CASH PARA TODOS

Destacado

Carlos Arce Macias

La democracia debería permitir a cualquier ciudadano llegar a representar o dirigir a su comunidad. Sin embargo, esto no sucede en México. Para arrivar a un puesto de elección popular se requiere realizar primero una precampaña dentro del partido al que pertenezca el aspirante a candidato, y de obtener la añorada postulación, entonces avocarse a organizar una campaña electoral en forma. ¿Cuánto dinero se requiere para ello? ¿Usted, amable lector, tendría posibilidad de jugar una candidatura con opción a ganarla?

Las respuestas a las anteriores preguntas, es que se necesitan costales de dinero para estar en condiciones competitivas, y que, en sentido contrario a los postulados de la democracia, unos cuantos ciudadanos serían los que podrían tener opciones serias de disputar un puesto electivo. Por lo que debemos manifestar, que el juego genuinamente democrático, está muy lejano a nuestra realidad. Esto lo constatamos en cada votación.

¿Entonces como se le hace para ganar una elección? No se quiebren la cabeza. No se necesitan ideas innovadoras ni capacidades retoricas extraordinarias, solo se precisa dinero contante y sonante. Este se obtiene de tres formas: o del peculio personal (en el caso de los millonarios que aspiren a entrar en la política); el proveniente de los dineros que regentea el gobierno (Robo); o de las extorsiones a los ciudadanos para lograr el cumplimiento normativo de concesiones, permisos, horarios, autorizaciones y aprobaciones variopintas.

Cash para ganar

El alma de la corrupción, insistimos, está enclavada en el fenómeno electoral. El camino al poder, lo sabe muy bien los “políticos profesionales”, solo se obtiene robando y chantajeando. Hay muy pocas excepciones. De allí deriva el éxito de la corrupción.

Por eso no resulta sorprendente que de pronto se descubra la operación de moches a los empleados de las administraciones morenistas, a los que se les obliga a renunciar a parte de su sueldo como aporte a la campaña y organización del partido del actual presidente de la República. De hecho, resulta demasiado burda la estrategia de recolección de efectivo, sobres amarillos, mochilas y maletas, entregadas en la casa de MORENA. Son métodos ya superados.

Otros partidos más avanzados han encontrado formulas más sofisticadas y productivas. Los grandes contratos (obras públicas, computadoras, tecnologías de la información, uniformes escolares, mochilas, zapatos y servicios) con sobreprecios, que luego exigen el moche, en cash y por fuera, sin dejar rastro alguno. El blanqueo de dinero a través de empresas fantasmas, como la conocidísima Operación Zafiro del PRI en diferentes estados. O bien la vinculación informática de padrones de beneficiarios de programas federales, entre operadores electorales profesionales y secciones territoriales de votantes, como los que implementó en la última elección de Quintana Roo el Partido Verde.

Nuestras elecciones están forradas de cash. El ínclito INE y sus órganos estatales, tan orgulloso de organizar casillas, contar votos y recopilar documentación electoral, no reacciona ni protesta ante la derrama de cash en todo el territorio nacional, para envilecer a los electores comprándoles el voto. La derrama es grosera y no presenta límite alguno. En cada elección, el voto cuesta más y los montos aumentan. La estrategia conveniente para todos los partidos es que voten pocos, el plus, se obtiene por la compra y la clientelización de los sufragantes. Seamos claros, las elecciones son una simulación y un asco. Las fiscalías para perseguir delitos electorales son bellas durmientes, cuyo sueño no puede ser perturbado por ninguna denuncia.

¡Pruebas, pruebas, que presenten pruebas! Es la cínica respuesta de los ganadores ante los caudales de reclamos que puedan generarse por los derrotados, que seguro, también intentaron comprar votos.

