LA FIESTA DE LA DERROTA

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Carlos Arce Macías

Los tiempos que corren entre los callejones y plazas de Guanajuato, son exóticos y extraños, por decir lo menos. Fácilmente cualquier analista puede equivocar conclusiones, si no maneja los datos más finos, que se requieren para dilucidar entre la realidad y la mentira.

Derrota de la postverdad

Es el caso de una verbena acaecida el pasado martes en la Plaza Allende, contigua al teatro Cervantes, en la capital del estado. Antes, un nerviosísimo alcalde, presentó un dramático monólogo, casi llora, en el que intentó explicar, video de por medio, como interpretaba que había cumplido con lo incumplido. Instalado en la postverdad narró su imaginaria peripecia para obtener una preciada autorización del instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), necesaria paraconstruir un adefesio de nuevo museo, en la ciudad declarada por la UNESCO patrimonio de la humanidad.

Las autoridades del INAH ni siquiera tuvieron que hacer nada para frenar al atrabancado y locuaz alcalde. Navarro ni siquiera fue capaz de construir un proyecto arquitectónico y con ello un proyecto ejecutivo, que pudiera presentarse ante esa instancia para obtener el permiso requerido. Dice que obtuvo una “factibilidad”, pero el oficio al que alude, en supárrafo siguiente consigna esta frase en negrillas: “Este oficio no es una autorización de obra, sustentada en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos…”. Necio, insiste en que posee una “factibilidad”, aún cuando no ha presentado la solicitud en el formato legal identificado con la homoclave INAH-02-002 A, y por supuesto, no cuenta con el número de expediente. Por lo tanto, no existe acto administrativo alguno que autorice o niegue dicha obra.

Un permiso que no es permiso

Y como ya lo hemos señalado en otros editoriales, instalado en el reino de las mentiras, se cargó, – con la complicidad del diputado Víctor Zanella-, a todo el Congreso del Estado, al lograr, allí sí, la autorización para endeudar al municipio por 91 millones de pesos a diez años. Grave irresponsabilidad de los legisladores, compañeros de aventuras del alcalde.

Sin el permiso del INAH, todo se derrumbó. Y Navarro cayó estrepitosamente de la nube en que andaba, al punto que, en su desesperación, preparó el montaje de toda una tragedia griega, para informar que suspendería su proyecto porque el INAH se negaba a darle un permiso jamás solicitado. Curioso, todos los cuevanenses saben que, para cualquier obra, se necesita recabar la autorización del INAH, mientras Navarro considera que el permiso debería llegar milagrosamente por el solo hecho de que él es una autoridad reelecta. Se cree el dueño absoluto del municipio, y reclama un trato privilegiado y sin apego a la ley.

Pero lo más emotivo de los sucesos narrados fue que a la salida del teatro, Alejandro se encontró con una carpa repleta de gente acarreada desde las comunidades rurales, bajo el engaño de que serían repartidos tinacos por apoyos al alcalde. En manos de personas clientelizadas a base de promesas, se veían cartulinas de respaldo, escritas todas con la misma caligrafía. Una líder de comerciantes de un Mercado organizaba las porras para el emocionado edil. Todos conocemos el modus operandi electoral y político de la indignidad: venta de votos y condicionamiento de beneficios por apoyos. Frente a la derrota, la decisión es la apuesta por la clientelización y envilecimiento de los ciudadanos más vulnerables. Se les despoja de su libertad de voto.

Pero lo más absurdo del evento, fue que el apabullado alcalde, decidió en su soliloquio, acreditarle a Morena la derrota, y luego cerrar el día con festivo convivio, celebratorio de que la 4T le ganó la partida, abriéndole sólidas opciones para conquistar la capital del estado. Morena deberá remitir al dolido alcalde, un agradecimiento por tan valiosa declaración y traspié estratégico. Nunca pensaron que la torpeza del presidente municipal albiazul llegara a cimas tan altas: reconocimiento pleno de su derrota, adjudicación de ella a sus más fieros opositores y, como cereza del pastel, celebración del hecho con un absurdo carnaval. Seguramente el PAN estará anonadado.

La fiesta de la derrota

 

 

 

 

 

 

 

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DIPUTADO DE CONSIGNA

Destacado

Carlos Arce Macías

Se anuncia que próximamente el diputado Víctor Zanella presentará una iniciativa de nueva Ley de Fiscalización, con el respaldo de toda la fracción oficialista del Congreso del Estado. Están preocupados, dicen, por mejorar el control de la Cuenta Pública del estado y los municipios, para evitar irregularidades y desviaciones del gasto público.

Preocupado por la fiscalización

Hasta aquí bien; pero más, si a la discusión se añaden otras iniciativas, como la de la diputada de Morena Alma Alcaraz. Esta parlamentaria, formada en las filas de Acción Nacional en Sinaloa, ya que fue secretaria del PAN estatal, diputada local y federal, evoca con sus intervenciones, el compromiso democrático aprendido. Al acicatear al oficialismo rampante, recuerda las legendarias participaciones de muchos panistas, que no dieron tregua para asumirse como una fiera oposición, frente a ocurrencias y dislates de mayorías avasallantes, que solo saben votar, pero le temen al debate. Es el mundo al revés, el panismo guanajuatense se ha convertido en ridículo imitador del morenismo federal. De lo que se quejan los panistas en la Cámara Federal, lo replican descaradamente en nuestra entidad, desde su grupo mayoritario. Muy triste la cosa.

Y sin pena mayoritean, por ejemplo, desechar auditorías a gobiernos e instancias sospechosas de hacer mal uso de los recursos públicos. No parece importarles los desvíos de dinero, su mala aplicación y el establecimiento de sobrecostos, a causa de no tener proyectos ejecutivos sólidos que examinar. Pero ahora se les ocurre presentarse mortificados por las malas prácticas, y desean lavar cara con una nueva propuesta de Ley de Fiscalización.

