DIEGO ¿UN TIRO EN EL PIE?

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Carlos Arce Macías

Como conmemoración al 83 aniversario de la fundación del Partido Acción Nacional, el gobernador de Guanajuato acudió al evento “Origen y Futuro de Acción Nacional”. Allí habló en tono crítico sobre algunos problemas que enfrenta su instituto político. Resaltamos dos temas importantes: burocracia y aviadores, y la escasez de militantes jóvenes.

Regaño

Subrayo la forma que usó el Ejecutivo estatal para tocar el tema de la burocratización del PAN y la aviaduría, ya que lo hace asumiendo que se dirige a miembros del gobierno y no a ciudadanos. El aviadurismo es ese fenómeno que consiste en ocupar una plaza en la administración pública, y simplemente cobrar sin trabajar. El partido, hay que ser claros, se ha transformado en una organización conformada sólo por burócratas. El PAN podría llamarse PBG (Partido de Burócratas Guanajuatenses). Fíjense bien: de ser el ejemplo a finales del siglo XX de un partido de ciudadanos, que logró conquistar la presidencia de la República, la dirigencia partidista estatal lo ha transformado en un mecanismo de captura de chambas administrativas y puestos gubernamentales. El ganar una elección ha significado apoderarse del gobierno para repartir posiciones entre militantes oportunistas. Así el PAN se ha vaciado de ciudadanos para quedar en manos de un grupo de burócratas y funcionarios dedicados a preservar sus posiciones y a escalar la pirámide jerárquica de la política guanajuatense. Este es el camino que siguió Baja California, y ya conocemos el resultado.

Por otra parte, la torre de control advierte sobre las aviadurías. ¿Por qué hay muchos que cobran y no trabajan? Por dos causas: privilegio e incompetencia. Unos saben que el premio a sus talentos como operadores electorales para clientelizar, condicionar y comprar el voto de los ciudadanos más vulnerables, consiste en su adscripción a un puesto de trabajo durante los siguientes tres o seis años, sin la obligación de cumplir con alguna carga burocrática, una beca, pues. En otros casos se trata de la repartición de puestos, para personas incondicionales, que no cuentan con los perfiles adecuados, pero que están siendo retribuidos por su desempeño en la campaña electoral. En ambos casos el resultado es la ineficacia de la administración pública y la excesiva carga burocrática sobre la nómina gubernamental. Imposible gestionar políticas públicas complejas con esos cuadros improvisados.

Y el gobernador regaña, pero no asume sus responsabilidades para poner freno al desenfreno de sus correligionarios. La solución la tiene a la mano. Esta consiste en institucionalizar y convertir en un sistema funcional, al servicio profesional de carrera dentro de la administración pública. Es ese servicio profesional, compuesto de funcionarios escogidos por sus capacidades administrativas, financieras y técnicas, la pieza fundacional de un buen gobierno. Por eso, hasta ahora, el PAN no ha sido capaz de entregarle a los guanajuatenses gobiernos modernos y confiables, comprometidos en la construcción del bien común. También se explica la degradación de los servicios que presta la gerencia pública, cuando toda la atención y formulación de políticas, se centra en el reparto de dádivas, como lo hace la secretaría encabezada por el desabrido precandidato Jesús Oviedo, porque sin imaginación ni talento, es la única forma que conocen, también la más primitiva y deshonesta, para ganar una elección. Sin darse cuenta, Diego Sinhué tocó uno de los puntos álgidos de la problemática que él debería corregir de inmediato. Aconsejamos que, para no darse un tiro en el pie, el gobernador asuma el reto del cambio.

Hablemos de los jóvenes. De menos de 300, pasamos a 650 en unos meses. Pero no son militantes activos y de peso social. Son solo afiliados por los padroneros del PAN y algunos vivales en busca de una primera chamba. ¿Qué joven en su sano juicio se enrola en un partido inquisitorial, de mordaza, sin debate ni discusión y sin vías de acción política que impliquen nuevos ideales y rebeldía creativa? El Smart Phone les brinda mayor entretenimiento. La invitación a un joven es uno de los conjuros que solo manejan los buenos políticos, los que ponen por delante las ideas que mueven las almas, que instigan a la acción virtuosa y apasionada que provoca seducción. Esas cualidades nunca las encontrará el gobernador en la actual dirigencia, designada a dedo, para gobernar al PAN de Guanajuato. El cambio debe de ser rupturista y radical, para ampliar horizontes, pizcar ideas y abrir espacios de diálogo, y así abandonar el burocratismo pernicioso y el envejecimiento enfermizo. Por lo pronto, la cabeza la traen echa bolas y no encuentran el camino. Están pasmados.

¿Un PAN de burócratas?

 

 

 

 

 

 

 

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IMPACIENCIA IMPRUDENTE

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Carlos Arce Macías

Siempre a la zaga del presidente de la República, el gobernador de Guanajuato decide imitarlo. Si el ejecutivo federal destapa a sus candidatos para sustituirlo, el gobernador Diego Sinhué Rodríguez apura el paso para postular a sus favoritos, no obstante que provienen de dos organizaciones políticas diseñadas con trazos totalmente diferentes, en Guanajuato se asume la designación como la senda para nominar al próximo candidato a la gubernatura. Igual que lo hará Morena.

Para un proceso así, la política en esta entidad debería basarse en elecciones internas. Es vergonzoso que los guanajuatenses permitamos que un personaje nos imponga a un favorito. Así sucedió en 2018 y el resultado es un ejercicio gubernamental cargado de pifias. Deberíamos entender, que, si permitimos una vez más el funcionamiento de tan indigno modelo, en el mejor de los casos estaremos ante el advenimiento de un gobierno peor que el actual. Esto porque así sucede con las designaciones personales. Por eso se inventaron los procesos democráticos, para evitar la falla que ocasiona la dependencia de la voluntad individual para designar sucesores, que siempre resulta en un traspié.

Pero en esta compleja situación, hay un tema muy importante: la forma en que se está obligando competir a las mujeres frente a los candidatos de sexo masculino. Sabemos que en la empresa es 80% más difícil para una mujer llegar a un puesto directivo. Pues en la política, el gobernador les construye un obstáculo más complicado. Lo explico.