Pues sí hay pruebas. La cantidad de dinero circulante en cash puede ser detectada sin problema por el Banco de México en sus mediciones técnicas llamadas M1, referente a los registros de base monetaria y dinero circulante. Así pudo comprobarse que, en la elección de 2018, la masa circulante se incrementó en ¡43,000 millones de pesos! (Reporte de BBC News, Darío Brooks, 16 de mayo de 2018). Allí está la fotografía de la corrupción que todos fingen no ver, que mantiene inmersos en la podredumbre a gobiernos, partidos políticos y zombis electorales (personas que venden su voto). Esa es la realidad que desnuda el cash.

43mil millones de pesos de cash

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ELECCIONES SUCIAS

Carlos Arce Macías

Se va el señor Mauricio Guzmán Yáñez. Cumple su período final al frente del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato (IEEG), pero antes, nos sorprende con una reflexión brutal: es más fácil dirigir a los internos y custodios de un CERESO, que al IEEG. Habiendo sido director de reclusorios, posiblemente por la semejanza en los temas, arribó al Consejo General del Instituto. Funcionario de larga trayectoria en diversos puestos, relata como su trabajo lo llevaba a dormir muy poco, hasta llegar a pasar cuatro días seguidos en vela, resolviendo los agobiantes problemas que las elecciones le plantearon. Debemos de agradecer su atingencia y esfuerzo.

CERESO

Hace treinta años, luego del batidillo de la elección de 1991, el problema más crítico que tenía enfrente el gobernador Medina Plascencia era el de dotar a Guanajuato de una institución que garantizara elecciones limpias y organizadas profesionalmente. El Congreso de Guanajuato y el gobierno, se dieron a la tarea de tomar referencias internacionales para replicar buenas prácticas en la futura legislación electoral. Fue así como el politólogo americano, que estuvo siguiendo la campaña de Vicente Fox, Andrew Reding, del World Policy Institute, recomendó no tomar como referencia a los Estados Unidos (“somos muy malos para hacer elecciones” sentenció.) en cambio propuso que se volteara a ver a centro y sudamérica. Y eso se hizo.

En 1997 se estableció contacto con el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, que dirigía Doña Sonia Picado, destacada política costarricense. Desde ahí, con la colaboración del Tribunal Electoral de Costa Rica, dirigido por Don Rafael Villegas Antillón, se preparó una visita a los órganos electorales de Costa Rica, Chile y Uruguay. Estos tres cuerpos administrativos operan de forma ejemplar la organización y fiscalización de elecciones en sus respectivos países. De esa gira se obtuvieron bibliografía, asesorías y conocimiento de buenas prácticas en materia electoral, que luego se refrendaron en un importante congreso sobre el tema, para recalar, finalmente, en una legislación electoral de avanzada. El objetivo era entregar a los ciudadanos de Guanajuato procesos electorales incontrovertibles y limpios. Y así sucedió en 1995. Las elecciones, organizadas por un Consejo Ciudadano, a cargo del nuevo Instituto, resultaron exitosas. Medina, el PAN y muchos ciudadanos involucrados en ese esfuerzo como el ingeniero Hugo Villalobos, quién presidía el órgano electoral, organizaron unas elecciones impolutas, sin mácula. Había valido la pena el esfuerzo.

Mientras el órgano electoral estuvo a cargo de ciudadanos, que interponían la honra personal como garantía de un desempeño impecable, el modelo funcionó. Pero la reforma electoral de 2014, que “profesionalizó” los órganos electorales, alejó a los ciudadanos y cinchó a los institutos electorales a estar a cargo de “especialistas” formados dentro de las propias burocracias internas. Así llegó el señor Guzmán al IEEG.

Ya desde antes todo comenzaba a cambiar. Las elecciones se salieron de cauce, los comicios de 2012 fueron un festín de compra y condicionamiento de voto, las televisoras adoptaron al copetudo candidato priísta y lo posicionaron como héroe de telenovela, en el ánimo de los electores. En Guanajuato, el gobierno decidió inyectar recursos para comprar votos y competir con las mismas armas, convirtiendo los comicios en un herradero. Ganó quien más recursos, extraídos de las arcas públicas, aplicaba a su organización, campaña y adquisición de voluntades.

