MÚSCULO CIUDADANO

Carlos Arce Macías

No voy a utilizar este valioso espacio para defenderme de los recientes ataques “ad homine” que me hizo el nefasto alcalde guanajuatense en días pasados. Los lectores no lo merecen y el personaje es indigno de una respuesta directa.

Lo que sí voy a hacer es narrar la historia de la insurgencia ciudadana que se está formando frente a los atropellos de un viejo estilo de entender la política, como forma de enriquecimiento individual y de camarilla. Guanajuato Capital no aguanta más.

Sociedad organizada defendiendo el medio ambiente

Trienio tras trienio, la clase política local ha ido degradándose hasta recalar en la actual administración, a la cual hemos bautizado como “Gobierno-Botín” (Spoil system). No es una gracejada, sino una categorización académica. El gobierno-botín asume como propio toda la estructura gubernamental que se conquista electoralmente, y la cual se distribuye entre los incondicionales de los triunfadores. Este fenómeno,  sin los contrapesos e instituciones necesarios, como una contraloría funcional, se convierte en el instrumento más eficiente para el enriquecimiento personal a costa del presupuesto público.

El gobierno-botín es el sótano de la clasificación de calidad de los gobiernos, y eso enfrentamos ahora. En el ámbito local, estos gobiernos se construyen en el ayuntamiento, con la concurrencia de políticos de varios partidos, lo que propicia una negociación de ámbitos de influencia y negocios entre los componentes del cabildo. Si estábamos mal, el asunto se empeoró. Se constituye un nodo de trafico de influencias para trámites  de negocios, licencias, permisos, concesiones, desde donde se segmenta a la población. Solo los amigos y aliados pueden “cumplir la ley”, en tanto que los detractores y gente normal, quedan fuera de los mercados, especialmente el inmobiliario y turístico. Todavía peor: el cumplimiento de la ley se negocia. Duro con los enemigos, amable y tolerante con los cuates y con los que se “mochan”. 

En Guanajuato Capital, está ocurriendo lo que debería suceder en el resto del estado. Se ha conformado una resistencia ciudadana decidida a combatir las arbitrariedades de una alcalde atrabiliario y carente de luces. Su lucha se expresa en la imagen de una cactácea sembrada en el centro de un arañazo urbano, que hiere una zona de conservación ecológica en las inmediaciones de la ciudad, pretendiéndose urbanizar el área, ¡a un costado del Congreso del Estado!

Símbolo de la resistencia ciudadana

Las manos que recuperaron un órgano (Pachycereus marginatus) devastado por la maquinaria encargada de abrir la calle ilegal, para luego sembrarlo en el medio del camino; se convierten en el motivo de esta contienda, porque la política tiene causas (algo que han perdido de vista los actuales gobernantes). Son las manos de los grupos ecologistas del municipio, que agraviados, decidieron intervenir la zona arrasada para que, con minucioso cuidado, se reponga no solo la especie a su hábitat, sino a la naturaleza, toda, en el lugar que le corresponde de acuerdo al Plan de Ordenamiento Territorial vigente.

Mucho le debemos a las organizaciones ecologistas que en estos días aciagos de agresión gubernamental, indignados, pero llenos de entusiasmo fraterno, decidieron reivindicar la inteligencia sobre la torva torpeza del actual gobierno, sostenido por el pacto mercantil entre el alcalde y una oligarquía urbana muy pequeña, especialmente de espíritu.

Ambientalistas guanajuatenses

A partir de estos hechos, se inicia un esfuerzo ciudadano para recuperar Guanajuato de una clase política depredadora y voraz, dedicada a imponer su voluntad y a privilegiar a sus interesados patrocinadores. 

Hoy los ciudadanos cuentan. No necesitan ser grupos multitudinarios, basta con que estén bien organizados y sus acciones sean comunicadas en las redes sociales, para hacer valer sus razones. De eso deben de tomar consciencia todos los partidos políticos. Un cactus, sembrado en medio de un camino que propiciará una urbanización, resulta ser una imagen poderosa. Se ha superado el miedo, hay músculo ciudadano.

