DESTINO: LAS MOMIAS

Carlos Arce Macías

Desde la corta visión de Alejandro Navarro, alcalde de Guanajuato, el destino de la capital del estado solo son las momias; no la ciudad, no su cultura, no su entorno mágico y menos su historia. Lo explico.

Un fenómeno natural, descubierto hace años y publicitado en una película del héroe de la lucha libre, El Santo, convirtió una exhibición de cadáveres momificados del cementerio de Santa Paula, en supuesto “museo”, para satisfacer el morbo de cierto tipo de visitantes, que arribaba a la ciudad.

Muérase de miedo

Pero la vocación turística de Guanajuato deviene de otras circunstancias que debemos revalorar, para no acompañar la ignorancia de su gobernante en turno. Esta entidad federativa responde al influjo de centros urbanos, que no pertenecen a Guanajuato. Al oriente, toda la zona de La Laja orbita en rededor de Querétaro. El norte guanajuatense responde a la dinámica de San Luis Potosí. El sur siempre se ha alineado a Morelia y el occidente mantiene fuertes lazos con Guadalajara. Como auténticamente guanajuatense solo queda la zona correspondiente a Irapuato, Silao y la propia ciudad de Guanajuato, que gracias a su potencial minero, se consolidó como una de las ciudades novohispanas con mayor auge. Así lo vio con claridad el polímata Alexander Von Humboldt, una de las mentes más ilustres de su época, al visitar la región más rica y próspera de América.

Humboldt, el sabio

En la ciudad de Guanajuato acaeció el gran evento de la primera parte del movimiento de insurrección de 1810: la toma de la Alhóndiga de Granaditas. Luego de la masacre de españoles, todo cambió y el movimiento de Miguel Hidalgo marcó el inicio de la independencia. En sus callejuelas y plazoletas, se entreveran leyendas, sucesos históricos y se descubren expresiones arquitectónicas de incalculable valor, que llevaron a la UNESCO a declararla “Ciudad Patrimonio de la Humanidad”. Nada más y nada menos.

Esta ciudad extendió su nombre a toda una región, constituida por una enorme diversidad social y ha sido importante testigo de la historia de nuestro país. Quiéranlo o no, ninguna otra localidad del Bajío, la iguala en prosapia. Pero aún hay más, su caprichosa ubicación la hacen uno de los asentamientos urbanos más singulares del mundo. 

Una condición que revolucionó a Guanajuato, haciéndola diferente a los pueblos y villas circundantes, fue el establecimiento a partir de 1732 del Colegio de la Santísima Trinidad, luego, en 1785 el Real Colegio de la Purísima Concepción, en 1870 el Colegio del Estado y en 1945 la Universidad de Guanajuato. Bajo su auspicio se formaron una gran biblioteca (Biblioteca Armando Olivares), una colección de mineralogía excepcional, un museo de Historia Natural (Alfredo Dugés), un archivo histórico y una pinacoteca de gran valía. 

Desde la propia Universidad, se abrió un espacio cultural invaluable, que ha logrado el reconocimiento de la ciudad como “Capital Cervantina de América”, lo que devino en uno de los eventos artísticos más espectaculares del siglo XX: el Festival Internacional Cervantino, que ha contado con la presencia de grandes compañías teatrales y de danza, las mejores orquestas del mundo, y solistas extraordinarios.

Empieza el FIC

Esta es la ciudad, para rematar, de Diego Rivera y José Chávez Morado. El primero tiene como museo la casa en donde nació; el segundo hizo suya la propia Alhóndiga de Granaditas y fundó “El Museo del Pueblo”.

Pero nada de esta larga saga histórica y cultural es importante para el peor alcalde que haya tenido este municipio. Insiste en endeudarnos y convertir el linaje histórico y cultural de una gran ciudad, en una experiencia turistera, dedicada a la observación morbosa de cadáveres momificados, la borrachera, el desmadre y a la compra de charamuscas. Lo repito: Navarro es indigno de gobernar esta comunidad.

Oferta turística: momias y charamuscas
Anuncio publicitario

LA FERIA DEL ESPÍRITU

Carlos Arce Macías

 La cultura en Guanajuato debería estar desconcertada luego del cierre de la edición número 45, en realidad 44, ya que en 1973 no hubo evento, del Festival Internacional Cervantino (FIC). También los guanajuatenses, todos, deberíamos de sentirnos preocupados por el destino del más importante festival artístico de México. Esta mutando a intracendente pachanga pueblerina.

 Este año, los habitantes de Guanajuato Capital debemos de tener claro una cuestión: el verdadero proyecto cultural del estado, se encuentra en el Fórum Cultural de León, el cual, aún después de las recientes vicisitudes que ha enfrentado por el despido de su rebelde director, ha dejado en claro, que los grandes eventos de teatro, danza, música y ópera, se presentan en esa ciudad. Y solo algunos espectáculos populacheros, tipo Auditorio Nacional, pueden ser disfrutados en el FIC.