Ahora, la fiesta continúa. Las dádivas se distribuyen sin freno. Las administraciones solo son la fuente de recursos ilegales para ganar elecciones a como sea. En tal desorden, en donde los contratos llevan sobreprecios y los gastos se dirigen a empresas fantasmas que luego suministran el combustible para operar campañas a punta de dinero, la democracia languidece y los partidos se corrompen a niveles inéditos. En ese trafique nos encontramos.

Las nimiedades con que tropezó Guzmán, y que le hicieron perder horas de sueño, fue tan solo el registro de candidatos; no la compra de votos, la distribución de calentadores solares, estufas ecológicas, sacos de cemento, láminas, varillas y despensas, en las colonias suburbanas de Puentecillas, allí en las cercanías del propio IEEG. De eso no se percató nunca, durante varios lustros y con la experiencia de haber organizando seis elecciones consecutivas. Y mientras él se preocupaba por registrar candidatos, los partidos políticos, continuaban, eufóricos, constituidos en una enorme red de corrupción, negociando resultados electorales, ofreciendo puestos, capturando opositores y nulificando la verdadera voluntad ciudadana. La democracia se nos fue al diablo.

 

Sin verdadera democracia

 

 

 

 

 

 

 

 

COMPRAR LOS VOTOS

Carlos Arce Macías

Una buena pregunta: ¿Cuándo ha habido elecciones limpias en México? La respuesta debe de ser contundente… ¡nunca!

Tranza electoral

Pues bien, considero que este es el argumento fundamental para evaluar el papel de las instituciones encargadas de organizar y procesar la voluntad del pueblo, a la hora de escoger a las personas que ocuparán los cargos de gobierno y representación, y que están encargadas de velar por la autenticidad y efectividad del sufragio.

Y el obscuro panorama que plantea la pregunta inicial, se convierte en un potente ariete para atacar y criticar al Instituto Nacional Electoral (INE) y sus órganos estatales correspondientes, como el Instituto Estatal Electoral de Guanajuato (IEEG), aparte de conocer los miles de millones de pesos que mal gastamos en organizar elecciones. Un drama, que después de tanto tiempo, los comicios no sean limpios y por lo tanto confiables.

No seamos avestruces que enterramos la cabeza en un hoyo, para evitar ver la realidad. Nuestras elecciones están tocadas de nulidad, si se llevaran a cabo las investigaciones necesarias. Carretadas de dinero, identificadas por los controles de circulante del Banco de México, que detectan el incremento substancial de dinero en efectivo en circulación durante los periodos de elecciones, tan solo 62,150 millones de pesos más entre marzo y mayo de este año. Eso es real, conocido y comprobable (El Economista 19 de mayo).

En multitud de localidades puede detectarse desde semanas antes de la jornada electoral, el trasiego de dinero y diversos productos para condicionar, coaccionar, comprar y evitar emitir votos. Las rifas de calentadores solares, la distribución de despensas, la entrega de vales, la repartición de láminas y sacos de cemento, el condicionamiento de obras públicas futuras para la obtención del voto. Pura tranza electoral, que todos ven y muchos padecen, con excepción de los órganos encargados de garantizar la certeza y la legalidad de las elecciones.