Mientras que el secretario repartidor de dinero y programas sociales ha sido enviado como el ungido, resulta que para dar buenos resultados y ser evaluado satisfactoriamente, solo debe de distribuir con ahínco vales y apoyos al por mayor. En tanto el secretario de salud deberá de seguir dando resultados luego de haber sorteado con relativo éxito la pandemia de COVID. Va en caballo de hacienda y no le resto méritos personales por su desempeño. En tanto el senador que también aspira a la gubernatura ya está en campaña. Solo debe asistir puntualmente a las sesiones senatoriales, para ser testigo de como sus compañeras de curul fabrican a diario una fiera oposición desde la Cámara Alta.

Secretario del reparto

Pero las candidatas mujeres tienen mucho más complicada su rendición de cuentas satisfactoria. La secretaria de gobierno, Libia Denisse García debe lidiar con los problemas políticos del estado y con el cavernoso tema de los desaparecidos. Por más voluntad que ponga en su duro cargo, siempre estará sujeta a todo tipo de eventualidades, su candidatura se juega todos los días. Y sus detractores lo saben, y conocen las cartas que pueden defenestrarla.

Por otra parte, Alejandra Gutiérrez y Lorena Alfaro, las dos presidentas municipales capaces de lograr la ansiada aspiración, deben de rendir frutos claros y concisos de su encargo. Para ellas la prueba es brutal. El gobierno municipal, hoy en día, es el reto más formidable para cualquier aspirante a dirigir una sociedad. En dos años y medio hay que entregar resultados de su gestión. Programas innovadores que contribuyan a la construcción de un gobierno moderno. Control mínimo de la violencia, con indicadores de mejora; obra pública bien priorizada y servicios públicos eficientes. Al tiempo que deben desempeñarse como precandidatas. La verdad es que se están estableciendo ventajas injustas a favor de sus competidores varones.

En desventaja frente a los candidatos masculinos

Y es que, al dar el balazo de salida con tanta anticipación, quienes llevan la delantera son los funcionarios masculinos, señalados por el dedo del gobernador. Ellos no necesitan tiempo para probar nada, mientras que a ellas se les escatima. Bajo presión las féminas deben redoblar el paso para poder ofrecer algunos frutos inmaduros de su gestión. ¿Pensó en ello Diego Sinhué? ¿No debería desandar el camino y permitir que la sana competencia, basada en los resultados que otorguen los atributos administrativos y de dirigencia política de los candidatos, se evalúen en los tiempos marcados por ley? De otra forma la competencia es desigual. Por lo pronto, al gobernador lo engulló una impaciencia imprudente, al ver al presidente desojar la margarita. Reflexionemos, en el 2022 ¿queremos gobernantes o candidatos?

El impaciente

 

 

 

 

 

 

 

EL PAN, POR ENCIMA DE LA MARCA

Carlos Arce Macías

Recientemente Diego Sinhué Rodríguez, gobernador del estado y autonombrado “líder moral” del Partido Acción Nacional en estas tierras, dio una entrevista al periodista Arnoldo Cuéllar, en donde explicitó, entre otros temas, su visión sobre el instituto político que lo encumbró, por designación, como ejecutivo estatal. Perdió varias oportunidades para guardar silencio, y decidió ser esclavo de sus palabras. Sentenció: “Ni Carlos Medina, ni nadie está sobre la marca en Guanajuato”.

“Nadie sobre la marca”

En esa sola frase compendió su profundísima filosofía partidista: Acción Nacional es un sistema de franquicias, bajo la cobertura de la marca “PAN”. Punto. Y ese sistema le permite, como “líder moral”, entrometerse en la vida partidista, utilizando su nomina estatal y el poder del presupuesto público para manipular a su antojo “la marca”, violentando el numeral 31 del Código de Ética panista.

Pero el gobernante se equivoca, el partido político “Acción Nacional”, es una entidad de interés público y organización ciudadana (artículo 41 Constitucional), que en su operación utiliza dineros de los presupuestos del Estado, y no tiene como objetivo principal la operación electoral. No es una marca. Acción Nacional permaneció decenios fuera del poder, dando luchas testimoniales, pero enseñando civismo y rectitud política al pueblo. Si para ganar elecciones hoy, es necesario robar dineros de las arcas y pactar contratos públicos con sobreprecios (moches), deberíamos dejar de ganar elecciones; pero a cambio nos debemos transformar en fieros opositores a gobiernos dedicados a medrar desde el poder, combatiendo con rabia el peculado y los abusos, hasta que esto cambie. Porque en el verdadero PAN no robamos. Cuando hemos ocupado puestos públicos, solo hemos recibido la paga que se nos ha asignado. No hemos hecho negocios desde el gobierno, porque siempre hemos tenido muy claro el significado de la honestidad. La asumimos a plenitud.

Y más tardó en sentenciar el gobernador que nadie, ni Medina está sobre “su marca”, cuando el propio Carlos Medina Plascencia, acompañado por Juan Carlos Romero Hicks, una decena de exgobernadores e importantes exlegisladores y exfuncionarios panistas, cuya buena fama está a buen recaudo, saltaron a la palestra para plantear las necesarias reformas que le urgen al histórico instituto político. Para empezar, Juan Antonio García Villa expresó que se debe de levantar la selectiva aduana que se ha construido para evitar nuevas afiliaciones al partido. Entendemos que el sistema de franquicias no comulgue con esta exigencia. Este prefiere el reparto territorial y voluntarista de “la marca” a través de padroneros. Pero no importa, habrá que dar la batalla para lograr los cambios necesarios y así recobrar la democracia interna, cancelada por los gerentes de la franquicia.

Por encima de la marca

Medina, el primer gobernador panista de Guanajuato, volando por encima de la marca azul, propuso: “Tenemosque cuidar nuestra democracia, cuidemos la democracia en libertad, y salvar a la democracia tiene que ver con un sistema de partidos sano, – y eso es lo que nos preocupa a nosotros- que tengamos condiciones y cambios legislativos para conformar una democracia, más que representativa, participativa. Nuestra inquietud es cómo transitar en el partido para sostener la democracia en el país”.

Juan Carlos Romero Hicks, ahora presidente de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción en el Congreso, será el comisionado de este selecto grupo, para inyectar en el PAN las estrategias y acciones que eliminen las prácticas de cohecho y tráfico de influencias que han infectado a muchos de sus dirigentes y funcionarios.

En tanto, aprovechando el espacio, el exgobernador de Morelos Marco Antonio Adame lanzó la flecha: “Tenemos diferencias respecto a la dirigencia del partido, pero mantenemos el diálogo y la propuesta, que es lo que enriquece la vida de Acción Nacional”. Diplomático pero contundente.