 Atrás quedaron los viejos tiempos, en el que el escenario por antonomasia, era el egregio Teatro Juárez de la capital del Estado, en el marco del festival más importante de América. Por su foro pasaron decenas de espectáculos de nivel internacional, que llevaron a la festividad guanajuatense a ser considerada entre los cinco más importantes festivales del mundo.

 En nuestra juventud, vivimos el momento en el que el telón del teatro se levantaba para presenciar una producción original: “La Era Romántica” con las tres mejores bailarinas clásicas del mundo, de aquéllos años: Eva Evdokimova (Suiza), Carla Fracci (Italia) y Alicia Alonso (cuba).

También fuimos testigos de la interpretación de la 5ta. Sinfonía de Beethoven, con la Orquesta Filarmónica de Viena, dirigida por el fantástico Carlos Kleiber, uno de los mejores conductores del siglo XX. Su interpretación de esa partitura bethoveniana, quedó inmortalizada en la finísima grabación realizada por la firma discográfica alemana Deutsche Grammophon.


 No menos emocionante resultó la actuación del Ballet de Maurice Bejart, uno de los más insignes en la danza moderna, en la que presentó una puesta en escena novedosísima del Bolero de Ravel con el excelente bailarín Jorge Donn, que posteriormente se convirtió en una coreografía clásica.

 Apostados en la escalinata de la Alhóndiga de Granaditas, presenciamos con una multitud expectante la representación del “Exodo”, por el Teatro Stu de Cracovia (Polonia), que terminó en un acto de rebeldía temeraria: al desdoblar, al final de la obra, ayudados por la compañía completa, una manta que predicaba: “Solidarnosc”. Se trataba de una referencia al sindicato Solidaridad, presidido por Lech Walesa, que luchaba contra el gobierno títere, establecido en Polonia con el apoyo del régimen soviético. Plena guerra fría, teniendo como marco las montañas y cañadas guanajuatenses.


En la iglesia del La Compañía, resonó uno de los más hermosos “Jesús Alegría de los Hombres” de Bach, tecleado por el legendario pianista francés de origen búlgaro Alexis Weissenberg. Junto a él, desfilaron en el foro del cervantino, grandes prodigios del piano como Caludio Arrau, Cyprien Katsaris y Martha Argerich. No faltaron tampoco las guitarras de Narciso Yepez y Paco de Lucía, la flauta de Jean Pierre Rampal y el arpa de Nicanor Zavaleta.

Fantásticas orquestas como las de Nueva York, Israel, Dallas, Lepzig y Washington, dirigidas por Zubin Metha, Leonard Bernstein, Eduardo Mata, Kurt Masur y Mitoslav Rostropovich… nada mas y nada menos, estuvieron presentes en diversos programas cuidadosamente preparados para celebrar el espíritu de Cervantes. No faltó tampoco el ballet El Quijote, de Petipá, bailado por Rudolf Nuréyev. En fin, las emociones se agolpan conforme van presentándose los recuerdos.


Total, que desembocamos, hace unas semanas con una edición más del famoso festival, clausurado por la Orquesta Juvenil del Edomex y el canto vernáculo de Eugenia León. Clausura estilo feria de pueblo, que contrasta con la delicada programación que se realizaba en otros años, desde un patronato conformado por las principales áreas del gobierno federal, bancos y empresas muy importantes, así como por personalidades de leyenda, como Dolores del Río y Fernando Macotela, que presentaban en Guanajuato, lo mejor del arte mundial disponible en esos momentos.

Quizás la carpa de la cerveza Corona en la plazuela del Quijote, sea la imagen que signe las últimas versiones de un festival descuidado, que ya solo sirve como pretexto para la pachanga juvenil, y que revela el nulo interés de los gobiernos federal, estatal y municipal por preservar tradición y fama de un esfuerzo que llevó décadas de trabajo para consolidarlo y mucho dinero invertido para ello.


Por desgracia, también contribuye al deterioro en la calidad del programa del FIC, una imagen urbana descuidada, chamagosa, pletórica de puestos de garnachas, tacos, churros y papitas, que pueblan una ciudad poco estimada por sus habitantes, que permiten gobiernos deficientes, enfocados a los negocios personales y tráfico de influencias.

 La ciudad de Guanajuato, está pasando por uno de sus peores y más dramáticos momentos. Descuidada y en el olvido, con pésimos servicios públicos y congestionada de vehículos, se ha convertido en destino de un turismo desenfrenado, cuya meta es el alcohol y otras substancias narcotizantes, y no la cultura. La Feria Internacional Cervantina ha comenzado en Guanajuato ¡salud!


Artículo publicado en AM LEÓN  el 5/11/2017

@carce55