INGENIERÍA Y GOBIERNO DIGITAL

Carlos Arce Macías

A los gobiernos se les llena la boca con promesas como la innovación y la mentefactura, para lo cual, lo único que hay que aportar es imaginación, dicen. Pensamos que cuando una política pública se pretende implementar, y se les requiere a los actores que sean imaginativos, la cuestión empieza mal y acabará en el precipicio, no hay ideas claras para echarla a volar.

Innovar en serio, requiere tiempo, aplicación de recursos y sobre todo ingeniería. Esta es la ciencia dedicada a resolver problemas, por lo tanto es la que se ocupa de la esencia de la innovación, el reto. Guanajuato, nuestro estado, produce ingenieros pero con una formación destinada únicamente a que logren un trabajo en la pujante industria abajeña, pero no hacia la ingeniería de punta. Nos encontramos muy lejos de ella.

Hacer ingeniería innovadora requiere de la formación de especialistas de altísima calidad, fuera del promedio estudiantil que encontramos comúnmente en nuestra sociedad. Hay que buscar y convencer a jóvenes dotados, de insertarse en ese mundo exclusivísimo, donde solo puede florecer un alumnado bajo la mirada exigente de grandes profesores. Eso solo sucede en los centros universitarios más importantes del mundo: MIT, Stanford, Cambridge, ETH Zurich y Nayang University Singapur, de acuerdo al índice QS, que mide a las universidades. Para tener una idea, la UNAM, la mejor universidad latinoamericana en ingenierías, se encuentra posicionada en el lejano lugar 137 de la lista de mejores universidades. La nuestra la UG, ocupa el lugar 99 del índice latinoamericano, que corresponde a algo similar a una tercera división del futbol. Aparentemente no hay nada que hacer, más que seguir gastando recursos en educación superior, que acabarán, por el pasivo laboral, en los fondos de pensiones de nuestras universidades. Un obscuro panorama para la producción de ideas novedosas a nivel global, desde nuestro entorno.

Para paliar esta gravísima asimetría, el nuevo gobierno que comienza, no haría mal en plantearse la posibilidad de diseñar un buen proyecto que le permita incrementar, aunque sea de manera marginal, las estrechas posibilidades de crear infraestructura para acceder a la alta ingeniería a mediano plazo. Todo se puede, pero hay que trabajar mucho para dar unos cuantos pasos hacia delante. Otros nos llevan muchísima ventaja, ya descifran la llamada “partícula de Dios”, por ejemplo, mientras que en nuestro entorno todavía apostamos por rezos y milagros. Andamos perdidos.

Como en la ciencia, en la forma de gobernarnos estamos a la saga. Estamos amordazados a sub administraciones corruptas e ineficientes, mientras otros avanzan. Llama nuestra atención el caso de un pequeñísimo país, con la misma cantidad de habitantes que el municipio de León: Estonia. Esta minúscula comunidad báltica, consiguió apenas en 1991 su independencia de la Unión Soviética. Entonces su horizonte era poco promisorio, deudas, inflación y un presupuesto exiguo. Desde su centro de conocimiento más importante, la Universidad de Tallin, visualizaron que la única oportunidad que tenían de subsistir con tan escasos recursos, sería eficientar su gasto gubernamental, para lo cual plantearon niveles de eficiencia que solo podían sostenerse a través de los avances en tecnologías de la información (TI). Los ingenieros estonios, comenzaron a desarrollar plataformas digitales que permitieran mejoras substanciales en la administración pública, logrando importantes avances. Conceptualizaron su entorno como una sociedad digital, con su correspondiente gobierno, también digital. Kresti Kaljulaid, la presidente de Estonia, remarca que en su gobierno,  “el fin no es la tecnología, sino usarla como herramienta para un cambio en la manera de gobernar que conduzca a un estado más transparente, centrado en el ciudadano y menos corrupto”.

Desde los inicios del presente siglo los estonios han logrado la eliminación de una parte significativa de la burocracia, al eliminar engorrosas cargas de trámites fincadas sobre los ciudadanos, a través de plataformas transaccionales. Desde el 2002, entregaron a los ciudadanos una tarjeta con chip, que les permite realizar 1,789 trámites EN LINEA. Un estonio solo tiene que presentarse ante la autoridad para realizar tres trámites: matrimonio, divorcio y transacción inmobiliaria. Teniendo internet y un smartphone, obtienen cita médica, pagan multas, dialogan con los profesores de sus hijos, registran empresas, pagan impuestos, votan y opinan sobre decisiones gubernamentales en consulta constante. Nos encontramos ante un nuevo tipo de gobierno, más ligero, flexible… y más barato. De tener a la mano esta tecnología, cualquier administración podría obtener resultados en corto plazo, así lo expresaron ante el Consejo de la Unión Europea los estonios: “la innovación no puede ser patrimonio exclusivo del sector privado, los gobiernos no pueden quedarse atrás, así que basta de excusas. No es una cuestión de dinero. Tampoco de tamaño. Tan solo se necesita voluntad política”.

Eso si, el avance es más sencillo gracias a la educación de excelencia que se imparte en ese país. A los seis años de edad, los niños empiezan a programar en computadora y tienen una constante relación con la tecnología y la ingeniería. De allí se extraerán los candidatos a las facultades de ingeniería que luego logren innovación mas avanzada. Aquí conectamos con el inicio del editorial.

La mala noticia para Guanajuato es el desastre educativo que enfrentamos. Nos encontramos por debajo de la media nacional en todos los índices. Algo muy malo ha pasado en educación en todos estos años, que nos tiene postrados, al nivel, de que la industria establecida, no puede dar trabajo a miríadas de guanajuatenses por sus carencias educativas, de ahí el drama: industrialización acelerada sin impacto en la calidad de vida de millones de guanajuatenses. ¡Vaya reto!

En tanto, debemos proponernos visualizar un paso serio en la preparación de ingenieros, y empezar a trabajar en la conformación de gobiernos digitales que sean más baratos, eficientes y menos corruptos. ¡Que no jodan tanto al ciudadano, para acabar pronto!

@carce55

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