Y comienzan mal la faena. Yerran al poner a la cabeza de esta iniciativa a Víctor Zanella, sin percatarse de su pésima reputación como diputado. Y es que Zanella solo se representa a sí mismo y a sus intereses. Y también es un diputado sumiso, que actúa por consigna. Hace unos meses, bastó una llamada de sus amos, para endeudar a un municipio, sin que la solicitud cumpliera con los requisitos mínimos. Hay que reconocerlo, es un diputado amaestrado, y a causa de ello, resulta inoperante para defender una iniciativa de gran calado.

Si Luis Ernesto Ayala, el pastor de la mayoría desea preservar cierto prestigio, debería actuar con tiento y no exponerse innecesariamente al ridículo. Convertir en operador político a un elemento irresponsable que endeudó a los capitalinos al autorizar un empréstito por 70 millones de pesos para construir una ocurrencia, resulta temerario. Este congresista violentó el artículo 117 constitucional, omitiendo el análisis del destino del empréstito. También descartó cualquier comunicación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia para conocer la situación del pseudoproyecto que le estaban presentando. La consulta pública que simuló no sirvió para nada, desoyó a todas las voces críticas que le señalaban el error que estaba a punto de cometer el Congreso. Luego desechó cualquier referencia a la Ley de Obra Pública, especialmente en sus artículos que norman los requisitos de deben contener los proyectos ejecutivos. Surge así la pregunta que se convierte en origen de responsabilidades: ¿Cómo pudo avalar una construcción que carecía de proyecto ejecutivo, y con ello de las bases para determinar el costo real de la edificación solicitada? Así, el representante popular, se convirtió en cómplice de Alejandro Navarro, el nefasto alcalde de Guanajuato Capital.

Posible traspiés

Ahora finge desazón por el cuidado de los fondos públicos. Piensa que, por haber recorrido 46 municipios, eso lo acredita para liderear una iniciativa vital para combatir, con eficacia a la corrupción, como la que encabeza su secuaz Navarro. ¿Se puede confiar en él? Seamos claridosos, con el escandaloso equívoco cometido, destruyó la de por si mermada confianza que se imputa a los actuales diputados. No cuenta con méritos para mantenerse al frente de la Comisión de Hacienda del Congreso, y menos para negociar una importante reforma que necesita del apoyo de diversas fuerzas políticas para ser funcional. Así solo condenarán la iniciativa al mayoriteo oficialista.

Por cierto, aún Navarro y Zanella mantienen endeudados a los guanajuatenses de la capital, aun cuando es obvio que el bosquejo de proyecto de museo de momias y centro comercial está muerto y enterrado. Hasta ahora, se siguen debiendo formalmente los 70 millones de pesos, porque el par de pícaros no saben cómo salir del ridículo que ellos mismos se construyeron. Vaya operador parlamentario que se ha conseguido el panismo. De vergüenza.

Cómplices

 

 

 

 

 

 

 

 

CABILDO AZUL PARA CUIDAR LA MARCA

Carlos Arce Macías

Todo comenzó con la irresponsabilidad del Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, que permitió que los partidos políticos convirtieran la elección constitucional de ayuntamientos, en una elección de alcaldes. Lo peor de esta transgresión normativa, consiste en que la mayoría de los ciudadanos y políticos creen, a pie juntillas, que lo que eligieron fue a un individuo cuya función es gobernar su municipio. Relegado quedó el ayuntamiento, la forma legítima de constituir un gobierno comunitario, que consiste en una junta gubernativa y por ende un órgano colectivo encargado del gobierno. Reiteramos por enésima ocasión: el presidente municipal, solo es parte, importante, pero al final parte de ese concejo (como es un órgano encargado de gobernar, no de dar “consejos”, se escribe con “c”).

El CDE del PAN controla a los síndicos y regidores

Pero toda la clase política se siente muy cómoda gobernándonos de forma unipersonal, asumen como normal que esto suceda en los municipios. Si el presidente de la República ordena que un Congreso títere apruebe leyes sin “mover una coma”, y el gobernador del estado decida mantener ad infinitum a un fiscal ineficaz controlando un Congreso conformado por marionetas, no suena extraño que los ayuntamientos se dediquen a dar espectáculo de guiñoles para aprobar, en automático, las propuestas de su alcalde. Solo para eso sirven.

Y el primero en Guanajuato en entender así la política local es el Partido Acción Nacional (PAN). Lastimoso resulta releer los textos fundamentales que rigen una organización que se concibe no sustentada “en doctrina mínima sino de exigencias máximas” como lo afirmaba Efraín González Luna, verlo ahora convertido en tragicómico remedo del priísmo de los años 90´s.

El mecanismo que han decidido utilizar en el PAN es el comisariato político. Primero convocan a una reunión que han bautizado como “Cabildo Azul”, a todos sus miembros panistas. Allí el alcalde les informa lo que deberán votar, y si alguno amenaza con emitir sus votos en otro sentido, son coaccionados por los representantes del Comité Directivo Estatal del PAN y en ocasiones por algún delegado de la secretaría de gobierno del estado para que voten uniformemente. Una vez “planchada” la disidencia, la mayoría panista, durante la sesión del ayuntamiento, obviará cualquier discusión y mayoriteará a sus adversarios en automático. Así se cancelará el debate y se propiciará la autocracia. Esa ha sido la forma de sostener, por ejemplo, al impresentable alcalde de Guanajuato Capital.

También llama la atención una frase que va y viene en esos cónclaves azules, el reiterado clamor para que se “cuide la marca”, en referencia a la frase que, en una famosa entrevista, lanzó el gobernador Diego Sinhué Rodríguez. La traducción que ha realizado la trasnochada dirigencia estatal consiste en instigar al silencio y protección de los corruptos, para evitar escándalos. Eso es lo que entienden por “cuidar la marca”. Indignante llamado para convertir a los miembros del hache ayuntamiento, en cómplices.