Calentadores solares por votos

Por supuesto, las zonas en donde habitan los grupos más vulnerables de la sociedad son aquellas en donde los traficantes de votos sientan sus reales, los llamados “operadores”, como es el caso de Ludovico Mata en el municipio de Guanajuato, encargado de amenazar y embaucar electores para obtener votos ilegítimos de ciudadanos violentados en su dignidad. Desde posiciones de poder gubernamental como el ayuntamiento y el sistema municipal de agua (SIMAPAG), acompañado por personajes como un tal Arrieta y “El Cuino,” o el delegado municipal en San José de Llanos, estos despreciables individuos infestan la zona rural guanajuatense con dádivas, ofrecimientos y coacciones, en tanto el candidato beneficiado, coordinador de toda la operación, transita en estado de gracia por una elección, a todas luces ilegal, tan solo por el uso de programas gubernamentales y por superar con creces los gastos de campaña. La doctora María Aparo Casar en su libro “Dinero Bajo la Mesa”, afirma que, en una elección mexicana, por cada peso, se invierten veinticinco más en dicho proceso, superando con creces los límites de campaña autorizados.

Esta cuestión hiere de muerte a la democracia; sobre todo cuando se trata de una reelección, ya que se controlan a plenitud los recursos gubernamentales. Más cuando ni siquiera se dispone de un contralor municipal, como es el caso de Guanajuato Capital. ¡El paraíso del mapachismo! La caja abierta, para ganar la elección usando el dinero público.

Contra el INE

Continuemos. Nueva pregunta: si no ha habido elecciones limpias ¿para que se necesitan el INE y el IEEG? La trampa está tendida por el presidente de la República para desconocer los resultados si no le son favorables, y si sale victorioso, podrá llevar a cabo su intención de eliminar los órganos autónomos electorales. Son prescindibles y “el pueblo” lo avalará. Conoce bien las trampas, ya que son los sujetos de ellas.

La tragedia es la tranza electoral a la que están acostumbrados los partidos políticos. Esa tranza que se alimenta de enormes cantidades de dinero, que también producen grandes fortunas para los pillos que se dedican a “operar”. El IEEG sabe, en Guanajuato, quienes son, conoce sus nombres porque son famosos y legendarios. Si les permiten maniobrar a sus anchas, luego no se quejen cuando les caiga la guillotina cuatrotera y liquiden la institución. Están prohijando el golpe definitivo a la contrahecha democracia electoral mexicana. El modus operandi de candidatos y partidos, es insostenible. Van derecho a la trampa.

Todo bajo control

¿CÓMO GANAR ELECCIONES SIGLO XXI?

Carlos Arce Macías

 

Así lo viví. Faltaban minutos para las dos de la tarde del dos de julio del dos mil, cuando el candidato Fox había recibido la batería de encuestas de diversos medios, que confirmaban su triunfo inobjetable. Una de sus primeras reflexiones, recuerdo, fue esta:

 

 De ahora en adelante, ningún candidato que no traiga un buen montón de votos tras de sí, podrá ganar una elección.

 

Efectivamente la primera contienda presidencial del siglo XXI, cancelaba las tradicionales trampas electorales, en donde los candidatos del partido oficial realizaban prestidigitaciones extraordinarias, para que urnas vacías, aparecieran retacadas de votos a su favor, en el momento del cómputo. En otros casos, las actas de casillas consignaban datos inconsistentes, que normalmente eran respetados, y acababan dando el triunfo al candidato tricolor.

 

Ahora, en el momento culminante de una lenta y penosa transición democrática, el pensamiento del nuevo presidente, indicaba que se acababan los triunfos sustentados en votos de mentira, fantasmas, nunca emitidos. Desde los albores de una nueva democracia para México, Vicente Fox oteaba la necesidad de obtener votos reales, verdaderamente emitidos, de cada candidato en contienda. Los electores, desde ahora contarían y serían el elemento definitorio del triunfo de cualquier postulante a puestos públicos. Nacía así el mercado de votos en nuestro país. Parecía que la democracia entraba, radiante, a nuestro terruño. Nos equivocamos.

 

Ahora, en momentos de plena democracia electoral ¿cómo se gana una elección? Encontramos dos caminos, los explicaré.

 

PRIMERA RUTA: El candidato debe de poseer una ambición desmedida, que lo convierta en una persona dispuesta a todo, con tal de salir triunfante en la contienda política. No debe de reparar en estrategias, ni recular en echar mano de cualquier forma de obtener recursos para sostener una campaña triunfadora. El fin justifica los medios.