El exlegislador Carlos Angulo, quién en carne propia padeció el proceso de pudrición de la LXII Legislatura Federal, recordada por los moches y las teiboleras, y que es testigo de lo que sucedió allí, planteó una propuesta de reforma electoral para obligar a los partidos a realizar elecciones primarias, simultáneas y abiertas a la ciudadanía (PASO), para forzar la democracia interna y descartar la oprobiosa partidocracia. Dijo: “De esa forma se evitará que las cúpulas impongan candidatos. Los partidos políticos se han desprestigiado porque han sido asaltados por grupos de intereses particulares en cada uno de esos partidos, incluyendo el nuestro, por desgracia, que han excluido a los ciudadanos de la participación política. Las elecciones primarias son un vehículo para romper con ese paradigma”.

Y la enjundiosa exlegisladora Esther Quintana, otra sobreviviente del naufragio de la LXII Legislatura, lo secundó diciendo: “El partido le da su aval a candidatos para que representen a la ciudadanía, y ha llegado cada zángano y sinvergüenza a mi partido, y este se ha quedado cruzado de brazos, no ha hecho absolutamente nada, cuando debería pedir disculpas por lo que ha hecho mal, como un gesto de humildad”.

Mientras, en Guanajuato, el gobernador continúa declarando a Cuellar sus temores: “Veo un PAN viejo, eso me preocupa… viendo la elección juvenil con solo 400 o 500jóvenes, te asusta”. El gerente de la marca es incapaz de entender que, abanderando agendas de ultraderecha nunca enrolará a jóvenes valiosos. Si la unidad partidaria consiste en seguir la consigna de que “el que obedece no se equivoca”, debería tomar consciencia que este solo enunciado es el percutor de una estampida de jóvenes en cualquier organización. Aparte, la franquicia encara un penoso proceso penal, que ronda a su ámbito juvenil.

Por lo pronto, se ha construido un grupo espléndido de panistas genuinos, que se ubican muy por encima de una marca ramplona, pirateada al verdadero PAN, al que es necesario recobrar como instrumento de la ciudadanía para realizar el Bien Común.

Más allá de la “marca”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MENTEFACTURAR AL GOBIERNO

Carlos Arce Macías

El buen juez por su casa empieza

Conseja Popular

El gobernador de Guanajuato ha diseñado un método milagroso para obtener resultados casi inmediatos, que transformen nuestro entorno. Basado en las ideas contenidas en el libro “Mentefactura, el cambio de Modelo Productivo”, escrito en 2012 por Juan José Goñi, ingeniero industrial vasco especializado en Innovación, nuestro Ejecutivo intenta transformar la planicie del Bajío en un valle, y la rebautiza y promociona pomposamente como “El Valle de la Mentefactura”.

Convenciendo

A partir de aquí, basado en una campaña mediática, intenta posicionar ideas light sobre como engancharse a la economía del conocimiento, mediante un “cambio de actitud empresarial”, que altere el sistema manufacturero implantado en Guanajuato, sustituyéndolo por ideas geniales, que de pronto fructificarán gracias al esfuerzo gubernamental de convencimiento en los postulados mentefactureros.

Pero hay que decir, que aún cuando la propuesta es muy naif, posee su lado bueno. No estaría de más iniciar un esfuerzo rumbo a tareas de investigación y desarrollo (I+D) necesarias para, paulatinamente, incorporarnos a la industria 5.0, ya que la cuatro se nos ha ido de largo. Hay que empezar a cortar caminos y planear la enorme inversión en talento, formación e investigación que requiere la innovación, especialmente en la formación de ingenieros de altísimo nivel.

Y resulta propicio forzar a los grupos empresariales a abandonar esquemas tradicionales como la empresa familiar, para incorporarse a los mercados de capital, convirtiéndose en empresas públicas, que coticen en bolsa, y por lo tanto transparentes en su gestión y resultados. Mejorará el panorama.

También impulsarlas hacia organizaciones matriciales, más democráticas, menos jerárquicas, y que incorporen diálogos internos incluyentes y fluidos, desde donde se abran espacio a ideas disruptivas. El trabajo en equipo, la vinculación con el entorno, la preocupación por sus trabajadores y la calidad de servicios y productos, deben ser acogidos como objetivos primordiales de una empresa de cara a los retos que nos presentará el futuro.

Y es en este instante, frente a la comparación entre el funcionamiento de las nuevas organizaciones privadas en contraste con el desempeño de los gobiernos, que se evidenciará el enorme desequilibrio entre ellos. ¿Acaso el gobierno no debe acompañar el cambio que él mismo propone, transformándose radicalmente y asimilándose a las variaciones que pretende detonar? Reflexionemos sobre ello.

¿Se imagina al Valle de la Mentefactura operando a plenitud, mientras sus gobiernos continúan aprisionados en ambientes decimonónicos, uncidos a procesos autoritarios y discrecionales, resueltos, normalmente bajo condiciones de chantaje para obtener licencias, permisos, concesiones y apoyos? ¿Es más, se puede llevar a cabo la mentefactura, que requerirá velocidades extraordinarias de gestión, ante una burocracia lenta y opaca, improvisada y no profesional?

Transformar un gobierno anacrónico

¿Se puede mentefacturar con un servicio administrativo, basado en papel y firmas autógrafas, como el inventado por Napoleón, carente de herramental tecnológico de punta, en ciudades conducidas bajo métodos anacrónicos, sin planeación puntual y sobre todo sin visión de sustentabilidad, en pleno calentamiento global y polución descontrolada?

El gobernador debe adoptar una postura congruente y forzar su administración a los estándares que pretende imponer a otros. Debe comenzar por poner el ejemplo, junto con los ayuntamientos, transformando y revolucionando las burocracias, para obligarlas a modernizarse y depurarse.

Ultimo punto. Con el sistema político que opera en nuestro estado, basado en un subsistema de partidos políticos decadente y antidemocrático, la mentefactura no prosperará. Sin la necesaria democracia interna, basados en designaciones a dedo, continuaremos esclavizados a espacios autoritarios, contrarios a la operación de organizaciones horizontales cooperativas, basadas en la idea de gobernanza, no de designios unipersonales.

Gobernanza

P.D. Hace unas semanas fuimos invitado al inicio de actividades del Centro Fox. Resultó gratificante escuchar a su orquesta conformada por jóvenes talentosos, que entre más de 800 aspirantes que conforman el sistema regional de orquestas juveniles, fueron seleccionados por su destreza y porque han decidido dedicarse profesionalmente a la música. En tiempos difíciles, el arte y la cultura deben de prodigarse para paliar las angustias. Gran trabajo, promotor del cambio de mentalidad como el que planteamos en nuestro texto, y que merece nuestro reconocimiento y aprecio.

