su criterio y el del gobernador que él mismo había impuesto. No había conflicto por la decisión.

En realidad, la figura de jefe político no procede de Don Porfirio Díaz, sino va más atrás, a la Constitución de Cádiz de 1812, donde se dibuja la forma del “Jefe Superior”, para hacerse encargo del gobierno de las provincias. A raíz de la promulgación de la Constitución, se aprobaron varios decretos, entre ellos el de 23 de junio de 1813 en el que se definía el gobierno provincial y su figura principal: el jefe político.

Ahora, por la concentración de poder en la Presidencia de la República, como resultado de la reciente elección del 1 de julio, López Obrador ha decidido establecer un sistema de Jefes Políticos denominados elegantemente “Coordinadores Estatales” que representarán al Ejecutivo Federal y determinarán inversiones y acciones federales con los gobernadores de cada entidad. De cara al anuncio, no ha habido, salvo en el caso del gobernador electo de Jalisco, ninguna reacción de reclamo, motivada por tamaña noticia. Solo silencio.

El golpe ha sido seco sobre la faz de los ejecutivos estatales. Temerosos luego de haberse producido varios casos de ejecutivos mega corruptos y autoritarios, nadie se atreve a alzar la voz. La CONAGO, ese instrumento de los gobernadores para presentar un frente común ante la Federación, está debilitada y desarticulada. Salvo el gobernador de Chihuahua, que sin temor ha enfrentado reiteradamente al presidente, todos los demás se han convertido en un puñado de políticos timoratos, rendidos ante los designios del futuro sátrapa. Así tendrán la consciencia.

Y es que por sus fragilidades éticas y de gobierno, no desean enfrentar una decisión política de gran calado, que perturbará profundamente el Pacto Federal. El jefe político  de la constitución gaditana, era un instrumento para una forma de Estado centralista, concentradora del poder en un territorio unitario: España. En México, producto del ejemplo norteamericano, se implementó el federalismo a partir de nuestra constitución de 1824, que fragmentó las intendencias novohispanas en nuevas formas de gobierno estatal. Guerra y sangre costó imponer la idea de una forma de Estado federal, apropiada para un enorme territorio constituido por una gran diversidad humana.

Federalismo deviene del término latino “foedus”, que significa alianza. Así es, se trata de una alianza de gobiernos regionales, que pactan entre sí la conformación de un solo Estado, sin perder un sustrato soberano, que les permita autogobernarse. De allí el nacimiento del llamado Pacto Federal.

Pero también observamos que el gobierno de la Federación, posee una estructura bien definida en leyes y finamente establecida en reglamento internos, reglas de operación y manuales de procedimientos. El gobierno federal está organizado en compartimientos aislados unos de otros. A cada uno de estos “sectores administrativos”, les corresponde realizar ciertas funciones gubernamentales. Por ejemplo, a la Secretaría de Salud, administrar la política pública respectiva, a la de Desarrollo Social, encargarse de combatir la pobreza, la de  Comunicaciones y Transportes de construir infraestructura de transporte y redes de telecomunicación para todo el país. Las secretarías a su vez desarrollan interrelaciones con las entidades federativas para la aplicación de una enorme diversidad de programas y proyectos. Por ello, la mayoría poseen una estructura delegacional que les permite contactar y acordar con los órdenes estatal y municipal, un sinnúmero de acciones. Esta operación de cada secretaría, es parte de las funciones que realiza el secretario del ramo, que no será representado por la nueva figura del coordinador.

Cuando de pronto se anuncia sobreponer, a la relación de los gobernadores con las distintas secretarías, a un “Coordinador General”, se altera de manera fundamental la relación entre estructuras de gobierno y el funcionamiento establecido, entre otros instrumentos por la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, múltiples reglamentos Internos, reglas de operación de programas federales, decretos y manuales de organización del gobierno. La fisura que se provocaría por el nuevo esquema de operación entre la Federación y las administraciones estatales y municipales, acarreará peligrosas desavenencias a la alianza Federal.

Mal haría pues, el nuevo gobernador de Guanajuato, de permitirse establecer una relación de trabajo con el recién nombrado Coordinador General para Guanajuato. No habría motivo para ello, en tanto no se lleven a cabo los cambios legales y administrativos, que se requieren para legitimar la exótica y perturbadora figura que se le ha ocurrido implementar a López Obrador. El principio de legalidad constitucional está vigente: la autoridad solo puede hacer aquello para la que, expresamente, está habilitada. Ninguna ley ni norma permite la actuación, en estos momentos, de la irruptiva figura publicitada. El tema tendrá que ir al Congreso, allí los diputados federales guanajuatenses, en lugar de andar “bajando recursos”, tendrán que dar una batalla épica, en la que quede claro, que esta medida ocurrente y trompicada, agravia al pacto federal, lacera la soberanía estatal y complica la relación entre el próximo presidente, el gobernador y los guanajuatenses.