 

Si ya se es funcionario público, cualquier método de captación de recursos es válido. Recuerden: todos lo hacen. De tal forma, que si no lo haces tú, quedaras en desventaja en la batalla y perderás.

 

No hay lugar a indecisiones. Desde el primer día en un puesto electivo, se deberá conformar una sesuda estrategia para recaudar fondos con el fin de sufragar los gastos de la siguiente campaña, aunque falten años para que esta inicie. Como buen gubernamentalista, la sabia sentencia que pontifica que: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, debe de asumirse a plenitud. Hay que garantizar, al costo que sea, mantener una posición en el gobierno, seguir extrayéndole rentas, expoliando los presupuestos públicos y recibiendo pagos extraoficiales. Esto no es para timoratos, menos para ilusos y románticos de la democracia y sus virtudes. Esto es la guerra y hay que ganarla al precio que sea.

 

Actuando con la crudeza recomendada, aumentarán las posibilidades de lograr un cargo público o bien de conservar el que se posee. Eso, es vivir en la gloria. Es la posibilidad de continuar en ascenso, de relacionarse con gente importante, que permita crecer en los negocios que se gestan a la vera de la administración pública. Porque hacer amigos, es una de la principales funciones de un político. De esa forma, no hay que olvidar que los favores se pagan, y uno no sabe cuando hay que cobrarlos.

 

El plan es siempre tener una enorme bolsa de efectivo, de dinero contante y sonante, para ser utilizada en la siguiente campaña. Hay que pagar a los “operadores electorales”, esas finísimas personas, dedicadas a identificar y liderar grupos de votantes, dispuestos a vender su voto y su alma al diablo, si es necesario. Ya “convencidos” ($), los deberán conducir a las urnas, y verificar el cumplimiento del compromiso, para de inmediato pagar la suma convenida. En recientes elecciones, cuenta la leyenda urbana, que se ha saldado, en ciertas zonas, hasta $5000 pesos por voto, en contiendas muy cerradas.

 

Fox tenía razón, ahora el voto es necesario. Lo que no se avistó entonces, es que el método más usual y práctico, sería el mercadeo del voto, por dinero. En ese resbaladizo espacio, entre las clases depauperadas, se puede, incluso, ir midiendo a los contendientes, para ver quién es el que da más ¡Que suban las apuestas! Quien más recursos invierta, porque es una inversión seria, tendrá más chance de ser el ganador.

 

Lo bueno es que el órgano regulador de las elecciones, siempre llega tarde y nunca identifica irregularidades, porque comprar el voto está prohibido por la ley ¿eh? La autoridad nunca ha podido evitar la venta de votos. La impunidad es total. Hay incluso una figura dentro de las fiscalías, denominada pomposamente “Fiscal Especializado en Delitos Electorales” (FEPADE), que nunca ha atinado a identificar, perseguir y sancionar ejemplarmente el trafique de votos, a cambio de dinero. La impunidad está garantizada.

 

SEGUNDA RUTA. Hay otra manera, inusual, exótica y muy extraña de intentar ganar elecciones. Está en desuso. Su referente son legendarias teorías que rememoran patrones democráticos, hoy en el olvido. Me refiero a algo muy asombroso: convencer a los ciudadanos de que den su voto a un candidato, para ocupar un puesto público, con base en su idoneidad. Algo insólito.

 

Se trata de conducir a los electores a convencerse, de que, quién se postula, realmente posee los atributos requeridos para desempeñar bien su función. Algo también rarísimo se evalúa: la honestidad. Se trata de una curiosa característica, referente a quién se conduce con decencia y rectitud. Explora la conducta de las personas, privilegiando las cualidades morales que estas poseen. Una verdadera extravagancia, en esta época.