Talentos musicales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL GOBERNADOR DE LEÓN QUIERE ESTADIO

Carlos Arce Macías

En total imitación de la política besibolera del presidente de la República, que compra estadios mientras la pandemia de COVID cala hondo entre los ciudadanos y la crisis económica impacta con crueldad; el supuesto gobernador de Guanajuato propone la compra del vetusto estadio de futbol de la ciudad de León y sus terrrenos circundantes. Intenta arreglar asuntos privados con dinero público.

Quiero el estadio.

Al tanto de la trágica pérdida, a traves de un largo juicio que tuvo como base la mala fe y la vileza de los actuales dueños, que terminaron arrancando de la propiedad del municipio el preciado inmueble; resulta absurda la propuesta del gobernador, de pagar el rescate exigido para recuperar el bien.

Un gobierno serio, en contraste a lo que hace Morena, no puede cometer el abuso de esquilmar los presupuestos públicos del estado y del municipio, para volver a poseer un estadio caduco. Menos cuando existe un proyecto futurista y moderno, que ya ha sido presentado y festinado, y que se sumará a la nueva era de estadios asimilados a centros de diversión, comercio y compras. 

Quizás sea por el remordimiento de conciencia del gobernador Rodríguez el que lo induzca a precipitarse y ser devorado por los tiburones. Todo porque en su tiempo, siendo regidor del ayuntamiento, votó a favor de la extinción del fideicomiso, que resultó ser la causa de la pérdida del estadio. Debe asumir con humildad sus millonarios equívocos, y abstenerse de continuar carganodolos a las cuentas públicas. Sería potenciar y multiplicar su error.

Los dueños del equipo León, a falta de estadio, pueden llevarlo a jugar a cualquier lugar. A la misma ciudad de Pachuca si fuera necesario, y no caer en el chantaje que se le dirige ahora al gobierno local. Es más, sin mayor problema podrían trasmitir sus juegos desde el vecino estadio de Irapuato, cuyo equipo se encuentra actualmente en la tercera división del futbol. Sería un buen negocio para la trinca fresera. Al fin y al cabo, los juegos son a puerta cerrada, y si en algun momento se requiere, el traslado de los inchas panzas verdes a Irapuato no es problema. Que el gobernador hable con el Club Irapuato y fabrique la solución. Seguro se le atenderá.

Estadio Irapuato

Salvada la emergencia deportiva, el tiempo pasará. Las condiciones para construir el nuevo estadio iran ocurriendo, mientras el Nou Camp abajeño se torna en ruina, y los hoy felices poseedores del valioso predio, pagan sus impuestos correspondientes, luego de los reavaluos de rigor.

La propuesta de compra en 735 millones de pesos de los terrenos litigiosos, son una trampa mortal para los actuales gobernantes. Así lo han olfateado sin duda el alcalde leonés y sus conpicuos miembros del ayuntamiento, opositores a la ocurrencia del Ejecutivo, que sospechan de obscuros acuerdos entre los dueños del equipo de primera división y el rijoso propietario del estadio. Su postura rebelde dentro del Cabildo, oponiéndose a la compra, ya ha sido avalada con anterioridad, si recordamos que la actual síndica, fue la única en votar en contra de la extinción del fideicomiso envenenado, durante la administración presidida por Vicente Guerrero. Ella sí hizo lo correcto.

De los ingleses, que han sido grandes y ventajosos negociadores, se dice que ellos negocian bajo el fuego de sus cañones, sin dar la ventaja de una tregua en momentos azarosos. Con esa estrategia oportunista, pretenden postrar al ayuntamiento y a un bisoño gobernador, los pícaros que se quedaron con el malogrado estadio. Estamos a un paso de las elecciones, y por torpes, ya le cedieron el saque al principal retador. De los buenos resultados de Morena en el estado, serán responsables el gobernador de León y los funcionarios sumisos a las lerdas decisiones cupulares. Le estan abriendo las puertas de par en par al candidato de López Obrador.

Abriéndoles la puerta

Y para el resto del estado, resultará ser un agravio el uso de recursos públicos, que deben ser utilizados en beneficio de todos los guanajuatenses, en épocas aciagas, para adquirir bajo chantaje, un arcaico estadio para los leoneses. Por eso al actual gobernador, ya se le conoce con el mote de “Gobernador de León”, el resto del estado no existe para él.

CROMATOLOGÍA POLICIACA

Carlos Arce Macías

Guanajuato continúa ahogado en la violencia, en tanto el COVID hace estragos en la población. Los astros se han alineado negativamente sobre nuestras cabezas: pésimo gobierno federal, malísimo gobierno estatal y funestos gobiernos municipales en muchas localidades, destacando el de Guanajuato Capital. Se requiere una fuerte sacudida, protagonizada por la ciudadanía para comenzar a transformar el obscuro panorama político que nos rodea. Debemos dar un manotazo sobre el tablero en el que se desarrolla la partida electoral, para obligar a los contendientes a empezar de nuevo. ¡Basta ya!

Y cuando nos ponemos a pensar en esta cruel realidad que nos acosa, se nos atraviesa la nota de PopLab, en la que se consigna una épica y reciente hazaña de nuestro gobernador, el cual descubre, luego de cavilar intensamente en los problemas de la seguridad pública y los inconvenientes que a causa de la violencia criminal padecemos los guanajuatenses, que era necesaria hacer una encuesta para obtener la opinión de la ciudadanía, en relación a sus más íntimos sentimientos sobre el color de las patrullas que utilizan los distintos cuerpos de seguridad.

Chequen el color

La imaginación no le da a nuestro gobernante para entender, que las policías son parte del problema que enfrentamos, que la cuestión no es el color ni marca del vehículo, sino la actitud, semblante y trato de quienes lo conducen. Y que, aunque cambien la pintura de las patrullas, para la mayoría de los ciudadanos, estas son sinónimo de violencia y temor. Entiendan, se les teme a los criminales, pero también a las policías. Y no es para menos, se sabe que en muchos casos,se encuentran infiltradas por crimen, y si no, carecen de  capacitación, formación profesional y no respetan los derechos de los ciudadanos.