Sepan que el camino genuino del PAN es otro. Es formar ciudadanos con el ejemplo. Conductas que se acrisolan en el ayuntamiento, a través de deliberaciones y debates entre opuestos. Esto nutre de democracia en el cabildo, lo dignifica, al tiempo que se construye confianza entre la ciudadanía; la proteína de la política. A su vez, el alcalde es limitado a cumplir con su mandato y a rendir cuentas frente a sus pares. Y es que esta figura, concentra mucho poder y es peligroso que vaya suelto por la vida, generando ocurrencias. Se trata de establecer contrapesos. Ya verificamos que cuando no los hay, se llega al absurdo de construir museos sin permisos, endeudar a todos los ciudadanos de una comuna o instalar juegos mecánicos frente a joyas arquitectónicas protegidas legalmente. Hay que frenar los gobiernos de caprichos y abusos.

El PAN debe permitir el voto libre y razonado. Los regidores y síndicos representan a los ciudadanos y esa es su función, que no puede verse constreñida para imponer agendas partidistas cuyos intereses pueden ser contradictorios con la generación del bien común en el seno del ayuntamiento.

En otros tiempos la maquinaria azul, logró mantener gobiernos complejos, con un ayuntamiento que debatía en libertad y sin cortapisas. Sería inconcebible que ahora se dedicaran a “cuidar la marca” permitiendo la impunidad. Sería aceptar el triunfo de la maldad y la cancelación de la democracia local. No debemos tolerarlo en ningún ayuntamiento, aunque la dirigencia panícola se enmuine.

PAN, cuidando la marca.

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PAN EN LA RUEDA DE LA FORTUNA

Carlos Arce Macías

“Las elecciones se ganan con votos”, sentenció con fingida sapiencia el panista Eduardo López Mares, a quienes le increpaban que se hubiese designado nuevamente, como candidato para alcalde de Guanajuato Capital, a Alejandro Navarro. Este hecho corrobora la falta de talento político del conductor estatal del PAN, el cual, basado en un análisis rudimentario, concluyó que el impresentable edil, era la única carta azul capaz de competir y ganar las elecciones locales de junio de 2021.

Dirigente rudimentario

La realidad es que detrás de la decisión estaba la convicción de que el alcalde contaba con una significativa bolsa de dinero para enfrentar los comicios municipales, lo que aseguraría la victoria. El mismo Navarro presumía en esa época su solvencia para encarar el reto, su popularidad basada en el control de medios, una fingida personalidad populachera, así como del manejo, casi dictatorial, de su cabildo. Las elecciones serían un día de campo.

Con 29,000 votos se reeligió como alcalde, en un padrón de más de 90,000 ciudadanos y una tremenda abstención. Se sabe de la contratación de un experto “operador electoral” el cual le aportó 10,000 votos mediante compra directa y listas de beneficiarios de calentadores solares, estufas ecológicas, tinacos, varillas y cemento. Solo consiguió de forma directa menos de 19,000 votos.

Perdido en los sueños de opio de su triunfo, creyó que su reelección significaba la propiedad del gobierno municipal, y la posibilidad de realizar cualquier capricho u ocurrencia. No había idea que no pudiese realizar, ya que su poder contaba con la ratificación ciudadana. Y así comenzó su segundo mandato, apostando todo su capital político a la construcción de un museo innecesario en momentos de crisis económica y sanitaria, y para lo cual requería un empréstito multimillonario. Hoy es una idea fracasada, que puso en evidencia un montón de ilegalidades cometidas por el Ayuntamiento, la Comisión de Hacienda del Congreso, el Congreso mismo, la Secretaria de Finanzas y el banco BBVA. Sin proyecto ejecutivo siquiera, no pudo iniciar el trámite de los permisos necesarios. ¿Cómo le aprobaron el endeudamiento toda esta cauda de instituciones? Andamos muy mal, ninguna instancia está cumpliendo su mandato.

Pero, aun así, luego del brutal tropiezo las ocurrencias continúan. Ahora quiere construir una planta de tratamiento de aguas a la carrera, otra vez sin proyectos ni estudios básicos. Y para rematar decidió instalar una rueda de la fortuna exactamente enfrente de la Basílica de Guanajuato en pleno centro histórico, como reto a la autoridad del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual ordenó el inmediato retiro del juego mecánico. Desquiciado por el nuevo fracaso, decidió vengarse de sus opositores y del INAH convocando a los asistentes a un concierto nocturno popular, a realizar un chiflido colectivo que expresa la conocida frase de: “chinga a tu madre”. Muy emotiva su iniciativa.

Un silbido por favor

El poder esta en la mente. La política son juegos mentales, en el que el poder se centra en las ideas, y si estas se comunican bien y llegan a auditorios receptivos, se gana una partida. Con el nacimiento de las redes sociales, la comunicación política se ha transformado profundamente. Ahora existe lo que los sociólogos llaman auto comunicación. Esto lo han experimentado ya los guanajuatenses, con el movimiento de redes de “Guanajuato somos Todos”, que impidió que un ayuntamiento, en complicidad con una empresa constructora, urbanizara los majestuosos cerros guanajuatenses que conforman un patrimonio paisajístico de enorme valor.

Hoy, los capitalinos nos volvimos a unir, para evitar un endeudamiento injusto, por 90 millones de pesos para construir un museo, carente de permisos y proyecto. La capacidad de auto comunicación por redes funcionó muy bien frente a los tictoks de un alcalde locuaz y desquiciado, que confunde a un Estado republicano, regulado por una Constitución, leyes y reglamentos, con una monarquía absoluta electiva, hoy en día inexistentes por anacrónicas.