Agresión contra reservas ecológicas
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ZARPAZO GUANAJUATENSE

Carlos Arce Macías

Hace días, apareció en redes una video-denuncia del Observatorio Ciudadano de Guanajuato (OCDG), llamada “Un arañazo a Guanajuato”. En ella se consignaba la construcción de un camino de terracería sobre una zona de conservación ecológica. El tema ha sido un escándalo en Guanajuato Capital, porque torpemente Juan Carlos Delgado Zárate, director de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, desesperado, salió a medios tratando de justificar la imprevista obra, con los peores y más disparatados argumentos, contrarios a la regulación urbana que es minuciosa y precisa al respecto.

Agresión al medio ambiente

Todo indicaba que el caso acabaría con una multa, clausura y reparación del daño medioambiental causado, en cuanto se informara de quienes eran los propietarios de los predios aledaños al camino, responsables de la gandallezca acción. Y aquí empezó el problema. Las alarmas al interior del municipio se encendieron y todo mundo se agazapó en la casa comunal. El silencio campeó por doquier.

Solitario quedó el tal Delgado Zárate, que desde entonces no ha atinado sino a declarar tonterías, tratando de envolverlas en sapiencia normativa, solo para salir del paso. Incluso se atrevió a afirmar que la calle, motivo de tantos afanes, estaba prescrita en los planos de ordenamiento territorial y que el terreno era susceptible de ser construido. Y así, mientras más declaraba más se hundía en el pantano de sus mentiras.

Pésimo funcionario

El Congreso del Estado, enervado por aparecer como sospechoso de estar involucrado en la construcción del ilegal camino, requirió un informe de la obra y nombre de los propietarios colindantes. Los medios de comunicación y los colectivos ciudadanos, también clamaron por mayor información. Pero la alcaldía continuaba paralizada y sin dar antecedentes. La respuesta del alcalde Navarro, a la solicitud de la Junta de Gobierno del Congreso resultó sorprendente: “en el municipio de Guanajuato, no hay más autoridad que el gobierno municipal (sic)”. Y de plano les negó la información requerida.

A estas alturas del conflicto, todo se había agudizado para el nefasto alcalde guanajuatense y sus adláteres. A cualquier observador, como los del OCDG, le quedaba claro que la férrea resistencia para dar mas referencias, resultaba el punto de quiebre de la cuestión. La autoridad local, ignoraba que un sinnúmero de datos fluían de forma continua. Ya se conocía que la maquinaria que obturó el cerro, había sido enviada por el alcalde. También había referencias de vecinos, notarios y corredores de inmuebles, de que los terrenos pertenecían a parientes cercanísimos de Alejandro Navarro. Todo se trataba de un plan armado por el presidente municipal para beneficiar, indebida e ilegalmente, a sus más próximos familiares. ¡Escándalo! Ahora ya se conoce hasta el número de las escrituras y el notario el cual las protocolizó. Una sonrisa sardónica se dibuja en el rostro de los circunspectos ecologistas, que sabedores de la verdad, dejaron que el primer edil del municipio fuera enredándose en su silencio y acabara evidenciando, frente a la ciudadanía, la grave corrupción de su gobierno.

La familia primero

La conducta de Alejandro Navarro, ha transgredido los límites de la frontera penal. Delitos como los de tráfico de influencias y afectación al ordenamiento territorial, se actualizan sin duda alguna. Resulta secundario pedir el despido de Delgado Zárate, Juan Valdez o Javier Carrillo, por ocultar información y encubrir al munícipe. Desde los primeros instantes del problema, ellos tenían datos y planos del caso.

Hoy, quién debe de ser separado del cargo de manera fulminante, es el propio alcalde, para responder ante la justicia de los cargos que se le formulen. Su permanencia en el puesto es políticamente insostenible. Ha defraudado la confianza que el PAN y el gobernador Diego Sinhué Rodríguez puso en sus manos. La elección de 2021 en la capital del estado, se complica cada día más. O se va, o la pierden sin remedio. De arañazo se convirtió en autozarpazo.

Autozarpazo, herida profunda

GUANAJUATO VENTILADO

Carlos Arce Macías

No cabe duda que la posibilidad de ventilar, inyectar aire, es una de las terapias capaces de mantener con vida a un paciente con COVID en situación extrema. Pero también es una forma de eliminar áreas con alto riesgo de contagios, cuando se ha identificado que el principal vector de la transmisión son los aerosoles, esas pequeñísimas gotitas arrojadas por un infectado, capaces de quedar suspendidas en el aire. Mientras más cerrado y hacinado se encuentre un espacio es más peligroso, por la posibilidad que estas gotitas se implanten en nuestras vías respiratorias o en los ojos. Para evitarlo, la mejor protección se consigue permaneciendo en zonas altamente ventiladas, como lo pueden ser los parques y jardines, plazas abiertas y zonas verdes, siempre y cuando no se encuentren atiborradas de personas, incumpliendo el protocolo de la sana distancia. Hay que cuidarse sobre todo de los aerosoles pues.