Ahora sorpréndase, resulta que el color de las patrullas, era la simiente del terror hacia los elementos policiacos…resultaban muy obscuros y perturbadores: azul marino y negro. Pero con la encuesta en la mano, se descubrió que el color que vencería esa animadversión y miedo legendario hacia los policías, era el “azul PAN”. Habrá que revisar el costo del cambio de colores de todas las unidades y los beneficiarios de estas contrataciones. Revisando en internet, se advierten todo tipo de colores en los vehículos policiales de ciudades y pueblos de todo el mundo. Pero quizás, nuestro gobierno estatal ha realizado un descubrimiento sorprendente y extraordinario, del cual no había habido antecedentes.

Colores más partidistas

No permitamos que nos engatusen, la lógica detrás de esta prodigiosa decisión, resulta tan ñoña, como el cursi lema de este gobierno “Grandeza de Guanajuato”, ¿cuál?. Pienso que el ejecutivo ofende a los ciudadanos al confundirlos con niños de párvulo. Por eso, ofendidos, hay que conminarlo con dureza a que gobierne, a dejar a un lado los temores, a realizar cambios radicales en las áreas de seguridad, porque bajo los actuales mandos, las cosas seguirán de mal en peor. La cromatología (el estudio de los colores), es interesante, pero no resolverá la papa caliente que le quema las manos. Los guanajuatenses estamos cansados de tantos homicidios, asaltos, extorsiones y violencia que no nos permiten vivir en paz. Por eso hay que lanzar nuestros reclamos sobre todos nuestros gobiernos: federal, estatal y municipal.

Para encontrar la salida, necesitamos urgentemente de dos Cámaras de Diputados que hagan su trabajo: la federal que acote las pifias del presidente, y la local, que de inmediato haga rendir cuentas a los encargados de la seguridad y decida la remoción de los incapaces, aún en contra del designio del gobernador. Al ámbito municipal habrá de tocarle una carga muy pesada, que se niegan a llevar a cabo: limpiar las corporaciones municipales y profesionalizarlas. Por eso se necesitan ayuntamientos y alcaldes valientes y honestos, con capacidades para administrar cambios tan delicados como el de la seguridad pública municipal. Pasma que muchos de los actuales munícipes, tengan el descaro de pretender la reelección; ni siquiera pueden organizar el departamento de limpia, ¡imagínense la policía!

Los guardianes de la Paz

Los colores son parte del lenguaje, pero poco ayudarán a resolver la epidemia de violencia desbocada, en que nos mantiene la mala gestión de nuestras autoridades, que debieron frenar, desde hace mucho tiempo, los primeros escarceos de los criminales. Un ultimátum de los ciudadanos, mediante el voto, es necesario para salir del marasmo en el que estamos inmersos todos. Es tiempo de empezar, y puede ser cambiando el color de las autoridades que incumplen con sus obligaciones y promesas; así, como si se tratase del color de las patrullas.

Otro Informe

Carlos Arce Macías

Luego de hacer un corte en su discurso, el gobernador, desde el atril, entró en la parte final de su alocución. Al preparar esta última pieza oratoria, tendría que esforzarse por comunicar de manera asertiva, con absoluta convicción. Su asesor principal en este tema, un viejo político, protagonista de mil batallas y de carrera prístina en la política, le había aconsejado, -a diferencia de su joven grupo de comunicación propicio a realizar presentaciones alegóricas y carnavalescas- el retorno a lo básico, a la utilización de esa herramienta netamente humana que es la palabra. La conexión con su público debería de ser oral, borrar las imágenes para que se substituyeran con un discurso finamente articulado, vertido poco a poco, con precisión milimétrica, para lograr convencer que se actúa en el sentido correcto. Había que evitar distraer con pantallas danzarinas, comentó el asesor, se necesita la palabra de fuego, la que convence y funde el hielo de la apatía, para que sea escuchada por los ciudadanos. En los momentos críticos, los estadistas cincelan el mensaje en su público, a través de una construcción oral directa, sencilla y sin recovecos. En esta ocasión los guanajuatenses deben quedar convencidos de que hay un gobierno que tiene rumbo y programa para provocar un cambio anhelado por todos.

Los novatos funcionarios, formados en ambientes académicos poco profesionales, no entendían al maduro preceptor. “Una imagen dice más que cien palabras”, advertían lanzando el conocido cliché que lleva a los políticos a inventarse shows multimedios, en lugar de intentar una comunicación política seria y profunda. El gobernador, no obstante su novatez y sin una formación política labrada por el cincel de las derrotas, descalabros, acuerdos y victorias, situaciones que forman el carácter de un verdadero dirigente, intuía la necesidad de apegarse a las razones que argüía con pasión el experimentado maestro.

La parte final del mensaje al pueblo guanajuatense comenzó. Las primeras palabras salieron un poco titubeantes, pero la dicción se compuso de inmediato y la claridad oratoria recobró su brillo:

“Conciudadanos, vivimos un cambio de época. Poco de lo que antes servía es funcional en estos momentos. Debemos estar dispuestos a transformaciones radicales. Las condiciones que guarda la política estatal resultan inoperantes para esta nueva realidad. Por eso propongo cambios de fondo, ahora los detallo:

Primero considero que debemos impulsar una alternativa social que privilegie sobre cualquier condición, el respeto a nuestros derechos fundamentales. Esto es importante, porque a partir de ahí inicia el funcionamiento de un Estado Constitucional de Derecho. No neguemos la realidad, la sociedad solo puede funcionar si hay confianza entre las personas y con el gobierno. La confianza es la seguridad de que los acuerdos se cumplen y las reglas se respetan. La corrupción rompe la confianza al substituir la ley por las prebendas , las mordidas y los compadrazgos. Su peor expresión es la impunidad, cuyo combate esta a cargo de la nueva Fiscalía General del Estado. El fortalecimiento de la Procuraduría Estatal de Derechos Humanos, estará garantizado. Buen presupuesto y autonomía plena, nos deberán ofrecer a los guanajuatenses un espacio propicio para respetar los derechos de cada persona. Solo de esa forma se construye una sociedad más justa e incluyente.

Hemos extraviado los valores republicanos. Un mandatario no puede decidir el destino de su pueblo de manera arbitraria, por eso requiere de contrapesos, expresados desde hace siglos en el balance entre Poderes. Renunciamos a intervenir en la vida interna de las otras instancias constitucionales. El grupo parlamentario mayoritario, desde ahora se encuentra en la más absoluta libertad de asumir sus responsabilidades plenamente. Propondré una modificación legal, a fin de que los secretarios de estado, puedan ser citados a debatir, explicar y proponer cuestiones relativas a su ejercicio, sin necesidad de recabar la anuencia del gobernador. El Poder judicial, deberá de resolver su camino, sin consultar, desde ahora, con su oráculo tradicional: el ejecutivo. Las propuestas de nuevos magistrados, deberán de replantearse, con el fin de que emerjan de un Colegio Judicial conformado ex profeso para realizar esa misión, garantizando la independencia de ese Poder.