 

Quien ya desempeña un puesto público, debe de ser refrendado por sus resultados. Hay que juzgar su gobierno por su orden, planeación, sujeción al marco normativo y sobre todo por el cuidado en invertir el dinero que han puesto los ciudadanos en sus manos, de forma razonable y apegada a las reglas vigentes.

 

Se invita a valorar la conducción gubernamental con base en la construcción de ciudadanía que se haya propiciado en ese gobierno, de la gobernanza y participación de la comunidad en las decisiones torales. Por su proclividad a transparentar toda su gestión y rendir cuentas; valorando una conducta sujeta a la congruencia y a parámetros austeros y de moderación, en el desempeño del cargo. Que los dineros públicos hayan sido cuidados más que los propios. Que se haya gobernado sin mentir, siempre hablando con la verdad.

 

Como pueden constatar, se trata de una forma de intentar elegir un futuro gobernante por demás ingenua  y naif, propia de románticos. Es un método poco práctico, farragoso, lento e inseguro. Por eso, ha quedado prácticamente descontinuado en México. Se prefiere ser prácticos y corruptos. Ese es, hasta ahora, nuestro negro porvenir.

 

GUANAJUATO ENFRENTE

Carlos Arce Macías

La decisión de conformar una coalición electoral, denominada “Por México al Frente”, conformada por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, tendrá repercusiones en nuestro estado. La amplia ventaja obtenida por Acción Nacional en tierras del Bajío sobre sus adversarios políticos, ha llegado al extremo de convertir a los últimos gobiernos panistas en un mecanismo de control gubernamental, muy cercano al autoritarismo.

Aunque el gobernador Márquez, respaldado por su biografía clerical, se resiste a admitirse como un gobernante poco demócrata y republicano, muchos guanajuatenses hemos podido constatar como su gestión ha devenido en acciones claramente contrarias al funcionamiento del orden republicano. Su comportamiento paulatinamente se ha ido modificando hasta presentar acciones propias de un autócrata, como el apabullamiento de la legislatura para conseguir nombramientos a su gusto; el involucramiento en las elección del próximo presidente del Supremo Tribunal de Justicia; pero sobre todo, la insistencia para designar un delfín o heredero político que, sin merecimientos ni méritos suficientes, guie a nuestro estado por aguas procelosas que se otean en el horizonte.

Bajo estos parámetros claramente antidemocráticos, en donde un poder señorea a los demás, es imposible la construcción de un Estado de Derecho constitucional, como lo mandata la más alta legislación, y lo exige un contorno democrático y de respeto a las libertades.

Pero henos aquí, padeciendo el sistema construido por el gobernador Oliva, de triste memoria, réplica al carbón del mecanismo partidario que controla, exitosamente el Estado de México. Se trata de una versión azul, del efectivo mecanismo de control gubernamental, en todos los ámbitos de la vida pública que tengan impacto sobre una futura elección, para afianzar desde el poder estatal, los resultados comiciales. Nos encontramos ante la burocracia panista disfrazada de partido político, un esperpento muy lejano a los planteamientos originales de Manuel Gómez Morín y Efraín González Luna, sobre el funcionamiento gubernamental.

Más ahora el esquema previsto para la próxima confrontación se ha visto alterado. El acuerdo para signar una alianza intrerpartidaria, hace que en un entorno colonizado a plenitud por el panismo presidencialista, se deban ceder candidaturas a los nuevos aliados. Esto no le viene bien, a una institución empachada de tantos triunfos y plagada de exigencias partidarias por puestos relevantes. Siempre habrá más candidatos que candidaturas. Y en esta ocasión, los perdedores pueden emigrar a otras opciones, ávidas de capturar operadores políticos que les aseguren votos.