Guanajuato al aire libre

El largo periodo de aislamiento y la restricción a la movilidad de las personas han ocasionado una profunda crisis económica al cancelar las actividades productivas y de servicios. La zona más golpeada es el turismo, el cual tardará largo tiempo en recuperarse, según la previsión de los expertos. Por ello las autoridades deberían tomar medidas coherentes para enfrentar la emergencia tanto sanitaria como económica que nos agobia.

Bajo estas condiciones, Guanajuato ha iniciado la recuperación de su actividad económica encabezada por su potente componente industrial, asentado en el corredor Celaya-León, sostenido por las exportaciones a Estados Unidos y Canadá. Sin industria, una de las zonas más afectadas es la capital del estado. Con la minería en retroceso, la actividad burocrática en desbandada (ya ni siquiera el gobernador despacha en el municipio), la Universidad de Guanajuato sin clases y el turismo desplomado, está en el hoyo. Y las cosas van a peor, tomando en cuenta que el municipio es desgobernado por su actual alcalde.

Guanajuato solitario

Sin embargo, la capital tiene una oportunidad plausible para desarrollar novedosas actividades turísticas poco alentadas. Me refiero al turismo ecológico y de aventura, ese que se encuentra a buen resguardo de los mortíferos aerosoles, pues se realiza en zonas abiertas, que no requieren de tugurios donde se hacinen comensales en busca de alcohol, cigarro y tachas.

Se trata de una actividad que se puede realizar en pequeños grupos o en solitario, a buen recaudo de la pandemia. Allí entre los ventarrones de la Sierra de Santa Rosa o en los parajes montañosos de La Bufa y Los Picachos tan agredidos por el actual gobierno. El turismo rural, muy en boga en Europa, el campismo, el senderismo, el ciclismo de montaña, los recorridos a caballo, y la escalada, son actividades poco fomentadas por una alcaldía poco imaginativa, atrapada en un montón de obscuros intereses, cuya supervivencia solo depende del apoyo de un gobernador siempre ausente y etéreo.

Escalando en La Bufa

La ciudad de Guanajuato es una zona potentemente ventilada. Sus callejones y plazas se ven barridas por rachas y vendavales provocados por su orografía, por estar asentada en cañada. El centro histórico, si se controlan los tumultos, puede ser recorrido sin riesgos y algunos servicios prestarse al aire libre. Amontonarse en una multitudinaria pachanga denominada “El Túnel de la Muerte”, dentro de los espacios cerrados de la Calle Subterránea, es la peor idea que se puede tener. Solo se le ocurriría al funesto alcalde que padecemos. El problema principal son los aerosoles, recuérdenlo.

Infectándose al ritmo de rock

LA BUFA, VERDE, VERDE,VERDE

Carlos Arce Macías

 

El presidente municipal de Guanajuato, señor Alejandro Navarro, agarra vuelo para intentar imponer sus sueños guajiros: construir un centro administrativo municipal con la mejor vista sobre La Bufa y cerros adyacentes. Ya se ve despachando en oficina de cristal, no por lo transparente de su gestión, sino para admirar la diversas facetas de las escarpadas montañas, según transcurre el día, hasta extasiarse con el disfrute del crepúsculo diario, que nos regalan a los guanajuatense los cerros circundantes. Les digo, ya se vio.

 

No obstante que el Programa Municipal de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Ecológico y Territorial(PMDUET) de la capital del estado, se encuentra en consulta pública, en donde se advierte claramente el interés de los capitalinos por preservar las montañas sureñas como zonas de preservación ecológica, nuestro aventurero alcalde, antes recio defensor de estos parajes, decide proponer cambios de uso de suelo en las áreas restringidas. Planea así, impactar el Acceso Diego Rivera, para luego, pretextando el trasiego que generen las oficinas públicas ahí instaladas, dar pie para múltiples cambios de uso de suelo, que tengan como resultado el desarrollo urbano en esa zona.