Nuestro actual sistema de partidos está totalmente desacreditado, no funciona ni cuenta con la empatía ciudadana. Por eso propondremos la obligación de realizar elecciones primarias dentro de los partidos, mediante el voto ciudadano, que deberán llevarse a cabo durante una única jornada electoral para todos. De ese proceso surgirán las nuevas candidaturas, las cuales estarán abiertas también para ciudadanos independientes. Estaremos construyendo un nuevo sistema de partidos a nivel estatal, que nos garantice que cada fuerza política proponga para los puestos de elección popular, al mejor de sus militantes o simpatizantes. Solo así la democracia empezará a volver a nuestro entorno.

El buen gobierno comienza en el ámbito local. La conducción de nuestros municipios se ha ido degradando a un nivel insostenible. Por eso encargaremos a la Universidad de Guanajuato, a su Campus capitalino, una propuesta transformadora de la vida municipal. Podemos pensar, por ejemplo, en una recomposición de los ayuntamientos; en la elección de regidores por distritos locales; la categorización de municipios para diferenciar sus capacidades y por lo tanto las atribuciones asignadas. El ámbito municipal nos ofrece una extensa gama de ajustes, para asegurarnos mejores gobiernos hacia el futuro. Debemos intentarlo.

Por último, ofrecemos la instauración de un sistema de transparencia y rendición de cuentas, bajo una instancia que no dependa directamente del ejecutivo estatal. Un titular cuya propuesta surja de instancias académicas acreditadas y ratificado por nuestro Congreso. Quién conduzca los trabajos de la Secretaría de la Transparencia y Rendición de Cuentas, debe de poseer características muy especiales para afianzar en el quehacer cotidiano del gobierno, la total apertura de sus entrañas a los ciudadanos. Su papel es ofrecer la “verdad” de la gestión gubernamental, a fin de que los gobernados decidan castigar o premiar nuestro desempeño.

Por el momento es lo que tengo que informar y proponer, para que a través de cambios estratégicos bien pensados y mejor implementados, accedamos a un nuevo panorama prometedor para Guanajuato. Los invito a acompañarme hacia el cambio, solo así habrá destino teñido sobre el manto de la esperanza”.

El informe terminó. Hubo un silencio largo. En el Congreso del Estado, sede del evento, el gobernador levantó la mirada, mientras observaba los rostros sorprendidos de la audiencia. El reto estaba lanzado y la ilusión sembrada. Ya había motivos para luchar.

GUANAJUATO ¿CONTRASTE O ESPEJO?

Carlos Arce Macías

 

¿Cuál es el contraste o la similitud que existe entre los gobiernos de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo del estado de Guanajuato y el federal de Andrés Manuel López Obrador?

 

El pasado miércoles tuve la oportunidad de exponer, ante un nutrido grupo de personas que acudieron al periódico AM, las condiciones en que se encuentra nuestro gobierno en relación al federal. A más de uno, sorprendió los puntos expuestos. Aprovechamos esta oportunidad para compartir esa presentación con nuestros lectores dominicales. Comencemos primero por algunas diferencias que identificamos, entre el estado y la federación.

 

Una de las más significativas consiste en la apertura hacia la globalidad y las  relaciones internacionales. Para Guanajuato son estratégicas, especialmente con países como Japón, Corea, Alemania y sobre todo Estados Unidos; en tanto la gestión de AMLO, es prácticamente pueblerina en este ámbito. Inseguro, el presidente le tiene pavor a codearse con otros mandatarios. Esta situación tiene sumido a México en un absurdo aislacionismo que frena la globalización regional.

 

Guanajuato, desde hace años ha mantenido una larga tradición en planeación gubernamental. Desde el IPLANEG, su instituto de planeación estatal, ha consolidado proyectos precisos que marcan pautas a seguir, junto con sus indicadores por cumplir. El último capitulo consistió en un trabajo conjunto con la Agencia de Cooperación de Singapur. En contraste, López Obrador, decidió tomar la pluma, y sin conocimiento alguno, desde su supina ignorancia, escribió lo que él cree que es un Plan Nacional de Desarrollo”, imponiendo a su gobierno un rosario de acciones incongruentes y postulados generales, sin referentes de medición.

 

Nuestro estado ha trabajado con denuedo en el ámbito de los servicios de salud. Los hospitales públicos guanajuatenses funcionan bien y los pacientes se encuentran satisfechos con su desempeño. Mientras, el desastre esta evidenciado en la administración federal. El presidente, enceguecido por el uso del poder, no tiene la más leve idea de la compleja operación de un sistema de salud. Por lo pronto, frente al reto de una pandemia mundial, ha dejado a los hospitales sin medicinas e instrumentos de trabajo. Los niños con cáncer están sufriendo las peores consecuencias. Una auténtica canallada.

 

En cuestión de punibilidad en relación con actos criminales, la reacción del joven gobernador ante unos disturbios generados en el municipio de Cuerámaro, fue la de procesar a los detenidos como terroristas, mostrando una faceta fascista inimaginable hasta ahora. En cambio López Obrador, ha manifestado una empatía sublime con los grupos del crimen organizado, prometiéndoles “abrazos y no balazos”, mientras liberó a un cabecilla del narcotráfico recién capturado. Vergonzoso.

 

Estos son los ejemplos de algunas diferencias, ahora pasemos a plantear las circunstancias que descubren las semejanzas, cuando los gobiernos se transforman en espejo uno del otro.

 

Tanto Rodríguez Vallejo como López Obrador concentran muchísimo poder. Leyes y reglamentos los dotan de una enorme cantidad de atribuciones que se resuelven desde su discrecionalidad y arbitrio. Si hoy México es el país de un solo hombre, Guanajuato también es el estado de un solo individuo: el gobernador.