Una curiosidad que acarreará este proceso, será ver en el estado, ahora juntos y de la mano, a panistas y perredistas, antes enemigos irreconciliables. Este es un territorio ultraconservador, en donde se nos ha  consagrado al Señor, oficiosamente por el gobernador, y se amenaza con prohibir la celebración del Halloween en las escuelas, por tratarse de una conmemoración pagana. Veremos como queda la agenda de género, el matrimonio gay, la adopción por parejas del mismo sexo y el aborto, en esta extraña fusión abajeña, que nos presenta una conjunción traumática de militancias, con profundas diferencias ideológicas.

Pero también la próxima lisa electoral en Guanajuato, expone otras curiosidades. El joven Anaya, despreocupado e irresponsable, decidió atacar a los anteriores gobiernos panistas de Vicente Fox y de Calderón, acusándolos de no haber hecho bien su trabajo y ser tolerantes con el PRI. Esto puede tener repercusiones serias en Guanajuato. Atacar a Fox no es buena idea. La bravuconada anayista puede activar una intensa campaña de promoción de Meade en nuestro estado; no hay que pasar por alto que si alguien sabe y olfatea bien el campo electoral es el expresidente. No deberíamos olvidar que a su lado colaboró Jose Luis Romero Hicks, uno de los probables candidatos del PRI a la gubernatura estatal.

En el ocaso del siglo XX, las hazañas guanajuatenses en contra del autoritarismo asfixiante, fueron lideradas por dos importantes políticos: Vicente Fox y Carlos Medina. Incluir a jóvenes inexpertos en un ajedrez político cada día más complejo, es una temeridad que solo puede explicarse por la necesidad de protección a una administración como la de los Duarte en Veracruz y Chihuahua o Borge en Quintana Roo, no en el caso de una gestión seria y profesional como la que se presume en Guanajuato. Fox está tranquilo en San Cristóbal, pero las impertinencias de Anaya lo pueden acicatear para respaldar activamente a un candidato de su confianza. Por su parte, Medina Plascencia se ha retirado de su puesto en el ayuntamiento leonés y ha desatado todo tipo de especulaciones, las encuestas lo ubican como un candidato consistente, experimentado y ganador. Posee un capital político muy importante por la experiencia acumulada, y su solvencia moral es intachable. Todo esto lo convierte en el candidato ideal para Guanajuato. Márquez lo sabe, pero titubea al sentir que perderá el control de la trama política. De todas formas lo perderá. ¿Optará por un candidato bisoño, vulnerable y débil, sobre uno seguro, fuerte y experimentado? En la política, como en la guerra, los errores se pagan caros.

@carce55

Artículo publicado en AM LEÓN el 16/12/2017

OPORTUNIDAD TRÁGICA

  Carlos Arce Macías

 El destino presenta claves dramáticas, para componer cuestiones que no presentan solución aparente. Este es el caso que vivimos ahora, ante la tragedia de un terremoto que sacudió el centro de México. Explico el tema.

 Nuestra nación, ha conformado, a partir de diversas reformas legislativas, un sistema de partidos muy fortalecido, dotado de presupuestos cuantiosísimos, que producen una partidocracia excesivamente fortalecida, que controla sin caretas, la distribución de poder y dinero en el país.


 De pronto, caemos en la cuenta que arrebatarles el dinero a los partidos, sería una dura, larga y desgastante lucha, quizás ineficaz, para arreglar, de una vez por todas, el núcleo fundamental de los problemas del país: elecciones libres, en donde se garantice una competencia en términos de igualdad, castigando severamente las trampas de los jugadores desleales.

 Si ponemos atención, es en los procesos electorales en donde se genera gran parte de la corrupción que corroe a nuestra patria. De ahí vienen los acuerdos inconfesables entre partidos para repartirse el poder en diversas regiones y zonas del territorio, como si fuese un pastel; la aceptación de recursos para movilización y compra de voto, con dinero de la delincuencia; las “inocentes y desinteresadas” aportaciones de empresas y corporaciones, para garantizarse contratos y regulaciones a modo; la utilización de medios gubernamentales y caudales públicos, para fabricarse, con anticipación, candidaturas futuras y opciones a la reelección; trafico de influencias de muchos funcionarios para poder conformar “cochinitos” que logren sostener el costo multimillonario de futuras campañas; el sistema de “moches” para la contratación de obra pública y servicios, con vistas a constituir fondos comiciales; el abandono de actividades de fiscalización y rendición de cuentas, en aras de gestorías innecesarias, para capturar clientelas electorales. Me faltarán más, pero solo son algunas, de las perversiones que fomenta la falta de una regulación y verificación eficaz de nuestras elecciones, hasta ahora imposible de corregir por los intereses que lesionaría la reforma que rectificara el modelo actual.