 

Los guanajuatenses de Guanajuato, no tenemos paz, desde que se construyó la Vía Diego Rivera, para comunicar la zona sureña de la capital, con La Presa de la Olla. Maldita la hora en que se realizó, con la mejor intención, esta carretera. Mejor hubiera sido no construirla. Las ambiciones de una empresa constructora, se desbordaron, la corrupción e intercambio de favores entre los miembros de un ayuntamiento de triste recuerdo, hicieron posible la intentona de cambiar el uso de suelo a diversas parcelas, para tantear establecer en ellas zonas comerciales y habitacionales.

 

Sin embargo, cuando se tomó la decisión de construir el nuevo acceso a la ciudad, el planteamiento fue congruente. Todo sucedió en Los Pinos allá por los años 2004 o 2005, en una comida con el presidente Vicente Fox, del gobernador Juan Carlos Romero Hicks, el presidente municipal Arnulfo Vázquez Nieto y José Luis Romero Hicks. Allí se definió el gran proyecto de perforar un largo túnel que desembocaría frente al edificio de la Escuela Normal, y una ancha carretera que iría desde la Glorieta Santa Fe, hasta el acceso del túnel. Cuenta José Luis Romero Hicks la sincera y explicable preocupación del presidente de la República por el impacto urbano que pudiera producir el proyecto. Ante su insistencia, las autoridades, tanto municipal como estatal, se comprometieron a garantizar que las áreas colindantes a la nueva carretera, quedaran preservadas de cualquier impacto urbano, conservando la vía como un acceso exclusivamente panorámico y escénico. Esa es parte de la razón por la que toda esa zona ha sido marcada como de preservación ecológica.

 

Y todo pintaba fenomenal. Los guanajuatenses y los visitantes, tendrían oportunidad de gozar de una vista fantástica sobre los cerros de La Mesa, La Lechuguilla, La Bufa, Los Picachos y el Hormiguero, que son parte integral del paisaje de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Bajo la tutela de buenos gobernantes, las cosas caminan bien, para todos. 

 

Pero pronto mudamos de gobernador. En 2006 llegó Juan Manuel Oliva, arribando con él, el compadrazgo a la gubernatura. La empresa constructora de la carretera, subrepticiamente había adquirido, de los antiguos propietarios de la Lotificación Granja La Bufa a precio de ganga, un área estratégica de 50 hectáreas. El cambio de uso de suelo, que se tramitaría ante el ayuntamiento presidido por el inefable Nicéforo Guerrero, lograría multiplicar el valor del terreno de forma estrepitosa; el negocio sería redondo, aparte de que se había cambiado el trazo de la carretera para que coincidiera con los terrenos adquiridos. No solo eso, el resague de los cortes de lomeríos, realizados para la construcción del camino, fueron depositados exactamente a la salida del túnel, formando un extenso terraplén, ubicado en la propiedad del voraz constructor, y que ha propiciado el azolve de la  presa de Pozuelos.

 

Habiendo adoptado Oliva, a la compañía constructora como una de las favoritas de su gobierno (quién sabe cuantas tropelías más habrán armado) , ordenó a los regidores panistas del ayuntamiento que votaran a favor del cambio de uso de suelo y apoyaran la urbanización de La Bufa, en tanto el presidente municipal, conseguía el voto de los priístas. En una Semana Santa, cuando todo mundo está distraído, se intentó el cambio de uso de suelo, aprovechando el contubernio empresarial con autoridades municipales y estatales. Esta es una prístina historia de corrupción, pensamos que el novel Sistema Anticorrupción, haría bien en documentarla y mapearla paso a paso, para ejemplo de la ciudadanía. Vale la pena.

 

Hoy, los guanajuatenses de la capital,  debemos celebrar que luego de ocho años del conflicto desatado por la intentona de cambio de uso de suelo en los cerros de La Bufa, por fin, una autoridad estatal, ha hablado duro y contundente, para poner las cosas en claro. La secretaria de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial, María Isabel Ortíz Mantilla, ha respondido a la pretensión de Alejandro Navarro de construir sus oficinas dentro del entorno de áreas verdes. Le advierte que el trámite que deberá realizar, para cambiar la categoría del suelo, será largo y tedioso, e implica cambios a planes estatales ya aprobados. Se ve difícil que lo consiga.