 

AMLO es amo y señor del Poder Legislativo y sumamente influyente en el Judicial. Muy criticados han sido los nombramientos de ministros a modo, pero Guanajuato no es diferente. Diego es el pastor indiscutible de la mayoría parlamentaria en el Congreso del Estado. Es tan severo el yugo, que ha conducido al grupo panista al suicidio político, sosteniendo en el puesto a un fiscal impresentable. Sus nombramientos en el Poder Judicial, garantizan el pleno dominio de los intereses del ejecutivo estatal en la judicatura. Así, López y Rodríguez son almas gemelas, carentes de contrapesos institucionales, propensos a la arbitrariedad, y por ello, causas eficientes de que vivamos en una simulación republicana; en que la verdad desnuda, es que reina un autoritarismo rampante. Ninguno tiene frenos ni contenciones institucionales.

 

Los dos gobernantes, el federal y el estatal, tienen control sobre “su” partido y deciden candidaturas. Con esto se elimina la simiente democrática del sistema político. Como cabezas de la partidocracia dominante, bajo los auspicios del dedo elector, no existe posibilidad alguna de que alguien externo a su redil, pueda alcanzar un puesto de elección. A partir de ahí, los dos, Andrés Manuel y Diego Sinhué, eliminan el funcionamiento democrático del Estado.

 

La transparencia y la rendición de cuentas no es afán de estos mandatarios. El IACIP y el INAI, sendos institutos de transparencia, viven sus peores años. Con presupuestos raquíticos poco pueden hacer para introducir la transparencia como  un instrumento del control democrático del gobierno.

 

En cuestión de combate a la corrupción, no hay avances. Los sistemas tanto estatal como federal, son muy débiles, cuentan con recursos exclusivamente para su sobrevivencia. La eliminación de la corrupción por decreto, parece ser el camino de nuestro estado y del actual gobierno federal. Pregunta: ¿cuántos corruptos son perseguidos o duermen en la prisión en Guanajuato? Silencio.

 

La sociedad civil organizada era promovida y fomentada por los gobiernos guanajuatenses. Pero al igual que en el ámbito federal, en donde el presidente López ha festinado su desprecio por los grupos civiles, la costumbre individualista del ejercicio del poder, parece haber permeado en el gobernador Sinhué. Arrebatado, colmó de epítetos y descalificaciones al Observatorio Ciudadano de León, ante la temeraria propuesta de pedirle informes semanales sobre la situación de seguridad pública y violencia en ese municipio. La participación ciudadana y la gobernanza retroceden.

 

En cuanto a su relación con empresarios y magnates, ambos jefes mantienen sometidas a casi todas las organizaciones de emprendedores (COPARMEX y el CCE-León son la excepción). A López Obrador le alaban sus torpezas y a Diego no le dirigen reclamo alguno por su pobre desempeño. Comoditos todos.

 

Las burocracias con que operan tanto la federación como el estado, han sido convertidas en puestos provisionales para operadores electorales, y no posiciones reservadas para una casta profesional de funcionarios comprometidos con la eficiencia y eficacia de las administraciones. Esto explica, en parte, el mal  ejercicio del gobierno. No existe un servicio civil de carrera.

 

La tecnología y la innovación no son el desvelo de estos gobernantes. Los procesos de depuración de la regulación y digitalización de los procesos que tanto contribuyen a contener la corrupción, les son ajenos. En cuestión de ciberseguridad, PEMEX  y Secretaría de Economía ya fueron hackeados, mientras Guanajuato no posee ni siquiera una firma electrónica segura. En el hoyo.

 

Hay muchos más parecidos que diferencias entre los dos gobiernos, pero cerremos con la analogía más dramática: la seguridad pública. México se encuentra en medio de la peor crisis de seguridad, que nos lleva a números de homicidios dolosos exacerbados. Dentro de ese pandemónium, Guanajuato destaca, y por mucho, en el baño de sangre. Mientras nuestros diputados estales deciden no exigir cuentas a los encargados de la seguridad y contención del crimen, mejor les proponen un servil “acompañamiento”, no se vayan a sentir. Fin.

NO LO MOLESTEN POR FAVOR

Carlos Arce Macías

 

Empiezo con una respetuosa reconvención para mis amigos del Observatorio Ciudadano de León (OCL): dejen tranquilo al gobernador de nuestro feliz estado de Guanajuato, no lo disturben ni molesten, tiene por lo menos dos cosas trascendentes que meditar y decidir respecto al futuro de todos nosotros. Sean prudentes.

 

El pasado miércoles, el gobernador Rodríguez Vallejo le asestó al OCL rudo descontón. Mediante una carta pública, el organismo ciudadano y su nueva presidente, Rocío Naveja, convocaron al mandatario estatal a sostener una reunión para dialogar sobre el candente tema de la seguridad. Sorpresivamente, el convocado respondió, palabras más palabras menos, que si saben contar, que no cuenten con su asistencia, y de pasada advertía sus dudas sobre la legitimidad de dicho Observatorio. “No quiero show político”, replicó con inusitada astucia. Así las cosas con Diego.

 

Y es que tiene razón, está hasta la coronilla del asunto de la seguridad, cuando ya todo se ha dicho y aclarado para los guanajuatenses. Tiene hartas mesas donde lo mortifican con el tema, y una más resulta insubstancial, sobre todo en León, sede de la Feria Industrial de Hannover. ¿A que más aspiran los leoneses? Por lo pronto, seguro se avoca a planear una sofisticada estrategia para dotar al estado de niveles de seguridad escandinavos. Tal vez se trata tan solo de subir el switch, para que empiece a operar la moderna plataforma “Escudo”, que siendo tan costosa, tan buen servicio debe brindar a los guanajuatenses, proveyéndoles la añorada seguridad.  No disturben por favor.

 

El otro tema que debe de tener de mal humor a nuestro joven gobernante, es el relativo a la decisión existencial que plantea la bifurcación entre ser gobernador o solo conservarse como un simple dios griego: Hermes.  Este dios era reconocido como el heraldo de los dioses, el que mensajeaba entre el Olimpo y las demás criaturas. Y es que la decisión, lo sabe bien el gobernador formal del estado, es de profunda trascendencia. Si decide ejercer el poder a plenitud, debe de romper las ataduras y restricciones que los maniatan hasta hoy. Esto sería crítico para la estabilidad de un gobierno sin el enraizamiento necesario. Y si no lo hace, deberá conformarse con el papel secundario de mensajero de lujo, dedicado a implementar las instrucciones superiores.