Lo más dramático, es que el Partido Acción Nacional decidió subirse a la rueda de la fortuna con su alcalde, y si continúa apoyándolo en sus ocurrencias y acciones agresivas, habrá rematado desde ahora su fracaso en la capital de Guanajuato en las elecciones de 2024. Al mismo tiempo Eduardo López Mares, constatará que la construcción del bien común no solo depende de dinero y votos mal habidos. Algo impensable en el viejo PAN. La calidad de las personas cuenta mucho, porque es la garantía para tener buenos gobiernos.

Sueños de opio

 

 

 

 

 

 

 

AVENTURA ECUATORIANA

Carlos Arce Macías

Para María Trueba, con cariño.

Esta gran aventura, que hasta ahora nos atrevemos a narrar, comenzó en 1974 durante la presidencia municipal interina del Lic. Juan Villaseñor Buchanan. Hacemos una advertencia: obtenidos de nuestra memoria y comentados con amistades que datan de esa época, los hechos se fundamentan exclusivamente en fuentes orales, habría que hurgar en el archivo municipal para documentar la narración y precisar nombres y fechas. Pues bien, durante la celebración de las fiestas de San Juan y Presa de la Olla, nos visitó el alcalde de Quito, el arquitecto Sixto Durán, quien con el tiempo sería presidente de su país, con el fin de hermanar su ciudad con Guanajuato Capital. Como testimonio de la voluntad fraterna, nuestro visitante vino acompañado de un busto de bronce de uno de los proceres ecuatorianos más señeros: José Mejía Lequerica (Quito 1775-Cádiz 1813).

Gran parlamentario quiteño

Era la escultura de un médico y abogado quiteño, sapientísimo. La Universidad de San Gregorio, le negó el titulo hasta que no limpiara su nombre por ser hijo natural. Se casó con una hija de Eugenio Espejo precursor de la independencia de Ecuador. Se vio obligado a viajar a España a causa de los prejuicios sociales que lo acosaban. Allá luchó en contra de las tropas napoleónicas que invadían la península Ibérica y, ante la ausencia del diputado titular, Mejía Lequerica fue designado representante del virreinato de Nueva Granada en las Cortes de Cádiz. Fue duro crítico de la Inquisición y denunció los problemas políticos que sufrían los reinos españoles de América. Fue uno de los oradores más aplaudidos y celebrados en la histórica asamblea. De él dice el historiador Pedro Fermín Ceballos: “Fue un mortal enemigo del despotismo, defendió en las Cortes de España los derechos del pueblo español con valor y ardorosamente, los de América con ingenio y elocuencia, y los de Quito, su tierra natal, con ternura y con amor”.

Y pues hasta este lugar de sierras y montañas, vino a dar el busto de Lequerica. Y la verdad es que las autoridades municipales, un tanto sorprendidas, no sabían donde colocar la estatua. Luego de cavilar un buen rato, se decidió situarla en el Paseo de la Presa, exactamente enfrente del edificio del PRI. Y allí fue a dar la efigie del célebre ecuatoriano, en conmemoración de los lazos de hermanamiento de las dos ciudades.

Pero pronto apareció un reto descomunal, digno de una crónica de Ibargüengoitia o de un cuento de Don Eugenio Trueba. Resulta que había que regresar la honrosa visita de la autoridad de Quito, y no solo eso, sino que debíamos corresponder con una escultura de índole semejante. El gobierno local estaba en problemas. En ese tiempo no había dinero como ahora, para gastar en las peores necedades. El presupuesto era sumamente limitado, apenas para cubrir el viaje de una lánguida comitiva… pero ¿y la estatua?

Se decidió entonces, que tendríamos que ofrecer un busto de la figura guanajuatense más egregia, la del cura Don Miguel Hidalgo y Costilla. Pero luego habría que ver quién sería el escultor designado para tal obra, y cuyo precio fuese bastante discreto. Luego de sesudas pesquisas sobre émulos cuevanenses de Miguel Ángel, se decidió por un recomendado artesano cantarero. El modelo fue fácil de conseguir: un empleado de la presidencia municipal adquirió en una papelería una estampita del Padre de la Independencia. Inspirado en el cromo escolar, el maestro del cincel esculpió con premura el busto en una buena pieza de cantera guanajuatense. Ahí quedarían consolidados el noble rostro del libertador con los minerales de nuestra cañada.

Y al Ecuador fueron, el secretario del Ayuntamiento, Arnulfo Vázquez Nieto y Mario González Popoca, encargado del transporte de la imagen, rumbo a la capital del país andino. A su llegada fueron recibidos por el embajador de México en el Ecuador. El diplomático fue testigo del arribo de los guanajuatenses y su preciada carga. Solo formuló una pregunta al contemplar el busto: ¿de quién es? La respuesta fue contundente: ¡es Hidalgo! El embajador frunció las cejas y puso cara de enojo.

Hoy no se sabe que fue de ambas efigies. Habrá que buscar al irreconocible Hidalgo en algún lugar de Quito. José Mejía Lequerica fue retirado para poner el busto de Colosio, luego de su asesinato. Quien sabe dónde fue a parar, pero habría que rescatarlo y desagraviar su olvido.

Pobres quiteños. No les ha ido bien en sus relaciones con los guanajuatenses. Las degradamos más al enviarles, recientemente, un representante como el alcalde Alejandro Navarro para celebrar su independencia. Lo más alejado al ejemplo de Lequerica. Un zafio.

¿A que fue?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LA CAÍDA

Carlos Arce Macías

Alejandro Navarro, alcalde de Guanajuato Capital, ha coleccionado derrotas en estos días. El político machista más emblemático de una nefasta clase política local, ha sido vencido por la oposición dentro del ayuntamiento, por grupos de ciudadanos organizados y funcionarios federales que no se dejaron intimidar por las bravatas del presidente municipal.