 

Y es que finalmente, el estado tiene en sus manos la resolución del problema nacido de actos de corrupción, que nos atribula cada trienio a todos los capitalinos. Si el gobernador y sus funcionarios lo desean, solo deben de declarar como vía escénica la carretera Diego Rivera, prohibiendo cualquier conexión a ella, como si esta no existiera. Así de golpe, eliminarían la cauda de ambiciones y abusos desatados por la plusvalía que el conflictivo camino, otorga a terrenos que deben de continuar siendo verdes, verdes, verdes.

 

Ojalá y así se procediera. Por lo pronto va nuestro agradecimiento a la secretaria Ortíz por su animosa y contundente declaración. Hacía mucho que los guanajuatenses no nos encontrábamos con un funcionario público estatal, que saliera a la defensa de nuestros cerros y crestones. Gracias.

 

FRONTERA ECOLÓGICA, PRÓXIMA BATALLA

Carlos Arce Macías

 

El estado de Guanajuato, ha tenido un crecimiento acelerado y constante durante los últimos lustros. Eso se verifica en la progresión de las áreas urbanas que conforman una red de ciudades muy dinámicas, en una zona conocida como el corredor industrial del Bajío. Allí crecen León, Silao, Irapuato, Salamanca y Celaya. Ninguna entidad federativa presenta un fenómeno similar de urbanización explosiva como la vivimos, día a día, en esta región.

 

Conceptualmente, la ciudad moderna presenta un reto especial para ser gobernada, se trata de codificar una relación diferente entre los habitantes de localidades intercomunicadas, con sistemas de movilidad y una inmensa densidad de redes de toda índole, con los personajes encargados de la gestión gubernamental. Hoy, los gobernantes no generan confianza porque se encuentran más ocupados de sus carreras políticas, que por el buen desarrollo de su comunidad.

 

Frente a este fenómeno pernicioso, en el caso de la sustentabilidad citadina, es violentada constantemente, acicateada por gobiernos dedicados al botín, y no a la procuración de una buena interrelación con el medio ambiente. Guanajuato hoy, mantiene un inmenso déficit con la ecología. Y pocos pasos se dan para paliar esta carencia, que ya perjudica a todos.

 

Siendo la ciudad un “centro de civilización”, como lo definía el urbanista y geógrafo inglés Peter Hall, desde su cátedra en el University Collage de Londres; llama la atención que la comunidad urbana no reaccione convenientemente al deterioro del entorno de nuestra red de ciudades, atapadas en el vergonzoso record de metrópolis mexicanas con la peor calidad de aire y con ríos contaminados. Un asco.

 

La creación de una Secretaría del Medio Ambiente, aún no da testimonio de sus delicadas y vitales funciones. Las presiones de la expansión industrial y urbana, continúan sin ser reguladas con efectividad, su contención se advierte cada día más distante. No hay punch ni presencia política significativa. No bascula dentro de la agenda del nuevo gobierno, y los problemas continúan acumulándose.

 

El respeto a las áreas restringidas al crecimiento urbano, sufre la desenfrenada ambición de unos pocos individuos, decididos a comprar voluntades gubernamentales, a través de cualquier medio, incluso apoyando campañas políticas. Corrupción descarada. Por eso, en esta columna, describía, la semana pasada, como se ganan las elecciones. Un estercolero.

 

¿Dónde queda pues el carácter creativo, innovativo y culto de un centro urbano? ¿No suponían los científicos sociales, que las propias ciudades irían generando las soluciones de gobierno y sustentabilidad por sí mismas? Pues parece que todo está fallando, por lo menos en Guanajuato.

 

Y en su capital (no estamos seguros que aún lo sea), inmersa en una profunda cañada, rodeada de zonas de protección ambiental y paisajística, en sincronía con su calidad de ciudad Patrimonio de la Humanidad, padecemos uno de los peores gobiernos de su historia, que ya es decir. Nuestra red de organizaciones sociales, tendrá que librar, próximamente, una batalla trascendental para garantizar una parte de la frontera ecológica del estado: el respeto a los cerros de La Bufa, Los Picachos y El Hormiguero, así como la exigencia de conformar un área natural protegida, en el corazón mismo del estado de Guanajuato. Una acción de conservación, buena para toda la región.

 

La combinación de un gobierno corrupto con un puñado de ambiciosos, decididos a urbanizar el área más significativa y preciada para los guanajuatenses, pondrá en pié de lucha, una vez más, a muchos habitantes  de la capital. Mientras el gobierno estatal, mira impasible como la convivencia se deteriora y la confrontación de ánimos se extiende por las callejuelas de la ciudad. El gobernador ni se inmuta, tampoco la secretaria del medio ambiente y menos el secretario general de gobierno, interesado apenas en su ciudad de origen: León.