Y en tanto no se perfile la normatividad que describa pormenorizadamente la función específica y alcances de tal coordinador, el gobernador no debe, por respeto a la soberanía guanajuatense, instrumentar una relación informal, aduladora, lacayesca y servil, con el enviado presidencial. ¡Que primero muestre la ley que lo habilite para tales funciones! Hay que ser seriecitos…¿o aceptará mansamente un jefe ilegal?

@carce55

GOBERNADOR 2018

Carlos Arce Macías

El mundo está encarando un shock inesperado, por los cambios sufridos en Inglaterra y Estados Unidos, producidos por la combinación de hartazgo, ignorancia, fanatismo y populismo.

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La política se comienza a decantar por el engaño electoral, que descaradamente ha demostrado su eficacia, en tanto no se tenga que gobernar. Luego, será otra cosa. Prometer cambios inviables, y realidades incumplibles, basados en la voluntad del populista, terminarán en un descontento masivo y mayor deterioro económico y social.

Una cuestión contra la que hay que estar vacunados, es que la fiebre populista produce reacciones equivalentes y en la misma dirección para contrarrestar el embate. Lo explico. Si el populista resuelve imponer un arancel ilegal del 30% a las importaciones, el gobierno agredido podría reaccionar imponiendo una carga equivalente. Si los Estados Unidos, encumbran a un populista dicharachero, nosotros hacemos lo mismo y convertimos a su equivalente en presidente de México.

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Este tipo de respuestas son las que viralizan y complican más la cuestión. Eso se debe a que los mensajes que se envían, sobre todo para ganar las elecciones, van dirigidos a la parte del cerebro que produce las emociones. ¿Cuál debería ser pues la reacción correcta a la cauda de mentiras enviadas por los demagogos? ¿Reproducirlas y exacerbarlas? ¡No! ¡Al contrario! Hay que salirse del cerebro límbico para procesar racionalmente la agresión y la mentira, controlar la reacción imprudente y desmenuzar la falsedad. Eso se logra utilizando la zona del cerebro donde se encuentran las conexiones más sofisticadas y que nos alejan de las otras especies, el raciocinio. Hay que actuar pensando, no emocionándonos.

 

Solo así, las respuestas a los peligrosos retos que en estos momentos vivimos, serán las adecuadas. Por lo pronto, tratar de no reproducir el populismo, y en contraposición, reaccionar intensificando las relaciones globales, que es lo que le conviene a México.

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Esa misma condición, debe de traspasarse al ámbito estatal. Ante los severos retos que enfrenta un Guanajuato que se ha industrializado en forma acelerada, que mantiene en su territorio empresas de origen diverso, tanto japonesas, alemanas, suecas y francesas; habrá que tratar de revitalizar su actividad internacional, y sus relaciones con más países, especialmente asiáticos, fortaleciendo sus programas de atracción de inversión.

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La tentación de retornar a lo doméstico, nacional y aldeano, es actuar en la misma lógica de Trump. Ya habrá quién se atreva a proponer el país-insula, el estado-interior, la comunidad de “tierra adentro”, escindida del resto del mundo, mirándose al ombligo eternamente. Sería un error.

Por lo tanto, el reto será convencer con argumentaciones claras y fáciles de entender, que la apuesta guanajuatense, va en sentido contrario a lo que nuestros vecinos del norte han hecho. Debemos de ser el ejemplo, de que la apuesta global, responde a la expansión de la mente humana, que se niega a quedar apresada en unas cuantas conexiones neuronales, resistiéndose a extender su pensamiento, cada día mas lejos. La zona de confort pueblerina, ya no puede ser el destino de los guanajuatenses. Singapur tiene nuestra misma población, le ha ido bien y piensa en términos globales, porque no se ancló en su propio espacio, sino que se expandió comercialmente.

Ahora Guanajuato crece muy por arriba de la media nacional. Sus condiciones están cambiando. Contamos con ciudadanos binacionales, que han aprendido a ampliar su visión y sus capacidades. Dallas es la segunda ciudad de nuestro estado.

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Por eso considero, que los partidos políticos tienen que ser muy cuidadosos al escoger a sus candidatos. Habrá de todas las tendencias, por supuesto, hasta los populistas, decididos a ganar las elecciones prometiendo milagros inimaginables, solo porque ellos lo proponen y porque suena bonito plantearlos.

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Por eso consideramos, que no habiendo milagros a la vista, la guía del estado, debe de recaer sobre un perfil con visión amplia, internacional, que conecte con los miles de americanos-guanajuatenses, que no tenga temores de viajar a zonas ignotas del mundo en pos de atraer inversión y proponer asociaciones benéficas para Guanajuato. Que no dude en vincular el estado con el mundo, frente al neo-nacionalismo rampante que muchos norteamericanos y su presidente pretenden.

 

Ante  eso, los guanajuatenses debemos de ser cautos en elegir como próximo gobernador de nuestro estado, a una persona de bien, honesta y sin antecedentes de corrupción sobre sus espaldas, que llene el perfil descrito. El reto es extraordinario, y no nos debemos de equivocar, porque hay demasiados peligros a la vista.

@carce55