Vencido

El nuevo Museo de Momias (MUMO) era el proyecto insignia de su gobierno. Ignaro y atrabancado, creyó que podría engañar a todo el mundo, con un oficio expedido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el que se mencionaba una “factibilidad”, aun cuando, en el mismo texto, se advertía que no se trataba de una autorización fundamentada en la normatividad aplicable. Con ese papelito dirigido a su director de obras públicas, no al ayuntamiento, se confabuló con el diputado Víctor Zanella para que le aprobara la contratación de un crédito por un monto total de 91 millones de pesos, pagaderos a 10 años, que deberíamos saldar los guanajuatenses.

Los diputados, irresponsables, contravinieron el artículo 117, párrafo quinto de la Constitución, que los obliga a proceder a la autorización de un préstamo, “previo análisis de su destino”. Esta instrucción constitucional, no fue acatada por Zanella y diputados cómplices que lo acompañaron en la aprobación ilegal del empréstito para la construcción del MUMO. Tan fue así, que hoy la realidad los abruma. El INAH, no ha otorgado permiso para realizar la obra; es más, NI SIQUIERA SE HA INICIADO EL TRÁMITE POR PARTE DEL PROPIO MUNICIPIO.

Y es que, para poder obtener el permiso, debe de presentarse el proyecto ejecutivo, del cual se carece y la acreditación de la titularidad del terreno en que se construirá, satisfaciendo las condiciones establecidas en la escritura de donación de Ferrocarriles Nacionales de México. Este consentimiento tampoco lo ha tramitado la alcaldía. ¡Un desorden!

Hoy Navarro se enfrenta a la dura realidad, descubierto y denunciado por los ciudadanos y la oposición. Mentira tras mentira ha sido evidenciado una y otra vez. Ahora, intenta victimizarse fingiéndose afectado por una inexistente negativa del INAH a otorgar la autorización. Insistimos, ni siquiera ha podido integrar el expediente para iniciar la solicitud del permiso.

Frente a la contundencia de los hechos, ahora recula, bajando la mirada cuando se encuentra con las regidoras de oposición, que han realizado el crueltrabajo de exponer al gobernante mendaz ante la ciudadanía. Insólito, nos amenaza con regresar el préstamo (70 mdp) al Congreso, como si se tratase de un castigo para los cuevanenses. Estamos felices por la derrota inferida al alcalde.

El futuro pinta negra para Alejandro Navarro. El capital empeñado para intentar hacer realidad su costoso capricho fue tanto, que ahora ha perdido buen parte de su poder. La oposición en el ayuntamiento se fortalece luego de cada mayoriteo que le impone el grupo panista, cada día más despreciado por la comunidadguanajuatense. El ridículo es atroz. A ello se suman más descalabros: las resoluciones por las ilegalidades cometidas en el cobro del impuesto predial y el engaño a los contribuyentes, resueltas por el Tribunal de Justicia Administrativa; la negativa del ayuntamiento a la instalación de parquímetros; la detección de una aviaduría para su concuña; y la instrucción del gobernador para que se expida un programa parcial (art. 11-I y 23-V de la Ley General de Asentamientos Humanos) de la zona sur del municipio, para poder mover la caseta de cuota de la entrada de la ciudad. Navarro ya tenía pactado con varios oligarcas locales la liberación de la carretera para comenzar varios desarrollos, lo que convertiría esa vía en un congestionado bulevar. Todo se le desmorona.

Finalmente, la verdad triunfa sobre la mentira. Mientras, el político cae en desgracia por la pérdida de confianza de sus votantes. Guanajuato, la ciudad patrimonio de la humanidad, no es digna de ser gobernada por este alcalde pernicioso y abusivo. Sus incondicionales en el cabildo serán sancionados con el descrédito personal. El MUMO no será edificado, es una ocurrencia inviable. Para el alcalde falsario, es tiempo de retiro, antes de que el costo de su permanencia se eleve más para el PAN. Dilapidó su escaso capital político.

Engaño, sin permiso ni proyecto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IMPUESTO PREDIAL, ESCÁNDALO EN GUANAJUATO

Carlos Arce Macías

A finales del año pasado, León vivió el escandalo de tasar como predio agrícola el más selecto club de golf de la ciudad. Entiendo que ya corrigieron el asunto, y la intervención de la nueva administración gestionó el pago correcto. Hay que poner mucha atención para cumplir minuciosamente con la ley. Cobrar impuestos es una función muy delicada.

Pero en Guanajuato Capital, nos enfrentamos a un gobierno salvaje y pernicioso que ha decidido incrementar abusivamente el impuesto predial a los habitantes del municipio. Quizás no es el único caso y por eso cobra interés a nivel estatal.

Alejandro Navarro, y sus síndicos y regidores incondicionales, han decidido poner en la picota a los propietarios y poseedores de bienes inmuebles, elevando substancialmente el valor del suelo y por lo tanto aumentando la base gravable del impuesto. Pero han olvidado unos pequeños detalles: no han notificado a los contribuyentes la realización de avalúos, no se han presentado a realizarlos en las diversas propiedades y no han notificado el resultado de las propuestas de nuevos avalúos a los particulares, dejando en estado de indefensión a los ciudadanos y por lo tanto exigiendo pagos ilegales, que pretenden incrementar la exacción en 200, 400 y hasta 1000 por ciento respecto al año anterior.

¡Páganos!

La población está encolerizada por el atraco que sufre a manos de un gobierno-botín dedicado a los negocios y a las contrataciones que puedan generar beneficios personales. Solo les interesa recaudar para poder realizar obra, solicitar empréstitos, o concesionar servicios, en busca de sobreprecios pactados en el sombrío ambiente de una administración opaca y poco confiable.

