LA OTRA OPCIÓN

Carlos Arce Macías

El problema que enfrenta el sistema de partidos mexicano, es crítico. El descrédito de los partidos resulta monumental. Recobrar la confianza en alguno, puede resultar un trabajo hercúleo, dificilísimo de lograr. Pongo el ejemplo de Acción Nacional, narrando mi plática con una joven profesionista.

– ¿Cómo quieren que los jóvenes confiemos en el PAN? ¿Van a correr a todos los corruptos que se les metieron?

– Bueno –intento contestar- hay que llevar a cabo procedimientos de expulsión, cumplir el formato estatutario, resolver en el marco formal, solventar los recursos que se interpongan, decretar la expulsión, lograr la ratificación de esta, ante el Tribunal Electoral en un juicio de protección de derechos político electorales. Solo así.

La joven me mira con sorna.

-¿Es neta? ¿Tú crees que así van a lograr convencer a alguien que vuelva a creer en ustedes?

-Bueno, es la única forma legal de hacerlo. Es el Estado de Derecho…

-¡Jajajaja! ¿De verdad consideran tus compañeros de partido que así lograran refundar su organización? No vamos a perder el tiempo con eso, ni a esperarlos. Quién proponga cosas audaces, imaginativas e interesantes, captará nuestro interés y ganas de participar en algo bueno. Aparte al PAN solo le interesa administrar la vida de los ciudadanos de la cintura hacia abajo. ¡Que flojera!

Ahora paso a la charla con un joven milenial.

-De verdad –me comenta-, son bien aburridos. Sus discursos no dicen nada para nosotros, no conectan.

-No entiendo –interrumpo-, ¿qué es lo que les atrae?

-Es que hay que fijarse en nuestros intereses. Nos importa vivir nuestra vida, sin tanta joda del gobierno. Nos preocupa el planeta, la ecología. Que conserven los árboles, el medio ambiente, que respeten a la gente, sus costumbres ancestrales. Que las personas vivan lo mejor que se pueda. El mundo digital, estar conectados. Que eviten el uso del papel, que no nos obliguen a ir a las oficinas a aburrirnos y perder el tiempo. Un buen sistema de transporte público que no contamine, que las áreas urbanas tengan pulmones verdes. El ordenamiento ecológico y territorial, que sea respetado y que no agandallen los privilegiados de siempre, entre ellos los políticos. Que las cosas sean fáciles y no difíciles. Que nos den tiempo para nosotros. Para vivir pues.

Recapacito. ¿Dónde diablos estamos parados en los últimos días de julio del 2018, mientras la canícula nos cae encima? ¿Estamos procesando correctamente el cambio que se nos ha venido encima? ¿Qué quieren los ciudadanos de los políticos? Intento ordenar las ideas.

Una gran parte del electorado, desprecia profundamente a los políticos de cualquier filiación. No les son simpáticos. Los medios digitales, las miríadas de información, hacen que queden al desnudo todas las corruptelas que desde sus curules y escritorios, se diseñan para extraer recursos ilegales de los presupuestos públicos.

Pero también identifico, que los postulados clásicos les son ajenos. Democracia, república, constitucionalismo, Estado de Derecho, no les comunican nada. Probablemente se deba a que han oído tantos discursos repetitivos, que finalmente terminan en la construcción de una nueva farsa, que terminan devaluando los conceptos torales de la civilización, a punta de incumplimientos, dolo, desidia y aburrimiento.

Se requiere una nueva narrativa, potente e interesante para las generaciones que piensan en el futuro. Planteamientos congruentes, verbalizados de forma diferente, con un léxico que logre conectar con estas nuevas audiencias. A estas, las imágenes les dicen más que las palabras. Ese es uno de los problemas para entablar comunicación con ellos. La escaza capacidad de conceptualización, el trabajo mental que se requiere para procesar ideas, expresadas en textos o palabras. La posibilidad de entender sin ver, sin necesitar una imagen, usando el poder descriptivo del lenguaje. La ausencia de lectura y, en su caso, la comprensión de lo que se lee, aún cuando no se trate de textos complejos, complica muchísimo la comunicación. Nada que tarde más de dos o tres minutos, es digerible.

Pero por otro lado, los jóvenes presentan un listado de realidades, su realidad, que buscan respuesta. Entender que el dominio del sapiens sobre todo el planeta, ha creado una situación límite que pone en peligro a la especie, tiene mucho sentido. Así todos los temas medioambientales, desde el problema de uso de energías fósiles, la utilización de plásticos, la contaminación del agua, el deterioro de los suelos, la expansión irracional de las áreas urbanas, el consumo de bienes, cobran relevancia para ellos.

En tanto, en México, ni siquiera estamos acostumbrados a pensar en términos de ciudades. Seguimos uncidos a divisiones políticas anacrónicas, de realidades del siglo XIX como el municipio y la entidad estatal. Los sistemas de ciudades, la humanidad moviéndose dentro de ellas, los requerimientos de eficacia y eficiencia de estos sofisticados entornos, no los asumimos como temas prioritarios. La vivienda, como la hemos desarrollado, es un mecanismo de producción de lumpen imparable, que expulsa a las personas a las calles, desintegra a las familias, propiciando el pandillerismo y la violencia.

Los signos que debe producir una entidad política actualizada, de avanzada, sincronizada con el siglo XXI y en armonía con su entorna son diferentes. Control del gobierno desde la sociedad. Liberación de las ataduras al estatus imperante. Maximización de libertades ciudadanas. Respeto a las formas en que las personas deseen relacionarse entre sí. Alfabetismo digital, comunicación total. Nuevos temas.

La otra opción, al final, es dejar el inservible cascarón de una organización maltrecha, colonizada por zafios, maleantes o insensatos, incapaces de comprender los nuevos tiempos. Iniciar un nuevo camino, bajo una convocatoria abierta a consolidar una organización basada en la comunicación digital, la cual permite un intenso dialogo comunitario. Algo que tenga más sentido y futuro, que el vetusto andamiaje partidista tan corrompido y despreciado por los actuales electores.

@carce55

1 comentario en “LA OTRA OPCIÓN

  1. Carlos, intetesante propuesta no viable para quienes ya pasamos los ochenta de vida. Ademas te pongo el caso de la Iglesia Católica, ¿cuántos siglos de corrupción, cuántas escisiones, cuántos anacronidmos? y sin embargo perdura y se renueva? entre creyentes naturalmente. Asi como hay derecho comparado este es un caso similar en el campo de las instiguciones sociales.
    Otro, los jovenes de hoy tienen una idea
    diferente al matrimonio sobre el q no creen, una idea distinta de la vida sexual, también delos partidos políticos.

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