 

¿Ya ven queridos ciudadanos que forman el OCL la impertinencia en que han caído al disturbar la tranquilidad de nuestro insigne gobernante? Mejor sería cambiar de estrategia. La gestoría no debe de ser el motivo de sus andanzas. Los organismos sociales gestores, deben de asumir ese rol. Los conglomerados ciudadanos ecologistas, los dedicados al servicio social, los que se zambullen en los problemas de la seguridad y la paz pública. Un observatorio debe dedicarse a observar, a mirar con detenimiento los diversos acontecimientos que ocurren a su alrededor, analizarlos, sacar conclusiones y lanzar posicionamientos sobre temas concretos HACIA LOS CIUDADANOS, NO PARA LOS GOBERNANTES. Solo así se garantizará el buen desempeño de la instancia. No habrá batallas que ganar ni que perder. Solo háblenles a los ciudadanos, expresen sus problemas y anhelos, conviértanse en su voz, en la neurona de León. No gasten su energía en convocatorias inútiles, pongan sus talento en el análisis de la realidad del gobierno de su comuna y región. Solo eso.

 

Pero para obtener la legitimidad necesaria para formular críticas duras, deben de atenerse también a otro principio fundamental: no acepten dinero de los gobiernos, de ninguno. Aténganse a sus recursos, desarrollen sus capacidades y concéntrense en orientar a su comunidad sobre los problemas que enfrenta y sus posibles soluciones.

 

Caminemos de la mano otras sendas. Es urgente promover la estructuración de genuinos observatorios ciudadanos en más ciudades del estado. Urge una convocatoria amplia para construir una red ciudadana consagrada a la observación y para hacer más eficiente la comunicación con los guanajuatenses. La clave está en construir ciudadanía. Aléjense del gobierno y no se preocupen, de todas formas los escuchan… aunque no quieran.

MORIR ES UN ALIVIO

Carlos Arce Macías

 

Esta semana, el prestigiado diario español “El País” y la revista Nexos, , publicaron un texto de Karina García Reyes, basado en su tesis doctoral, en donde plantea, desde entrevistas con diversos personajes implicados en el negocio del narco, cuales son las más profundas motivaciones que propician la incorporación a esa infernal actividad criminal. 

 

La doctora García Reyes desarrolló su estudio en la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y en el, entre otras cuestiones presenta tres que nos llaman la atención: 

1.- Que para atacar las causas de la brutal violencia que padecemos, debe de actuarse desde el ámbito local.

2.- La urgente necesidad de la desmilitarización.

3.- Des institucionalizar la violencia.

 

Si tomamos en cuenta el terrible conflicto que se vive en Guanajuato, más vale que las autoridades verifiquen el tamaño de problema que hay que enfrentar, y constaten que hoy por hoy, no cuentan con el equipo humano necesario para acometer las tareas ineludibles para pacificar la región. 

 

El primer punto es que las policías, en el estado en que se encuentran, son parte del problema, no de la solución. Que insistir en mantener al  funcionario a cargo de de la policía estatal en el puesto, acabará convirtiéndose en uno de los más significativos lastres para el gobernador Rodríguez. Se debe de ir ya. 

 

La acción inicial que debe de emprenderse, es la profesionalización y depuración de las policías municipales. Pero estas no pueden ser mejoradas, a causa de la paupérrima calidad de los gobiernos municipales. Los ayuntamientos, en su mayoría están formados por políticos egresados de un ambiente partidocrático, cuyo perfil es el de siniestros operadores políticos, inmiscuidos en la transa y el desaseo en los asuntos públicos. Bajo la conducción de estos nefastos personajes, la vida local está condenada al fracaso administrativo y a la pillería legendaria de esta escoria política. No son confiables, salvo casos excepcionales, no poseen virtudes cívicas y administrativas y por lo tanto, nunca podrán construir organismos policiacos funcionales. ¿Cómo le hará Diego Sinhué para arreglar esta explosiva cuestión? Para empezar debe de gobernar poniendo el ejemplo, y hasta ahora,  el área policiaca estatal presenta muchas más dudas que certidumbres sobre su desempeño. Mal fario.

 

Los municipios aparte de formar buenas policías, necesitan implementar programas muy bien estructurados de intervención, para desarticular la violencia intrafamiliar (el odio hacia el padre violador y golpeador) y el pandillerismo, que es la simiente de la violencia que padecemos. No es mediante incursiones policiacas, sino con la ayuda de trabajadores sociales, sociedad civil organizada, sociólogos, antropólogos y psicólogos, que se puede empezar a paliar el machismo predominante que está despedazando a nuestra sociedad.

 

Las acciones militares, tienen que ser quirúrgicas. La presencia militar, está probado académicamente, solo contribuye a producir más muertes y violencia, al fijar en el subconsciente colectivo de los criminales sus características de respuesta violenta. Si lo que deseamos es continuar incrementando la mortalidad de la conflagración que padecemos, la receta es muy sencilla: más militares en las calles, y menos intervención netamente policiaca y de reconstrucción del tejido social. 

 

Por último, se requiere combatir el proceso de institucionalización de la violencia que hemos ido implementando, esencialmente por falta de orientación de una disciplina fundamental: la sociología jurídica. En cambio hemos intentado apagar el fuego con gasolina, extremando penas y olvidando los procesos de readaptación. Pregunta: ¿a cuántos primo delincuentes hemos reformado? Confundimos la criminalidad con el terrorismo y nos enorgullecemos de encarcelar a ciudadanos por ese supuesto delito. Fomentamos también la posesión de armas de fuego, al modificar la ley para establecer la defensa propia automática, cuando se lesione o asesine a cualquier persona dentro de un domicilio privado. Y  no se diga de la violación al principio de presunción de inocencia, al imponer la prisión preventiva oficiosa indiscriminadamente. Gran culpa tienen de ello los diputados irresponsables, incapaces de acudir a la consulta con sociólogos, criminólogos y antropólogos sociales. Prefirieron responder al clamor de sus indignados representados, imponiendo la política de la cachiporra… a golpes y sin inteligencia. Muy primitivos.

 

Las entrevistas puntuales con más de treinta criminales, distribuidores, sicarios, transportadores y guardaespaldas, recogen una vida de violencia desde la juventud, así como el insensato abandono de esos problemas por parte del gobierno, especialmente el local, quién por si fuera poco, también es el encargado de controlar la violencia intrafamiliar, que parece ser, el origen de todos los males. Nos encontramos frente a una niñez acosada por adultos bestiales, una sociedad anodina ante estas cuestiones, vidas tiradas al caño y a la basura, así como la plegaria de estas victimas, convertidas a su vez en monstruosos sicarios, por un alivio definitivo: morir. Dramático y tenebroso paisaje. Reto enorme, para una administración estatal mal armada y para gobiernos municipales (muchos de ellos) ladrones e irresponsables.