DIPUTADOS DE A 100, ¿como mejorar?

DIPUTADOS DE A 100

Carlos Arce Macías

Vuelve a ponerse en el ojo del huracán la Legislatura guanajuatense, al aparecer en un sesudo e interesante estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el dato de que son los diputados que mas sueldo perciben en el país, $177,425.00 pesos mensuales por cabeza. Con esa sola información basta para generar el escándalo, en una población cuyo salario promedio mensual es de $7,000 pesos. Por esa misma razón, muchos políticos se resisten a hacer públicas sus declaraciones 3 de 3, más allá de las conclusiones respecto al origen de su patrimonio, el simple conocimiento de sus haberes, propiciará el enojo y la indignación de un grueso de la población sumida en la carencia.

Sin embargo, en el caso de los legisladores de Guanajuato, se paga el precio de la transparencia con que se ha conducido la LXIII legislatura, hay que reconocerlo, y conste que he sido su crítico. Ahí, a diferencia de otros congresos estatales, están explicitadas todas las percepciones de los diputados, y eso los posiciona en el primer lugar. Hay que aclarar, que estamos ante ingresos brutos, por lo que habría que deducir impuestos y aportaciones partidistas, para obtener la percepción neta que queda en $96,000 pesos aproximadamente.

Otras legislaturas estatales, como la del Estado de México, esconden mañosamente las percepciones reales de sus integrantes. El trafique de beneficios inconfesables, materiales de construcción para repartir, obras estatales a cada diputado, etc., reivindican la mala fama de los gobernantes y diputados del Estado de México, salvo escasísimas excepciones. Es una zahúrda aquello.

No existe mejor forma de blindar la separación de poderes, que la transparencia en el manejo del poder legislativo. Ellos deben de poner el ejemplo. Los diputados mal pagados, generalmente son presa de un Ejecutivo tramposo, que ofrece compensaciones bajo la mesa, a fin de controlar a los legisladores. No caigamos en el garlito de pagar poco a los representantes populares. Eso normalmente solo funciona para quién desea capturarlos.

También vale la pena hacer una consideración sobre el estudio del IMCO; el presupuesto del legislativo guanajuatense está exacerbado por la construcción de la nueva sede legislativa, cuyo costo y contrataciones deben de quedar sólidamente justificados, para verificar que no haya habido tráfico de influencias. En caso contrario, hay que perseguir a los corruptos.

Hay que hacer un reconocimiento al IMCO, por su esfuerzo para presentar con claridad un estudio que por fin, permite comparar a los congresos entre si. Los números y la asimetría de costos y presupuestos, manifiestan el desorden que impera en nuestro país y la sujeción que muchas legislaturas sufren a manos de los gobernadores, así como su relajada actividad fiscalizadora.

Pero regreso a mi insistencia, el legislativo debe de ser repensado. No puede continuar actuando como lo hace, sujeto a las ocurrencias más pueriles de sus legisladores más irresponsables. Pero la culpa es de los partidos políticos que postulan perfiles inadecuados, no obstante ser el filtro que, en teoría, permite solo el paso a las mejores candidaturas disponibles. Ante la posibilidad de reelección hay que evaluarlos con lupa.

Más allá de los mecanismos de mejora regulatoria que deben de implementarse cuanto antes, como sujetar todas las iniciativas a una manifestación de impacto regulatorio, se deben de transformar otros elementos del Congreso, como lo son las comisiones. Veamos como trabaja una comisión legislativa en Estados Unidos: la preside el diputado más viejo y con mas experiencia, independientemente de su filiación partidista, y tienen el poder de citar a funcionarios de otros poderes para desahogar interrogatorios en audiencias públicas. Esas comisiones legislativas, están dotadas de extensas facultades para explorar y analizar la conducción de su temática, y para verificar la eficiencia y eficacia de la aplicación del gasto público en su ámbito de competencia.

Fíjense bien, ahí radica la rendición de cuentas institucional. Los Congresos están diseñados para que los demás poderes y los municipios le rindan cuentas de su desempeño, especialmente el presupuestario. De tal forma que el monitoreo y evaluación deben de sublimarse, para controlar en esos aspectos a los otros poderes y ámbitos de gobierno. Adecuaciones a estos instrumentos, concretamente al artículo 76 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo de Guanajuato, son necesarios e infundirían nuevos bríos al trabajo de los legisladores.

Esta sola modificación, para que cada comisión tomara decisiones, sin pasar por el filtro de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, propiciaría una involucramiento inédito del Congreso en la conducción del los gobiernos locales y estatal. También obligaría a los legisladores a agudizar sus capacidades de análisis para la rendición de cuentas. Por eso las legislaturas cada día legislan menos y controlan más las actividades gubernamentales. Solo así la república empezaría a andar y los legisladores guanajuatenses verdaderamente desquitarían el salario. Serían representantes de a 100.

Twitter: @carce55

Artículo publicado en AM León, el 3/07/16

Presentación Estudio completo del IMCO:

 

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