 

Esperamos, por lo menos, el acompañamiento de la Universidad de Guanajuato, que teniendo una corresponsabilidad con la ciudad y siendo centro de pensamiento crítico y científico, presenta rasgos positivos como la propuesta de formar una área natural protegida, los análisis de lixiviados de un criminal tiradero de basura a cielo abierto, el impacto de los jales producidos por la industria minera y la propuesta técnica del nuevo Programa de Ordenamiento Ecológico y Territorial (POET). ¿Tendrá consciencia la universidad de su trascendente posición política en la batalla que se avecina?¿U optará por dejar sola a la ciudadanía? Ya veremos.

 

La consulta ciudadana al POET, está marcada por una estrategia del gobierno local, sincronizada con los intereses de los pretensos urbanizadores, con el objeto de permitir la devastación de los cerros, y empezar a asentar fraccionamientos y  oficinas administrativas en las faldas de La Bufa. Habrá que frenarlos. La red de organizaciones sociales, deberá reaccionar a la acechanza e impedir cualquier intento de comercializar terrenos tradicionalmente ecológicos.

 

Los guanajuatenses, si no cuentan con la UG, irán solos a esta justa, no hay temor. Con el gobernador no contamos, ni siquiera se para ya en Guanajuato, ha trasladado sus oficinas al Puerto Interior de Silao, lo que significa que su prioridad son los parques industriales, no el tema ambiental. La secretaria de Medio Ambiente, no considera que el tema requiera de su interés, quizás ni lo conoce. Le vale. En tanto el secretario de gobierno, parece haberle cedido amablemente la franquicia política de Guanajuato Capital, al patético alcalde que obscurece nuestro futuro. Lanzas en ristre.

EL CORAZÓN VERDE DE GUANAJUATO

Carlos Arce Macías

Guanajuato es un estado que se ha hiperindustrializado. Basta subir al cerro del Cubilete, para darse cuenta de cómo ha cambiado el paisaje del Bajío. Las tierras de labrantío, han cedido su lugar a enormes extensiones de naves industriales. Las armadoras de vehículos se extienden en el horizonte. Pululan fraccionamientos para la industria. El verdor o los colores ocres de las tierras surcadas por los arados, han sido substituidas por largas techumbres blancas.

La industria ha multiplicado los empleos disponibles para los guanajuatenses y los mexicanos en general. El crecimiento económico de la región, puede compararse con el de las potencias asiáticas. Pero como en todo el mundo, el desarrollo fabril tiene un costo: el medio ambiente.

En los primeros meses de una nueva administración estatal, se ha instituido una nueva secretaría, la del Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial. Se trata de una apuesta por el fortalecimiento de políticas públicas que venían postergándose, ante el ímpetu de la atracción de inversiones y las facilidades empresariales para ubicar empresas en el entidad y la expansión desordenada de las ciudades. Llevamos veinticinco años en un esquema constante de gran permisividad en materia medioambiental y urbana. La normatividad en estas materias ha sido, por decir lo menos, laxa. La fuerza política de las áreas de desarrollo económico y los poderes fácticos citadinos, han primado sobre los requerimientos de las disciplinas ecológicas y de sustentabilidad.

Cobra pues sentido, pensar en grande, para favorecer acciones que contribuyan a balancear el rezago medioambiental. Un impulso importante es la conservación de las sierras que hacia el norte, contienen el explosivo desarrollo urbano del rosario de ciudades que conforman el corredor industrial. Se trata de preservar, frente a las ambiciones de fraccionadores voraces y líderes sociales irresponsables, diversas áreas cerriles, que resultan apetecibles para desarrollar vivienda de alto rango, o bien propicias para que instalar campamentos precaristas. Así el desorden urbano se ha ido extendiendo por toda la región.

El Corazón Verde de Guanajuato, que la autoridad planificadora de Guanajuato ha preconcebido, es una extensa zona, susceptible de ser declarada como Zona de Reserva Ecológica. Bordeando el cinturón de ciudades, desde Celaya hasta Irapuato, todas las serranías hacia el norte deben ser protegidas. Sin embargo el punto más crítico se encuentra en el noroeste, exactamente en los bordes serranos con la ciudad de Guanajuato.

