PEMEXAZO

Carlos Arce Macías

El petróleo no es tuyo, es lo primero que debes de saber antes de leer estas líneas. Si eso crees, te han engañado.

El esquema monopólico, establecido en 1938 por el general Cárdenas, resultaba insostenible a inicios del siglo XXI, para empatar con una economía moderna en nuestro país. El cambio de modelo se hacía necesario, ya que las distorsiones en el mercado, las enormes cargas laborales y la corrupción galopante, habían hecho de PEMEX su morada.

El gran reto era avanzar en el establecimiento de un arquetipo de mercado abierto, con la concurrencia del mayor número de jugadores posibles, en donde la competencia, vigilada siempre por un regulador exigente, originara ventajas para el consumidor.

Ese consumidor, que era el elemento olvidado del monopolio. No existiendo opción para los ciudadanos de comprar de gasolina en otra parte que no fuese la empresa estatal, quedaban sujetos a su dictadura comercial. PEMEX no reconocía autoridad alguna sobre sí, ya se tratara de la Secretaría de Energía, de la Procuraduría del Medio Ambiente o del Consumidor. Hacían su santa voluntad, aún cuando los intereses de la empresa estatal, no coincidieran con los del país.

Para distribuir la gasolina a lo largo del territorio nacional, se implementó un esquema de concesiones otorgadas a políticos de viejo cuño, por favores prestados al régimen priísta. Se les garantizaba así, la distribución exclusiva de hidrocarburos en algún pueblo, parte de una ciudad o cruce carretero. Negocio redondo para los herederos del régimen revolucionario.

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Sin embargo el modelo político-económico, resultó insuficiente a finales del siglo XX, en donde las viejas familias, dueñas de los expendios de combustible, no aceptaban nuevos negocios del ramo que les compitieran. Sin mayor inversión, deseaban mantener el status quo, en un país en pleno desarrollo. La dinámica económica se les vino encima, y se necesitó pactar un nuevo modelo basado en franquicias, las cuales podían ser compradas, teóricamente, por cualquier inversionista que cumpliera con las reglas establecidas. De esa forma, el número de estaciones de servicio pasó de poco más de 3000 en 1990 a más de 12,000 en 2015.

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Pero el milagro petrolero, en que se basaba todo el modelo, ha terminado. La fuente extraordinaria que fue Cantarel, se ha agotado, y el petróleo que México esta extrayendo es muy pesado, especialmente el Ku-Maloob-Zaap, y el país no cuenta con la cantidad de crudos ligeros, tipo Maya o Istmo, para poder procesar en la refinerías mexicanas las naftas que se necesitan, ante el incremento del consumo nacional.

México importa el 67% de su gasolina. Desde Deer Park, una refinería propiedad de PEMEX y SHELL, en Houston, Texas, o bien Valero, uno de los refinadores gigantes de combustibles, satisfacemos parte de nuestros requerimientos. El resto lo compramos en el mercado mundial, especialmente Arabia, China, India y Singapur y lo transportamos en una flota de 40 o 50 grandes tanqueros, fletados por PEMEX INTERNACIONAL, por cierto, esta es una empresa fuera del control y fiscalización del propio PEMEX. El destino nos alcanzó.

Ante tal situación, por lo menos, México tuvo la osadía de procesar una reforma energética que abre espacios para transitar a un nuevo modelo de mercado abierto, que permita a las empresas particulares comercializar libremente los hidrocarburos. Se trata, sin lugar a dudas, de un importante y trascendente cambio, que no ha sido suficientemente explicado a los ciudadanos, en cuanto a sus repercusiones directas sobre ellos. Hay que hacerlo:

  • Con la reforma energética completa, el monopolio de PEMEX termina. Ahora cualquier empresa podrá participar en el mercado de combustibles.
  • Ya estamos viendo nuevas marcas en estaciones de servicio, diferentes a PEMEX.
  • Cuando dentro de unos meses, los precios queden totalmente liberados, veremos variaciones entre una marca y otra (como en los Estados Unidos), dependiendo de los costos y ventajas competitivas de cada una.
  • Si usted no recibe un buen servicio en una distribuidora de combustibles, tiene opción de compara su gasolina en otra empresa.
  • Si usted quiere ahorrarse la tradicional propina, seguramente habrá bombas habilitadas para el auto servicio.
  • Si identifica que su carga no se suministra de manera completa, como hasta ahora nos ha pasado a los mexicanos con la mayoría de las gasolineras de PEMEX, no vuelva a cargar ahí, corra la voz en las redes sociales y compre su gasolina en negocios honestos que le den “litros de a litro”. Su dinero rendirá más.

El drama del llamado gasolinazo, no es tal; es una decisión adecuada y necesaria. Mucho peores problemas hemos pasado los mexicanos, y los hemos superado.

El verdadero drama, es constatar la abulia e insensatez de nuestros representantes, otorgándose alegremente bonos de fin de año; y sobre todo la evidencia de desfalcos y robos de dinero público a través de licitaciones a modo, asignaciones dirigidas, compras infladas y moches, de una gran multitud de funcionarios públicos deshonestos y pillos. Muchos de estos, políticos encumbrados, que se sintieron con el certificado de impunidad en la bolsa, por la aportación de fondos indebidos a la campaña presidencial de Peña Nieto en 2012. Ese debe de ser el verdadero y real motivo de la ira ciudadana, aunada a la corrupta conducción de un monopolio estatal que sirvió a políticos, lideres sindicales y funcionarios de la empresa. Entendamos esto: tolerar la corrupción cuesta, ahora hay que comenzar a pagar el precio.

@carce55

 

 

 

 

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