 Hemos permitido la construcción de lo que se denomina un sistema cártel de partidos políticos. Partidos que no requieren de la ciudadanía, porque cuentan con recursos suficientes para contratar grandes burocracias y comprar el voto de los ciudadanos más vulnerables. Por ejemplo, los partidos ya no necesitan de la aportación de sus militantes, les resulta hasta ridícula.


 El sistema acartelado de partidos, que no requiere ciudadanía, se va separando de las causas más sentidas del pueblo, sustituyendo a estas, por su propia realidad: la conservación del poder y el aseguramiento de puestos y empleos de los participantes en el cártel. La democracia queda pulverizada, así como el funcionamiento republicano de las instituciones, especialmente la división de poderes.

 Los caminos para desactivar este entramado de intereses, que complotan contra la vida institucional y democrática del país, destruyendo a sus ciudadanos, es más o menos sencilla: despojar a los partidos del caudal de dinero del que actualmente gozan, incitando la necesidad de retornar a la búsqueda del respaldo ciudadano. Esto obligaría a abrir espacios de participación, ahora exclusivo para las élites partidarias. Al no tener el acceso a dinero, mas que solo para su operación esencial, no habrá más opción que retornar a las aportaciones de los militantes, y la ampliación de su base de seguidores. Y muy, pero muy importante, y contrario al movimiento “#sinvotonohaydinero”, sería el establecimiento del principio de “elección base cero”. Este consiste en que todos los partidos cuenten siempre con el mismo monto de recursos estatales, todos parejos, para garantizar la igualdad de la competencia; la diferencia en la fuerza partidaria, la construirán la cantidad de afiliados involucrados en cada partido, y las aportaciones, con límite, que cada uno pueda hacer. El punto es incentivar la democracia interna de los partidos, hasta ahora oxidada e inhabilitada, que entre otras desastrosas consecuencias, ha acarreado la formación de una clase política mediocre y rentista, cuyos miembros, en un país desarrollado, difícilmente llegarían a representantes vecinales. Este tema no es nuevo, ha sido investigado desde finales del siglo XX, por politólogos de las más prestigiadas universidades, que advertían la descomposición de la democracia interna de los partidos, substituida por una voraz nomenclatura, dotada de una tajada muy importante del presupuesto público.


 Y en el preciso momento, en el que más obscuro se advertía el panorama político-electoral del país, deviene la tragedia. El planeta se pone de mal humor, y una basta zona del país se estremece, primero con un fuerte sismo de superior a los 8 grados, y luego es asegundado por otro de 7.1, con epicentro muy cercano a la Ciudad de México. Los daños son cuantiosos. Los habitantes de pueblos y ciudades, especialmente en la capital, son los primeros en organizarse y participar en los rescates; se activa el músculo ciudadano. ¿Y qué es lo primero en que se piensa, para hacer frente a la agresiva realidad? En despojar a los partidos políticos de los inmensos montos de dinero que reciben. La indignación es brutal y va en aumento día a día, y con ella la oportunidad de restablecer la democracia intrapartidaria e imponer un sistema que premie las virtudes cívicas de los políticos, y no su oportunismo y amoralidad. Esto nadie lo va a parar. Por eso hay que aprovechar la inesperada y trágica oportunidad, que la manifestación telúrica nos brinda. Los partidos están contra la pared.


@carce55