En el 2010, Guanajuato Capital vivió una tragedia urbana. Mediante una audaz y tramposa maniobra, explicable solo a través de actos de corrupción descarados, el ayuntamiento cambió el uso de suelo de terrenos, que son parte de las bufas que circundan a la ciudad en su cara sur. Irresponsablemente el cabildo generó una presión urbana sobre esos terrenos, que de inmediato quisieron ser aprovechados por sus orondos propietarios. Apareció entonces un emotivo e imprevisto movimiento ciudadano que paró en seco la iniciativa empresarial. Se realizó un plebiscito, que fue contundente: no al desarrollo urbano en La Bufa, Los Picachos y El Hormiguero. Luego siguió el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), realizado por la UNAM, y por lo tanto blindado contra las presiones que intentaron ejercer los poderes fácticos de Guanajuato Capital. Toda la zona en disputa se pintó de verde.

Pero la ambición ciega y vuelve sandios a los humanos, y en este caso, a los directivos de una empresa constructora que es dueña de buena parte de los terrenos litigiosos, que no ceja, trienio tras trienio, en su obsesión por fraccionar los emblemáticos cerros guanajuatenses. Ahora, en connivencia con el nuevo alcalde, en una acción desesperada, intentan retomar el temerario plan,  que, de seguir esa ruta, acabará políticamente con el obcecado edil. Debemos advertir con contundencia y claridad: los guanajuatenses no son acreedores del apoyo millonario que el constructor realizó a la campaña del aspirante ganador, y por ello, se aprestan a la defensa de áreas que siempre fueron reserva ecológica. Se advierte también  al ofuscado constructor, que apoyar candidaturas a cambio de negocios futuros resulta altamente riesgoso cuando la ciudadanía está activa y organizada. Duro aprendizaje.

Pero también debemos señalar que las responsabilidades del gobierno del estado, se encuentran más presentes que nunca. El gobernador Diego Sinhué Rodríguez debe afrontar el reto con prontitud. Una buena señal sería decretar el acceso Diego Rivera como una “carretera escénica”, cuya finalidad exclusiva es la conexión directa entre el casco antiguo de Guanajuato, con el desarrollo de la zona sur, a la vez que permite admirar los cantiles de los cerros que circundan la ciudad. Como consecuencia de ello, se establecería la prohibición de cualquier conexión de otra vía con dicha carretera. El decreto ordenaría la colocación de una  cerca perimetral para garantizar la condición escénica de la carretera. De esta forma, se suprimiría, de plano, la plusvalía que esta obra generó sobre los terrenos adyacentes. Justicia, no divina, sino administrativa, que los guanajuatenses agradecerían, de corazón, al nuevo gobernador.

Debemos profundizar en la reflexión, el mensaje principal es entender que lo importante del tema trasciende al municipio de Guanajuato y a la mezquindad de su alcalde; la problemática no se ubica solo en unos cuantos terrenos, sino en la contención general de todos aquellas zonas que intentan expandirse sobre la Sierra Norte guanajuatense, que constituirá el Corazón Verde de Guanajuato hacia el futuro. El área que forma este espacio dedicado a compensar el deterioro sufrido por la agresiva industrialización y urbanización, no se limita a 3,900 hectárea de preservación ecológica, sino a muchas más, necesarias para ordenar sustentablemente el territorio que habitamos.

Recapacitemos, el Ejecutivo del estado, bastante ocupado estará con su interrelación con el nuevo entorno político nacional, para volver a abandonar Guanajuato, como sus antecesores, y permitir el incendio social que le acarrearía enormes costos a él y a su partido. El gobernador debe de serenar los ánimos del novel alcalde. Mientras esto sucede, los cuevanenses se aprestan a librar una nueva batalla desde La Bufa, no solo para proteger el honroso titulo que posee la ciudad como Patrimonio de la Humanidad, sino desde la perspectiva de sustentabilidad y de gobernanza urbana. Por lo pronto, como condición para este logro, se requiere la eliminación del sistema de gobierno-botín, que hasta ahora ha operado en el municipio, poniendo en riesgo el legado cultural, escénico y ahora medio ambiental de la zona. Poner un alto definitivo a políticos y empresarios insaciables, será la primera acción.