El problema no solo se ciñe a la ilegalidad de los cobros exorbitantes. La cuestión de mayor preocupación consiste en que el alcalde, la parte mayoritaria e incondicional de su ayuntamiento y la tesorera municipal, están conscientes en que los cobros de predial se han maquilado tramposamente, desde los escritorios gubernamentales, basados en la discrecionalidad de los funcionarios encargados de determinar los valores. La Ley de Hacienda para los Municipios del Estado de Guanajuato ha sido hecha a un lado. El proceso de cobro, basado en el artículo 162 de dicha ley, a través de avalúos presenciales, ha sido omitido dolosamente. El alcalde y su tesorera lo saben. Conociéndolos, lo más seguro es que ellos hayan instruido el cobro injusto y como consecuencia el daño al peculio de los ciudadanos. Cobrar a sabiendas lo indebido es corrupción.

El contralor municipal, si de verdad funciona y es un personaje con los atributos necesarios para imponer la legalidad en la administración local, estaría abriendo ya una investigación sobre los procedimientos ejecutados en las áreas a cargo de la tesorería municipal, comisionadas para determinar el monto de los impuestos prediales por cobrar. ¿No se ha dado cuenta de nada?

Será también la ocasión de acudir al Tribunal de Justicia Administrativa a pedir su protección para los guanajuatenses acosados por pagos exorbitantes exigidos por su alcalde envalentonado. Es de explorado derecho, que los cobros del impuesto predial deben reunir los requisitos establecidos en el artículo 176 de la Ley de Hacienda municipal: modificar el monto a pagar por medio de una orden de avalúo, expedida por la Tesorería del municipio, hecho por peritos; la realización, en el predio, del avalúo mandatado; y la notificación de la propuesta de nuevo valor, a fin de que pueda, en su caso, ser recurrida por el contribuyente. Si no se procede de esta forma, se violentan los derechos de los ciudadanos. Así se han resuelto, entre otros, los juicios 2426/4ta sala/19, 2333/3era sala/19, 1146/4ta sala/18 interpuestos ante el propio tribunal.

TJA, defensor de los ciudadanos

El impacto de conductas dolosas e ilegales en la vida de una comunidad, acarrean graves trastornos, al aumentar los precios de la tierra y con ello el costo de vivir en la localidad, establecer negocios y generar empleos.

Determinar impuestos a discreción de los gobernantes en turno, constituye un acto que debe de ser frenado y sancionado drásticamente por el sistema de control de legalidad instituido para evitar esta clase de abusos. Hacer a un lado la ley, para imponer la voluntad de un gobernante, necio y torvo, lesiona de manera grave los derechos humanos de los ciudadanos. Así de mal estamos en Guanajuato.

Cobros abusivos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GUANAJUATO, SALVAJADA FISCAL

Carlos Arce Macías

Entre diputados y ayuntamiento oficialistas, han maquinado una salvajada en el municipio de Guanajuato, aumentando escandalosamente la presión fiscal sobre los habitantes del lugar. Los votantes, muchos negligentes que no acudieron a las urnas y un pequeño grupo comprado por el actual alcalde, a punta de calentadores solares, estufas ecológicas, sacos de cemento, varillas, camisetas y cachuchas, provocarán que los contribuyentes de esta demarcación deban de pagar, a precio de sangre, una miscelánea fiscal que les sacará, a todos, mucho más dinero del que tenían pensado. Eligieron mal, y por votar a los peores, ahora les quitarán una importante parte de sus ingresos.

Ayuntamiento abusivo

De todos los municipios, fue el ayuntamiento capitalino el que más se ensañó con sus ciudadanos, solicitando incrementos excesivos en distintos rubros. Con el pretexto de la reactivación económica y la necesidad de llevar a cabo inversión pública de alto impacto económico, alcalde, síndicos y regidores se despacharon con la cuchara grande. Mientras, en el colmo de la desfachatez, no les pareció inoportuno autorizarse una partida de ocho millones de pesos para préstamos personales blandos, sin intereses, con cargo a las arcas municipales, mientras los contribuyentes sufrirán las de Caín para solventar el encarecimiento de los precios de los servicios públicos y el pago de impuestos.

Y la mayoría de los diputados, siempre obsequiosos con el peor alcalde que haya desgobernado Guanajuato durante el presente siglo, se mostraron veloces para aprobar la Ley de Ingresos municipal. Ya resulta preocupante la complicidad que se viene observando de diputados como Víctor Zanella, Yulma Rocha y Margarita Rionda con Alejandro Navarro. Es posible que el imprudente respaldo llegue hasta Luis Ernesto Ayala… en fin, cada quién escoge a sus amigos.

En tanto, la miscelánea aprobada al gobierno-botín de Guanajuato, se convierte en una larga lista de agravios para los capitalinos, aparte del endeudamiento del municipio por toda su capacidad financiera disponible. Sin duda, el PAN ha decidido entregar a sus adversarios la capital. Peor no lo podría hacer.

Aquí la lista de algunas ofensas:

-Aumentos hasta del 198% en el impuesto predial a 4000 predios, más la intención de utilizar avalúos de gabinete, que son ilegales, para aumentar el valor de predios y así cobrar más.

-Cobro por estacionamiento en la vía pública en una ciudad que carece de espacios, y donde muchas personas, que habitan en callejones, no disponen de cocheras. La cuota llegará hasta un pago superior a los $2000 pesos por mes, por aparcar un vehículo.

-Luego de que el gobernador del estado ordenó, a la manera de López Obrador, cerrar la guardería del DIF estatal; la única disponible, la del municipio, incrementa sus servicios de $935 a 2000, un aumento del 189%. Obsequio especial a las madres trabajadoras.

-La entrada al museo de momias costará $92, convirtiéndose en el museo público más caro del país. Nota: la entrada a Antropología, Castillo de Chapultepec, Chichen Itzá y Palenque, cuesta $85. Duro golpe al tanatoturismo (Turismo para ver muertos y tragedias)

-Tarifa de agua potable, sufrirá un aumento del 8.15%, arriba de la inflación.

