SIMILITUDES

Carlos Arce Macías

Durante estas largas semanas de confinamiento, nuestro tiempo para leer se ha incrementado. Así pude dar lectura a un estupendo libro: “Memorias”, de Albert Speer, el llamado “Arquitecto de Hitler” y también Ministro de Armamento y Municiones de Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial.

Lectura acuciosa

Speer fue un burgués de clase acomodada, arquitecto de espléndida formación académica en las mejores universidades alemanas (Berlín, Múnich y Kalsruhe),que comenzó su carrera en 1931 en el Partido Nazi y accedió al círculo íntimo del Führer, encargándose de los magnos proyectos arquitectónicos de Hitler. En 1942, en plena guerra, fue encargado de la producción de armamento y municiones. Al ser derrotada Alemania fue juzgado en Núremberg y condenado a 20 años de prisión. Allí escribió sus “Memorias” en donde narra su relación con Hitler y describe el funcionamiento del gobierno nazi. Fue liberado en 1966 y falleció en 1981. De la lectura acuciosa de su libro comparto algunos detalles importantes que motivan la reflexión. Veamos:

Albert Speer narra como el Führer le tenía aversión al funcionariado alemán, a esa casta de técnicos formados durante años para dedicarse a la delicada tarea burocrática. A diferencia de lo que se ha creído, el nazismo era hosco y resistente a una administración guiada por la técnica.

Frente a la toma de poder omnímodo de Hitler, se observó como los empleados incondicionales del canciller germano, fueron degradándose para cumplir cualquier orden, por excéntrica o caprichosa que pudiera ser. Esta sumisión absoluta a los dictados del líder, provocó que la administración no funcionara bien. Nadie podía controvertir las órdenes expedidas.

Dictando órdenes

Esta incómoda situación también condujo a un nuevo problema: el aislamiento del dictador. Poco a poco, el circulo de colaboradores fue limitándose a unos cuantos, quienes a su vez, manipulaban las decisiones que iba ordenando el jefe. En cada momento se apartaba más de la realidad.

En relación a su círculo íntimo, Hitler despreciaba a los intelectuales, prefería estar rodeado de los representantes territoriales del partido nazi, cuya visión y perspectiva del mundo era absolutamente rural. También optaba por mantener en su cercanía a funcionarios con taras, esto es, con algún tipo de lastre ético (corrupción por ejemplo), que los debilitaba para resistirse a cualquier orden, por estúpida que fuera.

La imposibilidad de utilizar un método más científico, como la estadística y el manejo de datos, para tomar decisiones asertivas para resolver los problemas que se iban planteando, lo condujeron a expedir órdenes, contando solo con datos aislados y narrativas subjetivas. Se equivocó.

El jefe del Reich fue transformándose de dictador a déspota y posteriormente a megalómano, momento en donde sus decisiones se apartaron completamente del mundo real. Como dictador tomaba medidas voluntaristas, sin mayores contrapesos. Siendo un déspota, prohibía cualquier oposición a sus ordenanzas. Ya dentro de una conducta megalómana, su síntoma fue la desmesura de sus órdenes, que rayaban en la locura; como su insistencia de que, en plena guerra, se continuara la construcción de sus obras faraónicas.

Tribuna nazi, Nuremberg , campo Zéppelin

En su crónica Speer lanza el siguiente aserto: ”En aquélla época me di cuenta que el sistema de gobierno de Hitler demostraba ser inferior al de los regímenes democráticos en un aspecto decisivo, pues no existía crítica pública alguna que pusiera en la picota aquellas desviaciones, no había quién exigiera ponerles remedio”.

Debate con Churchill sobre la guerra, en el Parlamento británico

Los pasos de dictadura-despotismo-megalomanía, son manifestaciones de una vía que desemboca en la derrota. Hitler, aislado, desolado y delirante decidió tomar el mando militar, despojando de este a sus oficiales profesionales. La guerra se manejó desde la Cancillería. Y Perdió.

Advertencia: cualquier parecido con las realidades de otros pueblos, no es responsabilidad de Albert Speer, sino de los desquiciados que intenten reproducir el nefasto modelo.

Megalomanía

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