@carce55

LA ODISEA DE COUSTEAU

Carlos Arce Macías

La semana ha sido tan brutal en el tema de seguridad y violencia, copada por tráileres repletos de cadáveres y primeras planas nacionales que relatan el choque entre bandas criminales en Guanajuato, a razón de 1600 homicidios para este año, que he preferido abrir un paréntesis para alcanzar un oasis editorial que nos alcance para recibir la ansiada designación de los responsables de la seguridad pública y la persecución de delitos, en el gabinete de Diego Sinhué Rodríguez. Su gobierno estará marcado por esta decisión y pienso en la enorme responsabilidad que caerá sobre él. Pasemos a algo más agradable.

Recuerdo el trabajo delicado y meticuloso de un hobbie cultivado en mi juventud: el modelismo. Siempre me gustó armar aviones y barcos. Uno de los retos más importantes que enfrenté, fue la construcción de una réplica del célebre Calypso, el barco de exploración submarina del famoso capitán Jaques-Yves Cousteau.

La plataforma de video Amazon Prime, ha colocado en su cartelera digital una gran película: L´Odisseé (La Odisea), una coproducción franco-belga, sobre la vida del explorador marino. La dirección corre a cargo de Jérome Salle, un fino e imaginativo director francés, mientras que la caracterización de Cousteau la realiza el acreditado actor galo Lambert Wilson. El reencuentro después de tantos años con el protagonista de variadas aventuras subacuáticas, resultó, para mi, inolvidable. La compra del destartalado barco, las complejas relaciones familiares, los clarobscuros de la dominante personalidad de Cousteau, son expuestos por buenos artistas y una espléndida fotografía de Matías Boucard, que le permite tomas espectaculares de los diversos parajes visitados por el Calypso.

Para nuestra generación, los documentales del explorador oceánico, abrieron un mar entero de conocimientos sobre medio ambiente y ecología marina. La capacidad desarrollada por Cousteau a través de aqua-lung, el sistema de buceo autónomo inventado en 1943 junto con su amigo el ingeniero Emile Gagnan, permitió tomas de la vida submarina jamás antes vistas. La oportunidad de revelar las condiciones de los mares y océanos, por medio de su lente, hicieron famoso al buceador francés. A la vez se le fueron acumulando responsabilidades enormes, al tiempo que descubría, poco a poco, el delicado equilibrio de distintos ecosistemas, así como el impacto de la actividad humana sobre ellos.

Llama la atención su peligroso crucero en la antártica y el descubrimiento para millones de espectadores de los silenciosos y gélidos parajes, en sus series televisivas. Su visita al congelado continente abrió muchas mentes a la necesidad de construir un esquema de protección global sobre toda la desolada región. Así surgió el “Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente” impulsado denodadamente por Jaques Ives Cousteau, que fue concluido en Madrid en 1991.

Conforme transcurrían viajes y exploraciones, el enfoque de su vida fue cambiando paulatinamente. Primero fue un innovador, luego un descubridor, para acabar como un promotor de la protección al medio ambiente y un fervoroso ecologista. Aparte de la Antártica, entabló una significativa lucha por la protección del Amazonas y el cuidado de uno de sus mares favoritos: el Mar de Cortés, al que bautizó como “el acuario del mundo”, en el que irresponsablemente, décadas después, hemos permitido la extinción de la vaquita marina.

Su resuelta lucha en pos de la protección de los delicados equilibrios ecológicos, así como la constatación del deterioro de los mares por la mano humana, lo llevo a respaldar una interesante lucha jurídica, para que la ONU expidiera “La Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Generaciones Futuras”, formulada por la Sociedad Cousteau y un grupo de académicos e intelectuales. El llamado de atención sobre el deterioro que sufre el planeta a manos de la especie sapiens, justifica la concientización de todos los humanos con respecto a nuestras obligaciones de proteger a la Tierra de la destrucción y la contaminación. Las futuras generaciones reclamarán nuestra irresponsabilidad. Sus derechos humanos son susceptibles de ser violados por las generaciones actuales, circunstancia que al preverse en un instrumento internacional, significa un muy importante avance del Derecho.

Así, mientras Jaques Cousteau se pierde en las profundidades oceánicas y yo recuerdo mis dificultades para engarzar las piezas a escala del Calypso, los guanajuatenses, en nuestra lejanía del océano, debemos de meditar y actuar en defensa de nuestro medio ambiente, impactado por la industrialización acelerada que enfrentamos. Nuestros ríos desembocan en el mar. Es urgente atender el medio ambiente.

@carce55