-La recolección de basura, a solicitud de un particular, costará $1100.

-Muy importante. Se sugiere a los guanajuatenses, cuidarse de no tener accidentes o urgencias. El servicio de ambulancia se ha tasado en $500.

Pero en su ruta suicida, el torvo alcalde omite el cobro de derechos por uso de la vía pública, a los servicios de Cable, TV e internet, que suman 200 millones de pesos, según sus cuentas, y que ha ido olvidando. Ya no los quiere cobrar. En el caso del museo, decide y vota, en claro conflicto de interés, el aumento en la tarifa de entrada, beneficiando a su familia política, dueña de museos de horror y espanto, aprovechando a aquellos grupos que no alcanzan a pagar una entrada cara. Aprovechan la demanda residual. Mientras más caro sea el acceso a las momias, más visitantes tendrán sus negocios familiares. Estamos ante un delito de tráfico de influencias. La contraloría protege y obsequia impunidad al funcionario.

Mal comenzará el año, para los guanajuatenses de la capital, sin representantes que los puedan defender con eficacia, en un ayuntamiento capturado por un alcalde dedicado a sus negocios; y a la vez, sin diputados capaces de formar mayorías que frenen los excesos de los ediles. Se evidencia con dramatismo como la democracia representativa sufre una profunda crisis, impidiendo los abusos y convirtiéndose en cómplices de los corruptos.

Sin representantes de los ciudadanos

A causa de los ciudadanos inconscientes que se abstuvieron de votar y de los que criminalmente vendieron su voto, ahora todos los guanajuatenses pagaran muy caro los obsequios, esparcidos como migajas, entre clientelas envilecidas. Los ediles y diputados oficialistas han armado tremendo regalazo navideño, que les arrancará mucho dinero de sus bolsillos a los desamparados cuevanenses. ¡Feliz navidad!

P.D. Por vacaciones, esta columna volverá a publicarse hasta el 8 de enero de 2022.

 

 

 

 

 

 

 

 

UN MUSEO MUY LEJANO

Carlos Arce Macías

El paquete completo, acordado por el PAN-Tapadera para hacer más cómoda la gestión del pícaro presidente municipal de Guanajuato, consideraba aparte de la expulsión de las filas del partido de un crítico incómodo, la ejecución del proyecto de tercer museo de momias para Guanajuato. Un negociazo que podría distribuir rentas a todos los participantes, a través de contratos con sobreprecio y adjudicación privilegiada de locales comerciales.

Negociazo

Brindar cobertura a una red de corrupción política tiene sus beneficios. Uno de ellos consistió en la reelección del alcalde, mediante la clientelización profusa y descarada para condicionar votos y así ganar la capital estatal, utilizando métodos vergonzosos, siempre combatidos por Acción Nacional, donde se suponía que militaban los “místicos del voto”. Otro, el comercial, supone la asociación de los gerentes de la franquicia partidista con el alcalde atrabiliario, para convertirse en posibles socios en diversos negocios. El despertar post COVID de la capital, puede presentar buenas oportunidades personales. En seguimiento de estos planes, se encuentra la necesidad de mantener el control absoluto de los datos hacendarios de la administración, sumida en la opacidad. Por eso a uno de los síndicos del cabildo se le despojo arbitrariamente de su función, bajo el silencio cómplice de Eduardo López Mares, el gris presidente del PAN estatal.

Pero he aquí, que los planes parecen venirse abajo. El proceso de expulsión del crítico está en el limbo azul; mientras, los equilibrios en el interior del ayuntamiento capitalino han cambiado. Alejandro Navarro, en la cima de su ladrillo, calculaba que su reelección por aclamación significaba un cheque en blanco de la ciudadanía para avalar cualquier ocurrencia que propusiera. Y decidió construirse un Nuevo Museo de las Momias.

En perfecta coordinación con el grupo mayoritario del Congreso del Estado, gracias a la intervención de los dirigentes estatales panistas, se gestionó, en tiempo record la autorización para endeudar al municipio en toda su capacidad de financiamiento. Es oportuno recordar que esta solicitud ya había sido rechazada por la mismísima Alejandra Gutiérrez, hoy alcaldesa de León, por su notoria improcedencia. La entonces diputada, resistió todas las presiones que desató Navarro en su contra, y mientras fue presidenta de la Comisión de Hacienda, la demanda del alcalde no transitó. Los capitalinos debemos reconocer y agradecer la firmeza de la legisladora.

Pero en esta ocasión la Comisión de Hacienda ya estaba presidida por un diputado, Víctor Zanella, incondicional del grupo, risueño, fotogénico y ambicioso, quién recibió encantado la misión de aprobar la deuda de 70 millones de pesos, para que un grupo de bribones pudieran enriquecerse con el centro comercial, disfrazado de museo, que contempla, como tienda ancla, la exhibición de cadáveres áridos. Suculentos bisnes.

El diputado fotogénico

Y todo parecía marchar sobre ruedas, sincronizados por Navarro en el ayuntamiento con sus síndico y regidores incondicionales, y en el Congreso por el acuerdo del PAN-Tapadera con Zanella para asegurarle la aprobación. Pero el proyecto ha encallado. Las gestiones de la regidora Robles Lacayo, férrea defensora de la dignidad de los cuerpos áridos, llegaron hasta la Presidencia de la República, desde donde se ordenó la intervención directa de las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las cuales quedaron estupefactas al conocer las deficiencias y locuras consideradas en la propuesta del alcalde de Guanajuato, negando que se cuente con autorización alguna de esa instancia federal.

Por si no fuera suficiente, la misma regidora ha logrado la decisión de la UNESCO para intervenir en el caso, atendiendo a la categoría de “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” de Guanajuato. El proyecto presenta inconsistencias que nunca se estudiaron ni por el ayuntamiento ni por el Congreso. Ambos, como se advirtió en su momento, fueron indolentes y dolosos, y estuvieron a punto de inferir a los guanajuatenses un profundo daño económico. Hacer negocios con el dinero público, tiene como consecuencia responsabilidades administrativas y políticas. Por lo pronto, la oposición se merendará a Zanella en el Congreso por negligente, y su conducta será negativamente evaluada por el Observatorio Legislativo. La regidora Robles Lacayo equilibrará, por sí sola, la supuesta fuerza política del omnipotente alcalde en el ayuntamiento capitalino. El Comité Ciudadano del Sistema Anticorrupción deberá registrar estas maquinaciones como actos de corrupción. Y los verdaderos panistas, los que repudiamos un partido dedicado a respaldar la deshonestidad de nuestros gobiernos, deberemos encargarnos de hacer añicos al florero que dirige al PAN estatal. Por lo pronto, el museo les ha quedado muy lejano.

Paloma Robles vs Navarro

 

 

 

 

 

 

 

OCURRENCIAS

Carlos Arce Macías

El pasado viernes, el diputado federal del PAN Juan Carlos Romero Hicks, a nombre de su partido, lanzó una serie de reflexiones sobre el paquete económico para 2022, que está a punto de llegar, para su análisis,a la Cámara de Diputados federal. Alarmado por la apabullante cifra que indica que el 90 por ciento de los hogares mexicanos registraron disminución en sus ingresos, el diputado guanajuatense aconseja poner en práctica las siguientes estrategias: priorizar el equilibrio fiscal y finanzas públicas sanas, sin contratar más deuda; estimular el crecimiento económico, y destinar mayores recursos a las instituciones de seguridad, entre otras propuestas.

En otro momento, la anterior semana los ayuntamientos electos de nuestro estado, recibieron capacitación y orientación de diversos funcionarios estatales. Destacó la conferencia del secretario de Finanzas, Héctor Salgado Banda, quién abordó el tema del manejo de la hacienda pública. Comentó: “Hay que evitar las ocurrencias de que me levanto por la mañana y tengo ganas de hacer tal cosa, y lo digo de manera respetuosa, que cada peso gastado sea derivado de un proceso de planeación, todo con sustento técnico y responsabilidad”. Luego abordó el complicado panorama de las participaciones federales y recalcó dramáticas cifras: caídas en participaciones al estado cercanas a los 7000 millones, y en recursos extraordinarios, por 20,000 mil millones de pesos menos. Un serio boquete en las finanzas del estado y los municipios.

No, a las ocurrencias

Así las cosas, los pronósticos no son halagüeños. La dureza de trato del presidente de la República hacia el estado mas osco con su gobierno está a la vista. Por lo pronto canceló la opción de dotar de agua a León desde la presa del Zapotillo. Aunque todos los estados padecerán la austeridad planteada desde el centro, al nuestro se le impondrá, por diferencias políticas, déficits más altos. Más vale ser previsores y adaptarse a estas dramáticas circunstancias.

Y haciendo caso a las consejas de Romero Hicks y Salgado Banda, más vale precaverse de no hacer locuras, lanzarse al vacío, y exponerse a reventar las delicadas finanzas municipales, por perseguir sueños guajiros o por intenciones inconfesables. Y ese es el problema de Guanajuato Capital, gobernado por un alcalde, que igual les corta el internet a los ciudadanos, que corre autos de carrera en el centro de la ciudad, compra zapatos escolares al doble de precio, intenta lotificar terrenos familiares en áreas de conservación ecológica, utiliza patrullas de policía para trasladarse a partidos de futbol, y organiza tocadas multitudinarias en plena pandemia. Parece ser el rey de las ocurrencias.

Pero los focos rojos se encienden ante la última bufonada. Propone construir un tercer museo para las momias de Guanajuato, que en realidad no es un museo, sino un centro comercial. Para ello ha decidido solicitar la autorización de un préstamo por 70 millones de pesos pagaderos a diez años, cuyo costo total será de 190 millones de pesos. Todo esto en medio de una pandemia, una crisis económica de grandes dimensiones y las advertencias explícitas del secretario de finanzas, de actuar con cautela, descartando ocurrencias.

Tercer Museo-Mercado de momias

Aparte de lo inoportuno que resulta endeudar al municipio, el proyecto contiene graves yerros, porque fue producto de súbitas calenturas y temores políticos del inestable alcalde, que en una semana decidió proceder a aprobar un plan contrahecho plagado de incongruencias y que no cuenta con una serie de autorizaciones imprescindibles para ejecutarlo. Una acción tan disparatada, arroja luces sobre la verdadera intención de edificar una obra redundante e innecesaria: el contratismo. Se trata de una manifestación de la corrupción política, que consiste en pactar, de acuerdo con los contratistas, obras con sobreprecios, para obtener beneficios personales. Extraer rentas de los dineros públicos, en pocas palabras.

Pero aún hay más, verifiquemos la audacia del pícaro. Como no es capaz de plantear un proyecto medianamente congruente, solicita la venia de la diputación para endeudarse, y con ello, transfiere la obligación de solventar adecuadamente el expediente en trámite, al Poder Legislativo. Ahora son los vapuleados legisladores, encabezados por el presidente de la Comisión de Hacienda y Fiscalización, el irapuatense Víctor Zanella, los que cargarán con la deshonra de permitir un lesivo endeudamiento, pasando sobre las advertencias del diputado Romero Hicks y del secretario Salgado Banda. Ironías de la política, acabarán siendo muy críticos de las decisiones del presidente de la República, pero irresponsablemente permisivos con un alcalde ocurrente y manirroto, que sentará un pésimo ejemplo para los demás munícipes. Salida de emergencia: mejor devuélvanle el expediente al ayuntamiento, está incompleto y así, no es procesable.

Víctor Zanella, presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso